sábado, 19 de noviembre de 2022

libro: Con mi peli no te metas

En la vida hay pocos placeres hay tan comparables, como la de pasar horas y horas hablando con tus amigos de tus temas favoritos. Y si el mismo es sobre el séptimo arte, pues miel sobre hojuelas. Precisamente, de cine es la entrada de hoy. En un libro en el que los colaboradores del podcast Todopoderosos, nos ilustran sobre aquellos filmes que merecen ser rescatados o que, en su opinión, no son tan malos como la crítica o público opinan.


Con opiniones de Arturo González-Campos, Juan Gómez-Jurado, Rodrigo Cortés y Javier Cansado, y con ilustraciones a cargo de Rafa Mata, el libro está dividido en tres capítulos: Joyas infravaloradas; Placeres culpables; y El poder de la nostalgia. En cada uno de ellos, los autores nos desgranan aquellos títulos que, en su opinión, merecen ser rescatados o reivindicados.

Lo mejor, o lo más cojonudo del libro, es que en la mayoría de cintas que mencionan, comparto su opinión. De esta forma, algunos de los títulos que veremos a lo largo de sus páginas, y por citar algunos ejemplos: El guerrero número 13; Armaggedon; Blade Runner 2049 o Los Goonies. De esta forma, los autores nos expresan su opinión sobre los filmes antes citados.

De esta forma, uno se puede imaginar compartiendo una cerveza o un cubata con ellos. Estar sentados en una mesa, e intercambar opiniones. Además, el lenguaje que utilizan expresando sus pensamientos, es bastante coloquial. Olvidaos de lenguaje técnico y demás zarandajas. Aquí hablan de manera sencilla, nada de lenguaje técnico.

Uno de los mejores detalles del volumen, es el comic. Que funciona a modo de interludio en cada uno de los capítulos. Cada uno de los cuales, es bastante divertido. Rafa exagera a cada uno de los autores, o tal vez no, para trasladar a los lectores de un momento a otro.

He de decir, que desconocía por completo la existencia de este tomo. Hasta que, por fortuna, pude acudir a la firma que ayer hacía Juan Gómez Jurado de su nueva obra Todo Arde, en la librería Santos Ochoa en Logroño. Vi de que iba, y, animado por la sinopsis, me animé a adquirirlo. Todo un acierto. No solo me he divertido, sino que también me han dado ganas de revisionar o descubrir algunas de las películas que citan.

Como buen cinéfago que soy, mi cultura cinematográfica es amplia. No solo disfruto de las obras de Bergman; Ozu; Kurosawa; Kubrick o Ford, por mencionar a algunos de los mejores directores de la historia del cine. Si no que también hago lo propio con Chuck Norris; Charles Bronson; Bud Spencer o la multitud de cintas que aquí se mencionan, salvo alguna que otra excepción que, bien sea por pereza, o por falta de interés, aun no he visto.

Lo que me ha extrañado, es ver algún título que, en opinión de quien esto suscribe, no es para nada malo. Sorprende ver filmes, además de los arriba citados, como Gremlins 2; Zombie de George Romero o Flash Gordon. No son malas en absoluto, pero ya se sabe que crítica y público raramente suelen coincidir en lo que a gustos cinematográficos se refiere.

Un libro muy entretenido, y que la mayoría de los lectores que se acerquen al mismo podrán disfrutar. Se nota que los autores del mismo se han divertido escribiéndolo, y lo transmiten. Cuando uno acaba la lectura del mismo, cuya extensión es de casi 150 páginas, Yo lo he terminado casi del tirón, no solo por que el tema me atraía, sino también por el lenguaje usado.

Si alguna vez os habéis sentido extraños al defender algún film, o sentís que no sabéis del séptimo arte, este es vuestro libro. Seguro que más de una cinta que las que se menciona, se encuentra entre vuestras favoritas, y podréis comprobar que no estáis solos al nombrarlas.

