martes, 18 de abril de 2023

libro: Las tres muertes de Fermín Salvochea

Leer es un vicio. No importa que tengamos un montón de libros pendientes de leer, los cuales se van apilando en una torre, que en no pocas ocasiones, al menos en mi caso, puede llegar a alcanzar una altura considerable. Y si, a eso le sumamos que nuevos ejemplares van a sumarse a los que ya teníamos, pues uno puede llegar a agobiarse ya que no sabe que ejemplar elegir. Es lo que me pasó con la entrada de hoy, ya hacía tiempo que lo quería leer, hasta que al final me decidí. Un acierto en toda regla, tal y como me dispongo a narrar.


Escrito por Jesús Cañadas, autor que ya apareció aquí con Los nombres muertos nos ofrece una aventura situada en su Cádiz natal, para contarnos el misterio que rodea a la muerte de Fermín Salvochea, que será investigado por Sebastián, el hijo del que fuera su barbero de confianza, Juaíco, y su grupo de amigos, a la vez que la llegada de un circo de los horrores será el inicio de una serie de misteriosos asesinatos.

Impresionante, no se me ocurre otra forma de definir al libro. Cañadas demuestra manejar bien los tiempos del terror y suspense. Varios son los homenajes que uno puede apreciar a medida que uno va avanzando en la lectura. La primera, y más evidente que a uno se le viene a la cabeza es Los Goonies, pero también lo tenemos a Bradbury o a Una pandilla alucinante.

Resulta bastante interesante, ver como el autor va jugando con dos líneas temporales, la de 1873, que coincide con la llegada a la alcaldía de Fermín y su inicio de amistad con Juaíco, mientras empiezan a sucederse unas muertes extrañas, y la de 1907, que retoma los sucesos y cabos sueltos de 1873, y que son los que investigarán Sebastián y sus amigos.

Lo terrenal y lo sobrenatural, se dan la mano en un libro en el que ambos se complementan. Si faltara uno de los dos elementos, la narración quedaría incompleta, como si nos faltase la pieza de un puzle y no nos acabase de encajar.

Cuando uno conoce a los jóvenes protagonistas, le gustaría vivir las aventuras que viven ellos. Y es que ¿Quién siendo uno adolescente, no le hubiera gustado vivir las peripecias que pasan tanto los chavales de la entrada de hoy, o Los Goonies, Los cinco, etcétera? Aún no han dado el paso hacía la madurez, siguen teniendo sueños y fantasías, aún les falta para que la realidad les golpee con toda su crudeza. Algo de lo que Sebastián y sus amigos saben bastante.

El libro tiene no pocos instantes violentos, ya sea en forma de muertes obra de los vampiros, como de otros más crudos, y por desgracia reales, ya sea en forma de malos tratos o de violaciones. Son estos momentos concretos, los que de verdad dan más miedo. Ya que los monstruos que los cometen, caminan entre nosotros, y son capaces de las mayores atrocidades.

El situar la acción es Cádiz, permite descubrir a los lectores la parte más mágica de la ciudad. A la vez, que les narra un par de leyendas de la ciudad que, todo hay que decirlo, resultan bastante interesantes. Y que en nada tienen que envidiar, a las que se cuentan en las noches de campamento alrededor de una hoguera.

Todos los personajes están muy bien, pero, si tuviera que escoger a uno sería a Juaíco. Es él quién tiene la mayor carga dramática de la narración. Es en los instantes finales, cuando los lectores podrán entender por todo lo que ha pasado, y los motivos que le llevaron a acabar en la situación en la que se encuentra en 1907, y que empezó a dar sus primeros pasos en 1873.

Poco a poco, Cañadas nos va desvelando el misterio que rodea a la muerte de Fermín, y en donde unas tijeras, un libro negro, una rica familia y unos contrabandistas, tendrán más relación de la que uno piensa en principio. Como si se tratase de un investigador, el autor nos descubre las pistas y, en ningún momento, sabremos lo que va a pasar a continuación.

Tanto si os gustan los libros de vampiros, como los de suspense, o los protagonizados por adolescentes, esta es una lectura que recomiendo. A pesar de su extensión, de poco más de 400 páginas, no se hace pesado en ningún momento.

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