Estamos en verano. Época de terrazas, piscinas, playa, diversión y barbacoas. Aquí usamos distintos tipos de carne, ya sea chorizo, morcilla, panceta, etcétera. Usamos materia cárnica para alimentarnos. De igual forma, nosotros somos carnaza para diversos monstruos venidos de otras dimensiones. Para ellos, los seres humanos somos su carnaza. Y no les importa comernos crudos, somos su alimento y así les sabemos mejor. Precisamente de alimentar a otros seres va la reseña de hoy, la última propuesta de un autor que ya ha aparecido por aquí en otras ocasiones. Pero en esta ocasión, lo hace de una forma bastante más sangrienta, y rindiendo sincero homenaje a la cultura del videoclub.
Escrito por Pablo García Naranjo, con prólogo a cargo de Víctos Castillo Rodríguez y portada e ilustraciones interiores a cargo de Juan Alberto Hernández, la trama nos cuenta como en el moderno edificio de IntechCorp, el mal está a punto de desatarse cuando un ejecutivo ansioso de poder, despierta a un mal ancestral que puede acabar con el mundo tal y como lo conocemos..
Tal y como se puede ver en la portada, los homenajes que rinde el autor no son pocos. Dentro de la misma, los cinéfilos más avezados podrán distinguir los siguientes títulos: El justiciero de la ciudad; Demons 1 y 2; El coloso en llamas; La jungla de cristal... y algunos más que descubrirán a medida que avancen en su lectura. Algunos más evidentes que otros, todo hay que decirlo. Pero que suponen un divertido reto por parte del autor, que ha puesto estos pequeños guiños para que los lectores intenten averiguarlos sin ayuda de San Google, y recurriendo a su memoria cinéfila.
Con este nuevo título, el autor ha querido rendir homenaje a toda la generación que creció con la cultura del videoclub, con el cine de terror italiano y con la distribuidora Cannon. Ya que tal y como se anuncia en una de las solapas, este libro tenía que haberse vendido en una caja de VHS. Y la verdad es que no podía estar más de acuerdo. Y si el lanzamiento se hubiera visto acompañado, de una Pantera rosa, un Bony, un Tigretón, un Phoskitos o un Bollycao pues ya hubiera sido ideal. Este es el libro que uno hubiera disfrutado leyendo y luego comentándolo con los compañeros al día siguiente en el colegio durante el recreo.
El libro está dividido en dos partes. En la primera el autor nos va presentando a los personajes, nos pone en situación y nos va poniendo en situación. Ya en la segunda, aprieta el acelerador y no lo suelta hasta que llega a la última página. Por el camino, deja tras de si no pocos cadáveres, sangre, escenas sangrientas y sinceros guiños al cine italiano de horror de los setenta y ochenta. Con los cineastas Fulci, Romero y Argento a la cabeza.
Precisamente es al director de Rojo Oscuro a quién está dedicada está obra. Y es que no resulta complicado ver la influencia que la trilogía de las tres madres, compuesta por Suspiria, Inferno y La tercera madre, ha ejercido a la hora de escribir la que es, hasta el momento, su última obra. No solo por el misterioso libro que pulula por el interior del edificio, sino también por las tres misteriosas y bellas recepcionistas que dan la bienvenida a los trabajadores a su lugar de trabajo.
Pero no solo de terror italiano o cintas de videoclub bebe esta obra, a mitad de la misma podemos ver a cierto autor de terror originario de Providence, una de cuyas creaciones será la responsable de que el mundo, tal y como lo conocemos, esté a punto de irse a hacer puñetas.
Una novela adictiva, entretenida y que se lee en un suspiro. Ideal para afrontar un par de horas entretenidas y hacer frente a la ola de calor que tenemos encima. Si os gustan las películas de terror italianas de los setenta y ochenta, y habéis crecido viendo las cintas de la Cannon, no lo dudeis y dadle una oportunidad a este libro. Seguro que no os arrepienteréis en absoluto.