Un libro divertido, ameno y que no hace si no confirmar el amor y pasión por el cine de todos aquellos que se acerquen al mismo.


martes, 15 de noviembre de 2022

libro: Aquel dulce otoño del apocalipsis

Mezclar terror y comedia en literatura es una apuesta arriesgada, puesto que en cine es más fácil plasmar los gags o chascarrillos, pero al verlo escrito puede no resultar lo mismo. Por lo que es una apuesta arriesgada, que puede salir mal o, como en el caso de la entrada de hoy, bien. Además supone la vuelta al blog de un escritor que ya ha aparecido aquí en varias ocasiones, ya sea en su faceta de narrador o de director de cortometrajes.

 

Escrito por Juan De Dios Garduño, la trama nos cuenta como nuestro protagonista, tras perder a su mujer e hijo en un apocalipsis zombie regresa a un pueblo de Córdoba con su padre. El progenitor, enfermo terminal de cancer, le pide como último deseo antes de fallecer ir a Madrid para conocer el Santiago Bernabéu. Será el inicio de un viaje plagado de acción y humor, donde conocerán a una serie de personajes peculiares, una madre y su hija y un ninja con sobrepeso, para acompañarles en su viaje.

Tras una temporada en la que sus seguidores nos preguntábamos cuando volvería a escribir, Juande nos sorprende con esta nueva novela, que nos muestra a un escritor en su faceta más gamberra y divertida, en contraste con otras de sus obras. Y el cambio se agradece, puesto que ha sabido crear una serie de personajes con los que resulta imposible no encariñarse.

Mi favorito, sin duda, es el padre. Armado con mucha mala leche, se le coge aprecio enseguida debido a su humor negro y su forma de ver la vida. Por supuesto que es una pose, puesto que a medida que el viaje avanza da muestras que lo suyo es puro teatro, y que sus compañeros de viaje, y sobre todo su hijo, le importan más de lo que quiere reconocer en un principio.

Lo que no quita para que el resto de personajes no estén bien descritos. Nuestro protagonista es quien posee la mayor carga dramática, y quien nos va narrando los sucesos. La madre y su hija aportan las dosis de ternura necesaria, en un mundo devastado por los muertos vivientes. En lo que respecta al ninja, demuestra que, a pesar de su sobrepeso, puede ser bastante temible a la hora de entrar en acción y hacer frente a los zombies.

A lo largo del viaje, iremos conociendo más de cerca a cada uno de los miembros de esta peculiar familia que se ha formado por azar de los acontecimientos. Dos de ellos, una madre y su hija, acompañarán a nuestro protagonista y su padre para saber que ha ocurrido con su marido. Mientras que el ninja les acompaña por el placer de la aventura, y matar a cuantos más zombies mejor.

Uno de los puntos que hizo soltar una buena carcajada, fue el que acontece en el cuartel militar, y que resulta bastante hilarante por la situación, a pesar que al principio era de todo menos divertida. Pero la forma de cerrar este capítulo, consigue que uno no pueda sino aplaudir al escritor por habernos regalado este episodio.

Uno podría pensar que en un apocalipsis situado en España habría grandes dosis de acción. Haberlas haylas, pero el escritor se centra más en las relaciones entre los personajes. Salvando las distancias, es como un The walking dead, pero sin tanta chachara, con personajes más ligeros, a pesar de sus tragedias personales, y con muchas dosis de humor.

Es en la parte final cuando Juande nos regala una escena de acción, que en nada tiene que envidiar a Bienvenidos a Zombieland. Por supuesto no la voy a desvelar, pero a medida que la leía iba asentando con la cabeza, disfrutando de lo que nos está contando el narrador ya que está narrado de forma bastante cinematográfica.

Pero a pesar del tono ligero predominante en la obra, de vez en cuando hay instantes más dramáticos que logran emocionar. Son momentos en los que uno puede verse identificado con los protagonistas, y entender sus reacciones. En opinión de quien esto suscribe, muchos de nosotros actuaríamos igual si estuvieramos en su lugar. 

