Hoy vuelve a aparecer en el blog una autora que ya lo hizo tiempo atrás, y lo vuelve a hacer con otra antología de relatos en los que la familia, la soledad y la música, entre otros elementos, se dan la mano para ofrecernos unas historias que, sin duda, no dejarán indiferentes a todos aquellos lectores que se acerquen a la misma. Así pues, veamos que nuevas historias nos ofrece la escritora.
Escrito por Ana Pola, con ilustraciones a cargo de Juan Richard Feliz y con prólogo a cargo de David Jasso, el presente volumen consta de 11 historias. Como viene siendo norma habitual en el blog, haré un breve resumen de las mismas y pondré mi opinión sobre ellas.
- Amelie, la criatura de Fausto: Amelie, una joven y talentosa violonchelista, está lista para dar un concierto y quiere pasar a la historia. Para ello no duda en hacer un pacto con Fausto. Tal y como se puede ver por el resumen, la trama bebe, y mucho, de la obra de Goethe. Pocas páginas le bastan a Ana, para contarnos las terribles consecuencias de este pacto mefistofélico, con un final que se va volviendo más terrorífico a medida que se acerca a su conclusión. Buena forma de iniciar la antología.
- El refugio: narrado en primera persona y ambientado en Lanzarote, la protagonista nos habla de la conexión que se establece entre una cueva en la isla y ella. Relato bastante ecológico y que nos cuenta la unión que se puede establecer entre el ser humano y la naturaleza, y como existen refugios que nos calman y cuidan nuestras heridas. El como alejarnos de este lugar nos hace enfermar y solo encontramos la paz, tanto física como mental y espiritual, cuando volvemos a estos espacios.
- La extinción: un extraño virus convierte a la gente en zombis. Una madre llevará el amor por su hija demasiado lejos. Por primera vez, y no será la última a lo largo del volumen, Ana nos habla del sacrificio y de la protección, un relato bastante duro pero a la vez con una fuerte carga sentimental. La autora es capaz de mezclar un momento bastante gore y duro, pero que sin duda toca la patata ya que no pocos de nosotros, haríamos lo mismo que ella con tal de proteger a aquellos a los que amamos. Uno de mis relatos favoritos.
- El padre: una hija cuida de su padre en coma. Esta breve frase basta para resumir la historia. Por supuesto que hay más, pero esto debería bastar para abrir vuestra curiosidad. Aquí el amor de una hija hacía su padre, que lleva en coma desde hace tiempo, es más que evidente. Ana nos habla de la indefensión de la pequeña al faltarle un referente como es el de la figura paterna, y de la soledad que siente que se ve suavizada cada vez que va a visitarle.
- El útero: una joven se sumerge en una piscina mientras recuerda sensaciones. Un relato bastante extraño y al que no acabé de pillarle el tono. Si bien está bien escrito con las descripciones que siente la protagonista, no terminó de convencerme del todo. Ya sea porque resulto demasiado poético, o porque la historia no me llegó del todo, fue la historia que menos me gustó del volumen.
- El último concierto: una joven oye la composición Concierto para piano y orquesta nº3 de Rachmaninov, mientras se encuentra de vacaciones en casa de sus tíos. Ésta es una pieza a la que Ana le tiene una especial devoción, baste recordar su aparición en su anterior antología, cuya reseña podéis leer aquí. Nuestra protagonista se obsesiona con la composición, que pasará a formar parte de su vida y le llevará a tocarla frente a una audiencia. La música es una parte importante en la vida de la autora, como se puede ver aquí y en el siguiente relato. Y es que, hay canciones o composiciones que forman parte de nuestras vidas y asociamos a recuerdos, algo que le pasa a la protagonista de la historia. Un relato que me gustó, pero no tanto como el siguiente.
- La solista: Lisa Barbier Cristiani, una de las primeras violonchelistas solistas de la historia de la música nos narra su vida. He de decir que no sabía quién era esta artista hasta que leí el relato. Me gustó bastante, tanto por el tono de la historia, como por ciertos pasajes del mismo como un viaje en barco que pudo haber acabado en tragedia. Pese a que murió a una edad temprana a causa del cólera, Lisa ha pasado a los anales de la música por ser una pionera en su campo musical.
- La herencia: tras perder a su madre, los hermanos Anne y André hablan sobre vender la casa donde vivieron. La joven decide pasar la noche allí, lo que ignora es la noche de pesadilla que está a punto de vivir. Relato de terror, con una fuerte presencia familiar, cuya atmósfera se va volviendo más opresiva a medida que la noche avanza. Aquí Ana demuestra que le tiene cogido el pulso al terror, y al contar una historia terrorífica que, sin necesidad de sangre, si que consigue asustarnos y mantenernos enganchados hasta que llegamos a la conclusión. Otro de los relatos a destacar dentro del volumen.
- La lluvia: narrado en primera persona, un joven sale a pasear cuando una fuerte tormenta se desencadena en la ciudad. Pero la misma demostrará ser todo un peligro para todos aquellos peatones que, creyéndose a salvo de la misma, se sitúan en lugares que ellos creen seguros. Otra historia interesante, con un toque sobrenatural y que demuestra que, los seres humanos, nos encontramos indefensos ante la naturaleza y sus fenómenos cuando desata su poder.
- Surcos: historia narrada bajo dos puntos de vista, el de una hija y el de su madre y las consecuencias que tiene el Alzheimer en la vida de ambas. Relato bastante duro, por lo real que puede llegar a ser, y que resulta bastante terrorífico por las consecuencias de esta enfermedad. Tanto por el que la sufre como por aquellos cercanos que asisten impotentes a como ese cuerpo se va apagando. Poco más puedo decir, salvo que puede ser el mejor relato de la presente antología.
- Los oscuros: contado en primera persona por su protagonista, nos narra las consecuencias de una invasión extraterrestre. Buena forma de poner punto y final al volumen, con un relato que bebe de La guerra de los mundos, pero que también nos habla de las consecuencias de intentar pensar diferente. Se podría decir que Ana, usa a los invasores como analogía de aquellas personas que usan su poder para intentar callar las voces de los que no piensan como ellos.
Interesante antología que se ve reforzada por las ilustraciones de Juan, que en no pocas ocasiones resaltan las palabras de la autora. Son imágenes en blanco y negro, pero con una fuerte carga visual.
Debido a su extensión, que no llega a las 200 páginas, es un libro que, si sois lectores voraces, os lo podéis fundir en un par de horas. Eso sí, recomiendo hacer una breve pausa en según que historia, puesto que se os hará complicado continuar si el relato os ha tocado la patata.
Un volumen interesante que nos demuestra el talento de su autora, y que resulta un buen acompañamiento para las horas de calor que nos vienen. Si os gustan los relatos diferentes, que tratan diferentes temas, pero unidos más o menos en su mayoría por un nexo en común como es el de la familia, no lo dudéis y dadle una oportunidad. Seguro que no os arrepentiréis.
Espero que os haya gustado la entrada de hoy.