No quiero acabar la reseña sin decir que la editorial ha vuelto a cuidar hasta el más mínimo detalle la edición, con lo que vuelve a mimar a sus lectores.
sábado, 6 de julio de 2019
martes, 25 de junio de 2019
libro: Alma
Uno de los temas más recurrentes, para los escritores del género de terror es el del mundo de los espíritus. Los fantasmas, ya sean amistosos, como Casper, o malvados, suelen ser utilizados por los autores, a la hora de dar a luz a sus historias y alumbrar nuestras pesadillas. Uno de los métodos más utilizados, para contactar con estos seres sobrenaturales, suele ser la tabla de la ouija. Pero siempre que se utiliza, suele dar funestos resultados. Este tablero, así como un libro de terror, entre otros elementos, forman parte de la entrada de hoy.
Escrito por Carlos Sisi, la trama nos cuenta como una investigadora de lo paranormal y una creadora de un programa informático que capta sonidos del más allá, unirán sus fuerzas para investigar que se oculta tras el éxito de un libro de terror escrito por un autor, que parece inducir a la locura a todo aquel que lo lee y poner en práctica los rituales con ouija que se explican en el texto.
En principio, lo que promete ser una premisa más que interesante, no tarda en diluirse como un azucarillo en un vaso de agua. Lo que resulta una verdadera pena. Y más viniendo de quien viene, un autor que me ha hecho pasar muy buenos momentos con sus obras anteriores. El gran problema de este libro, es la gran descompensación que existe entre ambas partes de la obra. Ya que en la misma se pueden encontrar dos secciones bien diferenciadas: a la primera, la parte de terror, apenas se le puede poner un pero. Los instantes terroríficos están bien medidos, los sustos también, así como los momentos sangrientos y violentos.
Pero es en la segunda sección donde la novela entra en barrena. Aquí el autor introduce elementos de amor que no terminan de casar del todo con la historia. Estoy de acuerdo en que una historia de terror pueda tener partes de afecto, pero no que éste sea parte esencial de los acontecimientos, y que sea importante para la conclusión y devenir de los protagonistas. En una historia de terror, el cariño no tiene que poder derrotar a los fantasmas o seres sobrenaturales. Es como si Corín Tellado hubiese escrito una novela de terror, que queda descompensada. Y esto es lo que ha ocurrido aquí.
Es un libro que he tardado en leer debido a la gran acumulación que tengo de pendientes. Y que no me acababa de enganchar del todo, cuando empezaba a ponerse interesante, pum de repente se paraba. La trama avanzaba a trompicones, y en más de una ocasión pensé en abandonar su lectura. Pero soy de las personas que cuando empieza un libro, lo acaba.
Es un libro que me decepcionó, lo tenía todo para ser más que interesante pero acaba fallando. Los personajes están bien construídos, sus historias son interesantes, pero es en el elemento amoroso donde el autor falla. A mi no me terminó de convencer. Y es que el problema es que el libro lo venden como si fuera de terror, cuando no es así. Es más bien como una especie de manual, salvando las distancias, acerca de la vida y la muerte y de como enfrentarsé a la misma.
Un pequeño resbalón en una carrera que por ahora no me ha decepcionado, hasta que he leído Alma. Si os gustan las historias sobrenaturales, pero que a la vez tratan temas filosóficos, éste es vuestro libro.
Escrito por Carlos Sisi, la trama nos cuenta como una investigadora de lo paranormal y una creadora de un programa informático que capta sonidos del más allá, unirán sus fuerzas para investigar que se oculta tras el éxito de un libro de terror escrito por un autor, que parece inducir a la locura a todo aquel que lo lee y poner en práctica los rituales con ouija que se explican en el texto.