El libro cuenta con una extensión de poco más de 100 páginas, por lo que si sois ávidos lectores os durará un suspiro. Lo malo es que uno se queda con ganas de conocer más aventuras de estos personajes, por lo que no le hubieran venido mal un par de capítulos más. Pero ya se sabe el dicho, lo bueno si breve, dos veces bueno.

Si os gustan los libros de muertos vivientes, y además escritos por autores patrios, no lo dudéis y haceros con este volumen. Seguro que no os arrepentiréis en absoluto.


lunes, 14 de noviembre de 2022

película: Black Panther. Wakanda Forever

El pasado viernes se estrenó en nuestras pantallas la última cinta de Marvel Studios, Black Panther: Wakanda Forever, y que supone el cierre de la Fase 4. Una propuesta que no me acabó de convencer, y que, en opinión de quien esto suscribe, es bastante floja y supone un cierre amargo para esta fase. 


Dirigida como la anterior por Ryan Coogler, que también se ocupa del guión junto a Joe Robert Cole, la trama nos cuenta como tras la muerte de T'Challa, Chadwick Boseman a quien va dedicado el film, el reino de Wakanda se encuentra sin protector ante posibles peligros, algo a lo que la reina Ramonda, Angela Bassett, quiere poner remedio con un nuevo Pantera Negra. Sobre todo cuando surge la amenaza de Namor, Tenoch Huerta, rey de Tialokan, quien culpa a Wakanda de la guerra por el vibranium, que también se encuentra bajo el mar. Para enfrentarse al regente submarino Suri, Laetitia Wright, Okoye, Danai Gurira, y Nakia, Lupita Nyong'o, tendrán la ayuda de Riri Williams, Dominique Thorne, futura Ironheart.

El principal problema de esta cinta es la ausencia de Boseman, cuya ausencia se nota a lo largo del metraje. El fallecido intérprete supo dotar a su personaje de carisma, algo de lo que carece por completo el nuevo Pantera. Cierto es que el fallecimiento del actor supuso una reescritura del guión, y eso es algo que se nota, puesto que los cambios son evidentes. La mejor solución hubiera sido encontrar a un nuevo T'Challa, si han habido otros Bond o Holmes, veo lógico que también haya un nuevo rey de Wakanda. 

Pero los mandamases de Disney no lo veían así, lo que por una parte veo lógico para honrar a Boseman. Pero por otra no, cuando hubiera sido lo más lógico y lo que hubiera ahorrado no pocos quebraderos de  cabeza.

Pese a que la propuesta de Coogler sea interesante, la perdida de un ser querido, lo lleva hasta el hastío. Estamos hablando de Marvel señores, la gente quiere ver a sus héroes triunfar sobre el mal, quiere evadirse, no salir aburrido de la sala. Veo bien que el estudio quiera hacer algo interesante, y salirse de lo que nos tiene acostumbrados, algo que intentaron con Eternals, pero no siempre sale bien.

La cinta se hace tediosa, con una duración cercana a las tres horas, pero le falta ritmo. Apenas hay escenas de acción, el humor está casi ausente, y la mayor parte del metraje es gente hablando sin parar. Si fuese El Padrino, Uno de los nuestros o Lo que el viento se llevó lo puedo entender y disfrutar, algo que hago con estos filmes, pero no lo hagas aquí. 


El personaje de Suri es, sin duda, lo peor de la película. Cierto que partía con la desventaja de la comparación con Boseman, pero por lo menos intenta imprimir a tu personaje carisma, que es que eres más sosa que una sopa de piedras jamia. En la primera cinta aún hacía algo de gracia, como una especie de Q para su hermano, pero es que aquí na de na. Puedo entender que el personaje esté así por lo de TChalla, pero es que te deja completamente frío su interpretación y no te importa lo que le pase.

Los efectos especiales también flojean, algo que te extraña tratándose de una producción que no ha sido barata, lo que a uno le lleva a preguntarse en que han gastado el dinero. No es que sean horribles, pero tratándose de Marvel se le puede exigir algo más.

Pero no todo va a ser malo. Namor es, junto con Okoye y Ramonda, lo mejor del film. Pese a que los orígenes del personaje sean distintos, al igual que su nombre, Huerta sabe hacer suyo a un personaje que se merece un film propio. En cuanto al carácter es muy parecido al de los cómics: chulo, encantador cuando lo requiere o amenazante cuando toca serlo. 

La escena postcréditos, que por supuesto no voy a desvelar, planta la semilla de un nuevo personaje que seguro tendrá algo que decir en futuras entregas cinematográficas de Marvel. A diferencia de otras ocasiones, no te adelanta futuras aventuras del héroe, o acontecimientos en los que se verá envuelto junto a otros aventureros, sino que es un permanezca atento a sus pantallas.

Esperemos que la futura Ant-Man: Quantunmania esté mejor. Algo que así parece ser a tenor del trailer, ya que esta Black Panther es floja y no da lo que prometía en sus avances. La diversión brilla por su ausencia, un pecado tratándose de cine de evasión. Esperemos que esto no vuelva a producirse en futuras entregas.

El verla o no depende de vosotros, yo no recomiendo verla, o si lo hacéis es para saber lo que pasará más adelante. Tal vez a vosotros os guste.

A continuación el trailer:



domingo, 13 de noviembre de 2022

concierto: Ojete Calor Xtremely live

 El día 12 de noviembre, lo tenía señalado en el calendario desde hace tiempo, puesto que tenía muchas ganas de ver a este grupo. Y la espera mereció la pena, un recinto lleno hasta la bandera, un público entregado y dos artistas que se lo pasaron, e hicieron pasar a los allí congregados, francamente bien, puesto que no pararon de dar sorpresas. Pero no adelantemos acontecimientos todavía.


Con las nueve de la noche como hora fijada de inicio, los allí congregados ya sabíamos que nos lo íbamos a pasar bien. Antes del comienzo, diversas frases divertidas fueron apareciendo en las pantallas, pero lo mejor fueron las canciones que el grupo define como Subnopop. Entre las mismas se encontraban Carrie de Europe; Y yo te besé de Jesús Vázquez; Total Eclipse of the heart de Bonnie Tyler o Hawaii Bombay de Mecano por nombrar algunas.

Con una puntualidad casi británica dio inicio el concierto, cuando Carlos Ojete y Aníbal Calor, alter egos de Carlos Areces y Aníbal Gómez, salieron acompañados de unos mariachis y, desde ese momento, dieron el pistoletazo de salida a un show de dos horas y media, en el que las sorpresas no pararon de sucederse.

La primera de ellas fue Yolanda Ramos, quien en mitad de la actuación se sacó un pecho mientras hacía el robot e interpretaba junto a los artistas Vintage, uno de sus temas más conocidos. Ya a partir de ese momento, diversos amigos del famoso dúo no dudaron en subirse con ellos al escenario para disfrutar, tanto ellos como a los espectadores, momentos inolvidables.

The Calorettes interpretaron junto a Ojete Morreo; Boris, camuflado como un repartidor de pizzas, hizo lo propio con Mocatriz; Tino el que fuera voz y líder de Parchís, no dudo en cantar Comando G y Ayúdale temas que los más viejunos no dudamos en cantar; Ladilla Rusa quienes con su temazo KITT consiguieron que el reciento temblara hasta los cimientos y cantando juntos Opino de que o Loles León interpretando Corre Sarah Connor. Pero lo mejor estaba por llegar.

Uno de los mejores momentos de la noche fue, sin duda, la ya famosa marca de fábrica del dúo. La ya mítica carrera de barcas hinchables, cuando las manos del público las mueven con ellos encima, mientras de fondo suena Quién maneja mi barca de Remedios Amaya. El premio para el ganador fue un vinilo de María del Monte. Pero lo que no sabíamos, era que se iba a producir la revancha entre ambos, pero siendo sustituidos por avatares. Ernesto Sevilla en lugar de Carlos, y Lorena Castell haciendo lo propio con Aníbal. En esta ocasión la meta era conseguir un disco de Luis Cobos. La ganadora fue Lorena, después de que Ernesto se cayera varias veces. Lo importante no era el premio, sino pasarlo genial. Y desde luego que se consiguió.