En principio, lo que promete ser una premisa más que interesante, no tarda en diluirse como un azucarillo en un vaso de agua. Lo que resulta una verdadera pena. Y más viniendo de quien viene, un autor que me ha hecho pasar muy buenos momentos con sus obras anteriores. El gran problema de este libro, es la gran descompensación que existe entre ambas partes de la obra. Ya que en la misma se pueden encontrar dos secciones bien diferenciadas: a la primera, la parte de terror, apenas se le puede poner un pero. Los instantes terroríficos están bien medidos, los sustos también, así como los momentos sangrientos y violentos.
Pero es en la segunda sección donde la novela entra en barrena. Aquí el autor introduce elementos de amor que no terminan de casar del todo con la historia. Estoy de acuerdo en que una historia de terror pueda tener partes de afecto, pero no que éste sea parte esencial de los acontecimientos, y que sea importante para la conclusión y devenir de los protagonistas. En una historia de terror, el cariño no tiene que poder derrotar a los fantasmas o seres sobrenaturales. Es como si Corín Tellado hubiese escrito una novela de terror, que queda descompensada. Y esto es lo que ha ocurrido aquí.
Es un libro que he tardado en leer debido a la gran acumulación que tengo de pendientes. Y que no me acababa de enganchar del todo, cuando empezaba a ponerse interesante, pum de repente se paraba. La trama avanzaba a trompicones, y en más de una ocasión pensé en abandonar su lectura. Pero soy de las personas que cuando empieza un libro, lo acaba.
Es un libro que me decepcionó, lo tenía todo para ser más que interesante pero acaba fallando. Los personajes están bien construídos, sus historias son interesantes, pero es en el elemento amoroso donde el autor falla. A mi no me terminó de convencer. Y es que el problema es que el libro lo venden como si fuera de terror, cuando no es así. Es más bien como una especie de manual, salvando las distancias, acerca de la vida y la muerte y de como enfrentarsé a la misma.
Un pequeño resbalón en una carrera que por ahora no me ha decepcionado, hasta que he leído Alma. Si os gustan las historias sobrenaturales, pero que a la vez tratan temas filosóficos, éste es vuestro libro.
miércoles, 5 de junio de 2019
película: X-Men: Fénix Oscura
El próximo viernes, se estrena en nuestras pantallas la última cinta de los mutantes liderados por el profesor Xavier, lo que supondrá el fin de contrato con Fox y su ingreso en el universo cinematográfico Marvel. Para su despedida, sus responsables han decidido adaptar una de las principales sagas del universo mutante. El resultado, pues ni bueno ni malo, tan solo regular, lo que resulta una pena. Los famosos superhéroes podían haberse despedido de la que fue su casa por la puerta grande. Pero no ha sido así. Desde aquí dar las gracias a la distribuidora, por proporcionarme los materiales a la hora de hacer esta reseña, así como su atención y amabilidad en el pase de prensa.
Escrita y dirigida por Simon Kinberg, la cinta nos cuenta como tras una misión de rescate en el espacio, Jean Grey, Sophie Turner, se ve sacudida por una fuerza cósmica que le otorgará grandes poderes. Una vez de vuelta a nuestro planeta, la joven tendrá que hacer frente no solo a unos poderes que escapan de su control, sino también averiguar que quiere de ella la misteriosa Vuk, Jessica Chastain.
Unas líneas más atrás hacía referencia al resultado final de la cinta, cuyo estreno se vio pospuesto debido al rodaje de nuevas escenas, lo que sin duda puede haber condicionado su devenir en la taquilla. Y es que el tercio final del film, así como su clímax, resulta caótico y sin nada de tensión o de emoción. Todo se resuelve de forma precipitada, como si se hubieran dado cuenta que se estaban quedando sin tiempo para contar todo lo que querían contar.
Lo que resulta una lástima, ya que hasta ese momento la cinta resultaba más o menos entretenida, con unas buenas interpretaciones y con una trama que, en mayor o menor medida, adaptaba el arco argumental de La saga de Fénix Oscura.
Tal y como ocurrió con la anterior entrega, X-Men: Apocalipsis, la cinta avanza a trompicones. Alterna momentos interesantes con otros tediosos, no sabe encontrar el tono adecuado. Va alternando entre la seriedad del universo DC, con los aspectos más ligeros de Marvel. El resultado es un film que queda por debajo de otras entregas del universo mutante. Aquí lo tenían todo a favor para haber cerrado por todo lo alto, pero han fallado una oportunidad de oro.
Lo mejor de la cinta son los personajes encarnados por McAvoy y Fassbender. En esta ocasión, la línea que separa a ambos de ser héroe y villano es más fina que nunca. Sobre todo en el caso de Xavier, cuyas intenciones, pese a ser buenas en un principio, no serán sino el anticipo del desastre que ocurrirá cuando Jean se vea poseída por la fuerza cósmica de Fénix.
Turner, pese a desempeñar un rol más o menos interesante, no termina de convencer del todo. En teoría tendría que interpretar a un personaje fuerte, a la vez que asustado por la dimensión de sus poderes. Pero desaprovecha la oportunidad, y su rol como Fénix parece más bien un adolescente enfadado y caprichoso, que cuando no salen las cosas como quiere da rienda suelta a su frustración. Pero con la salvedad, de que aquí su rabieta se puede llevar por delante a medio universo.
La película, además del tercio final caótico, adolece de otro gran problema. Y es que no aprovecha, ni saca partido del todo, a la villana interpretada por Chastain. La actriz hace lo que puede con un personaje plano, del que se podría haber sacado mucho más jugo. Casi en ningún momento se le puede considerar una verdadera amenaza, salvo en un determinado momento de la cinta. El resto del tiempo se dedica a hablar y hablar.
El film es irregular, pero por lo menos no resulta aburrido. Y algo que hay que agradecer es que su duración no llega a las dos horas, por lo que cuando uno se quiere dar cuenta, la cinta ha avanzado bastante.
Si os gustan las cintas de mutantes dadle una oportunidad. Pero no esperéis que esté a la altura de Logan o X-Men: Primera clase. Lo que aquí os vais a encontrar es algo en la línea de la anterior entrega. Es una producción que cumple, pero que da muestras de cansancio. Ahora, tan solo hay que esperar que la integración de los alumnos de Xavier y compañía, tengan un mejor recorrido en el universo cinematográfico de Marvel que en sus dos últimas entregas.
A continuación el tráiler:
X-Men:Fénix Oscura se estrena el próximo 7 de Junio.
Escrita y dirigida por Simon Kinberg, la cinta nos cuenta como tras una misión de rescate en el espacio, Jean Grey, Sophie Turner, se ve sacudida por una fuerza cósmica que le otorgará grandes poderes. Una vez de vuelta a nuestro planeta, la joven tendrá que hacer frente no solo a unos poderes que escapan de su control, sino también averiguar que quiere de ella la misteriosa Vuk, Jessica Chastain.
Unas líneas más atrás hacía referencia al resultado final de la cinta, cuyo estreno se vio pospuesto debido al rodaje de nuevas escenas, lo que sin duda puede haber condicionado su devenir en la taquilla. Y es que el tercio final del film, así como su clímax, resulta caótico y sin nada de tensión o de emoción. Todo se resuelve de forma precipitada, como si se hubieran dado cuenta que se estaban quedando sin tiempo para contar todo lo que querían contar.
Lo que resulta una lástima, ya que hasta ese momento la cinta resultaba más o menos entretenida, con unas buenas interpretaciones y con una trama que, en mayor o menor medida, adaptaba el arco argumental de La saga de Fénix Oscura.
Tal y como ocurrió con la anterior entrega, X-Men: Apocalipsis, la cinta avanza a trompicones. Alterna momentos interesantes con otros tediosos, no sabe encontrar el tono adecuado. Va alternando entre la seriedad del universo DC, con los aspectos más ligeros de Marvel. El resultado es un film que queda por debajo de otras entregas del universo mutante. Aquí lo tenían todo a favor para haber cerrado por todo lo alto, pero han fallado una oportunidad de oro.