Un instante increíble fue la aparición sorpresiva, y totalmente sorprendente, de Rocío Carrasco. La hija de Rocío Jurado, no lo dudo y se arrancó a cantar Como una ola, uno de los temas más conocidos de su madre. Pero sin duda el momento de la noche, y porque no decirlo, de todo el concierto fue la presencia de Ana Belén, vestida de forma muy elegante, como si fuera Gilda, y recibiendo una estruendosa ovación. Y eso a pesar de que estaba afónica, pero ante esto los miembros de Ojete decidieron hacer un playback de Agapimú. Previamente a su salida, comenté a mi pareja que sería un puntazo que apareciese la intérprete de Contamíname, debido a los múltiples invitados que habían ido apareciendo, algo que, felizmente, se terminó haciendo realidad.

Para los artistas interactuar con el público es importante, pero lo que hicieron ayer Ojete Calor ya es llevarlo a otro nivel. Desde animar a la audiencia a sacar fotos o grabar videos, salvo a los que estaban en pista y les ayudaron a mover las barcas, recomendando a estos que se metieran el móvil en el culo, hasta pedir limosna para poder pagar el evento y agradecer a aquellos que compran merchandaising pirata los beneficios que ellos obtienen, es decir, cero. La química existente entre ellos y los que estábamos allí fue brutal.

El evento fue espectacular, y cumplió más que de sobra mis expectativas. Si podéis id a verlos, no os arrepentiréis en absoluto.




jueves, 10 de noviembre de 2022

libro: Por todas mis muertas

Tal y como ocurrió con la entrada anterior, hoy de nuevo volvemos a reseñar una antología de relatos. Pero, a diferencia de la reseña precedente, es más corta pero con mayor extensión de sus historias, y supone el regreso al blog de un autor que ya es uno de los ya habituales de este sitio web, por lo que siempre es un placer volver a leer sus nuevas narraciones.


Escrito por Darío Vilas, y un prólogo obra de Sara Costas, la presente antología consta de siete relatos. Y como ya es norma habitual, salvo excepciones, haré un breve resumen de cada uno de ellos y expresaré mi opinión sobre los mismos:

- Alguien en casa: una mujer anónima se despierta en mitad de la noche, creyendo oír ruidos provocados obra de un intruso. Lo que no sabe si es producto de su imaginación o no. La presente historia fue finalista en la IX edición del concurso de relato breve Pedro Zarco. Buena forma de empezar la antología, con una narración que juega con los miedos de la persona, hasta llegar a una conclusión que demuestra el buen hacer de Darío dentro del género de terror. 

- El último día que nevó: mediante un flashback, conocemos a nuestro protagonista y un suceso que marcará el resto de su vida, y que se convertirá en su obsesión hasta entrada su madurez. Historia narrada en primera persona tanto por parte del protagonista, como por parte de su obsesión. Muy interesante y de mis relatos favoritos de la antología. Un relato que mezcla el thriller y el drama, con un final inesperado y que te deja con la boca abierta. En opinión de quién esto suscribe, es una mezcla entre Cuenta Conmigo y Desaparecida, y desde luego el resultado es más que satisfactorio.

- Hasta aquí hemos llegado: una pareja que espera su segundo hijo, recibe una noticia que hará que su mundo se tambalee. Bonito relato y que se inspira en aquellas historias reales, de padres a los que se les caes el mundo encima cuando se les notifica una enfermedad inesperada de sus retoños. Pese a su brevedad, consigue tocar la patata de los lectores y emocionarlos.

- Todos los días muere gente: una noche de borrachera por parte del protagonista, hará que sufra un pequeño accidente y le hará plantearse preguntas debidas al alcohol. Relato en el que el humor negro hace acto de aparición. Una historia que no me acabó de convencer del todo, y no porque esté mal escrita. Es que la trama no me enganchó, y eso a pesar de que podamos sentirnos identificados con el personaje principal, ya que en las juergas que en mayor o menor medida que nos hemos corrido, nos hemos planteado las dudas que le surgen a nuestro protagonista.