Lo mejor de la cinta son los personajes encarnados por McAvoy y Fassbender. En esta ocasión, la línea que separa a ambos de ser héroe y villano es más fina que nunca. Sobre todo en el caso de Xavier, cuyas intenciones, pese a ser buenas en un principio, no serán sino el anticipo del desastre que ocurrirá cuando Jean se vea poseída por la fuerza cósmica de Fénix.
Turner, pese a desempeñar un rol más o menos interesante, no termina de convencer del todo. En teoría tendría que interpretar a un personaje fuerte, a la vez que asustado por la dimensión de sus poderes. Pero desaprovecha la oportunidad, y su rol como Fénix parece más bien un adolescente enfadado y caprichoso, que cuando no salen las cosas como quiere da rienda suelta a su frustración. Pero con la salvedad, de que aquí su rabieta se puede llevar por delante a medio universo.
La película, además del tercio final caótico, adolece de otro gran problema. Y es que no aprovecha, ni saca partido del todo, a la villana interpretada por Chastain. La actriz hace lo que puede con un personaje plano, del que se podría haber sacado mucho más jugo. Casi en ningún momento se le puede considerar una verdadera amenaza, salvo en un determinado momento de la cinta. El resto del tiempo se dedica a hablar y hablar.
El film es irregular, pero por lo menos no resulta aburrido. Y algo que hay que agradecer es que su duración no llega a las dos horas, por lo que cuando uno se quiere dar cuenta, la cinta ha avanzado bastante.
Si os gustan las cintas de mutantes dadle una oportunidad. Pero no esperéis que esté a la altura de Logan o X-Men: Primera clase. Lo que aquí os vais a encontrar es algo en la línea de la anterior entrega. Es una producción que cumple, pero que da muestras de cansancio. Ahora, tan solo hay que esperar que la integración de los alumnos de Xavier y compañía, tengan un mejor recorrido en el universo cinematográfico de Marvel que en sus dos últimas entregas.
A continuación el tráiler:
X-Men:Fénix Oscura se estrena el próximo 7 de Junio.
jueves, 23 de mayo de 2019
libro: El diario de Tiburón
Los cinéfilos suelen tener cintas de cabecera. Películas que, por una razón u otra, se encuentran en su lista de favoritas y no se cansan de verlas una y otra vez. En mi caso son varias, pero una de ellas es el film dirigido por Steven Spielberg y basado en la novela de Peter Benchley Tiburón. Recientemente apareció en las librerías, un libro en el que el guionista de la producción del director de la saga Indiana Jones, nos cuenta sus experiencias y como fue el rodaje de la misma.
Escrito por Carl Gottlieb, y traducido por Marina Pineda, con diseño de portada a cargo de Lucía Dueñas, el autor nos cuenta en primera persona las diversas peripecias que fueron surgiendo a lo largo del proceso del rodaje. Desde las primeras escrituras del guión, hasta que la producción se trasladó al lugar donde el filme fue rodado. Un libro plagado de anécdotas, algunas ya conocidas, otras menos, y que sin duda harán las delicias de los seguidores de la obra maestra dirigida por Spielberg.
En principio es una obra interesante, divertida, amena, fácil de leer y de poca extensión, apenas 200 páginas. Pero que se ve lastrada por un problema: errores en la maquetación y algunas faltas de diseño y ortografía. No soy el más indicado para hablar de gramática, puesto que más de una vez en este blog le he metido patadas al diccionario. Pero aquí soy el único responsable. Pero en una editorial fuerte, como se supone que es la que edita este libro, resulta una verdadera pena.
Que un libro se vea lastrado por estos pequeños fallos resulta una lástima. Tampoco hay que ser muy puntilloso, esa es la verdad, pero es cierto que hay que cuidar el producto que uno saca al mercado y a los lectores que van a comprar tu libro.
Una vez dicho esto, toca ponerse a hablar de lo que interesa. Y el libro resulta una compra obligada si, como yo, sois verdaderos admiradores de la cinta de Spielberg. Nadie como Gottlieb, amén de Spielberg por supuesto, para contarnos lo que sucedió a lo largo del rodaje. Si que es cierto que eché en falta más chicha respecto a la relación de los actores, y las tensiones que hubo entre ellos sobre todo debido al alcoholismo de Shaw, que en el film encarna al cazador de tiburones Quint.
O que no se mencionara a Milius y su aportación al famoso monólogo de Shaw sobre el USS Indianapolis, cuestión de ego por parte de Gottlieb supongo.
Pese a ello, tal y como indico, es un libro que revela anécdotas que no conocía. Algunas de ellas bastante divertida, como la que envuelve al actor Murray Hamilton y lo que le ocurrió una noche de borrachera, o las cenas en las que Spielberg y Gottlieb entre otros, se veían agasajados por los suculentos postres cocinados por la patrona de la pensión donde estaban viviendo mientras se estaba llevando a cabo el rodaje.
Un libro que sirve de complemento al documental editado y que viene en las ediciones editadas tando en DVD como en Blu-ray. Una vez hayáis visto el primero, os recomiendo la lectura del libro para poder descubrir aquelas cosas que se quedaron en el tintero.
Escrito por Carl Gottlieb, y traducido por Marina Pineda, con diseño de portada a cargo de Lucía Dueñas, el autor nos cuenta en primera persona las diversas peripecias que fueron surgiendo a lo largo del proceso del rodaje. Desde las primeras escrituras del guión, hasta que la producción se trasladó al lugar donde el filme fue rodado. Un libro plagado de anécdotas, algunas ya conocidas, otras menos, y que sin duda harán las delicias de los seguidores de la obra maestra dirigida por Spielberg.
En principio es una obra interesante, divertida, amena, fácil de leer y de poca extensión, apenas 200 páginas. Pero que se ve lastrada por un problema: errores en la maquetación y algunas faltas de diseño y ortografía. No soy el más indicado para hablar de gramática, puesto que más de una vez en este blog le he metido patadas al diccionario. Pero aquí soy el único responsable. Pero en una editorial fuerte, como se supone que es la que edita este libro, resulta una verdadera pena.
Que un libro se vea lastrado por estos pequeños fallos resulta una lástima. Tampoco hay que ser muy puntilloso, esa es la verdad, pero es cierto que hay que cuidar el producto que uno saca al mercado y a los lectores que van a comprar tu libro.
Una vez dicho esto, toca ponerse a hablar de lo que interesa. Y el libro resulta una compra obligada si, como yo, sois verdaderos admiradores de la cinta de Spielberg. Nadie como Gottlieb, amén de Spielberg por supuesto, para contarnos lo que sucedió a lo largo del rodaje. Si que es cierto que eché en falta más chicha respecto a la relación de los actores, y las tensiones que hubo entre ellos sobre todo debido al alcoholismo de Shaw, que en el film encarna al cazador de tiburones Quint.
O que no se mencionara a Milius y su aportación al famoso monólogo de Shaw sobre el USS Indianapolis, cuestión de ego por parte de Gottlieb supongo.
Pese a ello, tal y como indico, es un libro que revela anécdotas que no conocía. Algunas de ellas bastante divertida, como la que envuelve al actor Murray Hamilton y lo que le ocurrió una noche de borrachera, o las cenas en las que Spielberg y Gottlieb entre otros, se veían agasajados por los suculentos postres cocinados por la patrona de la pensión donde estaban viviendo mientras se estaba llevando a cabo el rodaje.