- Preciosa sangre: un chofer que trabaja para un mafioso, acompaña al sobrino de este en su día a día, hasta que un suceso hará que cambie su punto de vista sobre el mismo. Junto con el segundo, el mejor de la antología y además es doble motivo de alegría. Por un lado, supone la vuelta a Simetría, lugar que los seguidores habituales de Darío hemos visitado en más de una ocasión. Por otro, su relación con la obra La oración del sepulturero y el volver a encontrarnos con una de las mejores creaciones por parte del autor. Una historia que nos engancha desde el primer momento, y con un final inesperado. El género negro le sienta bastante bien a este escritor, y esperemos que vuelva al mismo en un futuro no muy lejano. De nuevo, el narrador vuelve a mostrarnos un momento sangriento y bastante bestia, además de totalmente inesperado. Pero esta no es la única historia que se entrelaza con otra del autor, puesto que la siguiente también lo hace, por lo que se podría hablar de un universo compartido. 

- El vuelo nocturno del buitre: ambientada en la posguerra, una partida de la guardia civil busca al maqui conocido como El Azote Bermellón y que está causando no pocos problemas en la región ficticia de El Catalar, en la Sierra de Guadarrama. Cuando lo encuentran, su sorpresa será mayúscula. Tal y como dije en la historia anterior, aquí de nuevo nos volvemos a encontrar con un personaje que ya apareció en Babujal una de las mejores novelas de Darío. Lo que parece ser una búsqueda normal, desembocará en una revelación inesperada. Un relato que nos habla de la condición humana, y de lo que son capaces de hacer en según que ocasiones. Una historia basada en unos sucesos reales y que ocurrieron en no pocos lugares de nuestra geografía, pero que aquí está contado de forma bastante realista.

- Vivir, matar y estar muertos: para cerrar el presente volumen, una historia que, por desgracia, está a la orden del día. Una mujer fallecida nos narra su muerte, y la relación con el que fue su asesino. Sin lugar a dudas el relato más duro de la antología y que consigue mostrarnos la cara más cruel del ser humano.

Una muy buena antología, y que nos da muestras del talento de su autor. Aquí, la carga femenina está bastante presente, puesto que, en mayor o menor medida, son las protagonistas del volumen. Muchas de ellas fuertes, otras heroínas, otras víctimas, las mujeres de este volumen están presentes en el día a día de la población española.

Muy recomendable libro que os hará pasar un rato bastante entretenido, a pesar de la crudeza de algunas de las narraciones y que nos permite volver a disfrutar de un gran narrador.

martes, 8 de noviembre de 2022

libro: Aquello que mordisquea mis zapatos

Si escribir ya supone de por si una tarea complicada, imaginad hacerlo en un formato corto y de pocas páginas. Es lo que ocurre con la entrada de hoy, que supone la vuelta de un autor que ya ha aparecido en otras ocasiones por aquí, acompañando a otros escritores en antologías, pero que aquí nos da muestras de su talento en solitario. Así pues, veamos que es lo que nos depara la presente compilación de relatos.


Escrito por Athman M. Charles y con prólogo del propio autor, el presente volumen está compuesto por 27 relatos, cuya extensión varía desde poco más de una hoja, hasta cerca de las diez, Athman nos va descubriendo a una serie de personajes y situaciones que consiguen sorprender a los lectores. A diferencia de otras ocasiones, no haré un resumen de cada una de las historias, puesto que, salvo en un par de escritos, no se puede contar mucho sin desvelar nada del argumento.

Las mayoría de las historias están ambientadas dentro del género de terror, salvo en algún caso en el que la ciencia ficción hace acto de aparición. Y la combinación resulta interesante, pero son los de horror los que me acabaron gustando más, sobre todo los que eran más largos, puesto que al tener más espacio el autor se permite expandir la historia y engancharnos todavía más.

El autor, en el momento de describir las escenas sangrientas no se corta, lo que me hizo recordar a Barker, sobre todo a la hora de narrar los momentos más violentos y desagradables, los cuales no son aptos para estómagos sensibles.

Algunos de los relatos son como una hostia de Mike Tyson, o como recibir un ataque del villano de Scanners. Es decir, historias que nos van a volar la cabeza y dejarnos totalmente KO. No son narraciones para todos los públicos, puesto que narrativamente van más allá de los lugares típicos del terror. 

Dentro de los 27 relatos hubo algunos que me gustaron algo más que otros, algo normal tratándose de este tipo de antologías. Los tres que más me agradaron fueron los extensos, cuyos nombres son La puerta, donde una situación en apariencia normal desemboca en una pesadilla y todo partiendo de un suceso que nos puede ocurrir a cualquiera de nosotros y cuya conclusión es aterradora; Retroceso en el que un niño será perseguido por dos extraños personajes, y un final que, pese a ser previsible, nos deja un buen sabor de boca; por último Un destello brillante puede pasar por un relato de King, ya que visita los lugares típicos para contarnos una historia con monstruo incluido. Mención especial a Vendetta, con una historia de venganza donde los lectores estarán de parte del ejecutor.

Siempre es una gozada encontrarse con este tipo de historias, y más si vienen de autores patrios. Ya que de un tiempo a esta parte, nuestro país cuenta con una excelente cantera de escritores con un gran talento a la hora de ponernos los pelos de punta. Muchos de ellos ya han aparecido por aquí en no pocas ocasiones, por lo que os animo a descubrirlos, ya que el blog sirve para darles a conocer, amén de otras funciones.

Si os gustan las antologías de horror que se alejan de lo habitual, ésta es sin duda una gran oportunidad para hacerse con la misma. Además que tiene un precio bastante asequible y, si sois lectores voraces, como es el caso de quien esto suscribe, os lo vais a pulir en nada, ya que su extensión no llega a las cien páginas. Eso sí, recomiendo parar de vez en cuando, puesto que algunos de los relatos son como beber un chupito de absenta o de un orujo de alta graduación. Nos van a dejar catacrocker.


jueves, 3 de noviembre de 2022

escape room: Hallowine

Para todo existe una primera vez, un concierto de tu artista favorita al que ves por fin; tu película favorita en pantalla grande o, como en el caso de la entrada de hoy, una escape room. Actividad que llevaba tiempo queriendo hacer y que, por fin, pude realizar el pasado lunes, víspera de todos los santos.


La trama de la escape room era la siguiente: en la víspera de todos los santos, los participantes teníamos que lograr conseguir una botella de vino, con la que cuál la amante del fundador de las bodegas podría ir al más allá y conocer el descanso. De otra forma los participantes nos quedaríamos atrapados con fantasmas, para ello disponíamos de 45 minutos.

Tal y como he mencionado antes, nunca había hecho una, y eso era una espinita que tenía clavada, la cual por fin pude extraer el pasado lunes. Con mi pareja y otros participantes, nos adentramos en la bodega para resolver el misterio y, a la vez, escapar de los fantasmas.

Lo bueno de este tipo de actividades es hacerlas con amigos, ya que cada uno conoce las habilidades de el resto. Al no conocer al resto de participantes, no sabíamos por donde tirar. Pero, una vez pasado el atasco inicial, ya que nos costó resolver el primer puzzle, nos empezamos a compenetrar.

Además lo hicieron muy bien los actores que prestaban sus rasgos a los fantasmas, con un buen vestuario, maquillaje y peluquería. Se notaba que se lo estaban pasando en grande desempeñando sus roles, y echando una mano cuando nos veían agobiados.

Otro motivo que hace que valga la pena hacer esta actividad, es que los sustos están a la orden del día, con las luces apagadas o titilando, lo que hacía la experiencia más inmersiva todavía y nos hacía sentirnos protagonistas de un film de terror, con sus carreras y gritos incluidos.

Ignoro si las anteriores tuvieron un argumento parecido, pero sin duda ya han conseguido engancharme. Ya estoy deseando volver a repetir otra en el mismo lugar y ver que nuevas sorpresas nos aguardan.