Un libro que sirve de complemento al documental editado y que viene en las ediciones editadas tando en DVD como en Blu-ray. Una vez hayáis visto el primero, os recomiendo la lectura del libro para poder descubrir aquelas cosas que se quedaron en el tintero.
martes, 23 de abril de 2019
libro: Libélulas en la noche
¿Recordáis cuando éramos pequeños? Cuando nos portábamos mal, nuestros padres, tíos o abuelos solían decirnos: si no te portas bien, el hombre del saco vendrá y se te llevará, como hace con los niños malos. Y es que la mención de este ente sobrenatural, bastaba para que nuestra actitud se viera calmada por esos momentos. Pero, ¿Qué pasaría si el mito fuera real? ¿Y si el coco realmente existiera, y viniera no solo a por los niños malos sino también a por los inocentes? De eso precisamente es la reseña de hoy, una gran novela negra con tintes sobrenaturales y que es una más que agradable sorpresa dentro del panorama literario español actual.
Escrito por Javier Trescuadras, la trama nos cuenta como Ela San Martin escapó en 1987 de un peligroso asesino, experiencia que le causó un gran trauma. En 2013, el inspector Germán Corso investiga la misteriosa desaparición de un importante abogado. Lejos están de imaginar, tanto Ela como Germán que ambos sucesos están relacionados, y que pronto ambos tendrán que hacer frente al hombre del saco.
Cuando uno tiene que hacer una reseña ambientada dentro del género negro, como ocurre con la entrada de hoy, resulta complicado no dejarse llevar por el fan que llevo dentro del mismo. Y si a eso, le añadimos que a la trama se le suman elementos de terror y sobrenaturales, pues miel sobre hojuelas.
Aquí el autor conforma un coctel, en el que todos los ingredientes están perfectamente mezclados, y en donde por momentos hay algunos que quedan por encima de otros, según sea el instante. De esta forma, queda un combinado que hará las delicias de cualquiera de los géneros aficionados en el párrafo anterior.
El autor ha sabido crear una novela, en el que todos los personajes que aparecen tienen su importancia en la trama. Pero evidentemente, los dos que más destacan son Germán y Ela. En primer lugar el inspector es un personaje que al poco de conocerlo ya te cae bien. Es un policía duro, y cuya intuición a la hora de resolver casos hace que no sea bien visto entre sus compañeros. Lo que éstos ignoran, es que su intuición le viene por un don familiar que ya creía enterrado. Pero que resultará esencial si quiere resolver el caso más extraño de su carrera policial.
Por así decirlo, se puede afirmar que Corso sería la versión patria del agente Cooper de Twin Peaks, mezclado con Germán Areta, detective protagonista de ambas partes de El crack de José Luis Garci, y con unas gotas del agente Mulder de Expediente X, apodo con el que se dirigen a Corso algunos de sus compañeros.
En cuanto a Ela, al poco de conocerla uno siente ganas de abrazarla, consolarla y dejarla que se desahogue. La joven ha sufrido un gran trauma que sigue arrastrando, y es poco dada a las relaciones humanas. Tiene miedo de la oscuridad, lo que permite al autor autoreferenciarse en un divertido guiño a su obra, y hace que vea al hombre del saco en cada recoveco oscuro. Cuando la conocemos es un personaje triste y hundido, apenas una sombra de lo que fue en su juventud. La cuál se nos narra en diversos flashbacks. Éstos también tendrán su importancia, ya que lo que Ela ignora es que su miedo está estrechamente ligado a los acontecimientos que están ocurriendo en la Murcia del año 2013.
Al ubicar su trama en Murcia, el autor permite descubrir esta región a los que apenas la conocemos o la hemos visitado, a la par que nos demuestra que cualquier rincón de nuestra geografía, también es capaz de albergar monstruos y sus propias leyendas. Eso es lo que ocurre con el Tío Saín, el hombre del saco de Murcia, y cuya leyenda arranca muchos años antes de los sucesos que desencadenan toda la trama.
La parte dedicada a narrar su origen, nos traslada a la España profunda, ignorante y temerosa de aquello que no conocía. Este instante resulta esencial, nos cuenta como surge todo y los motivos que se ocultan tras la venganza del hombre del saco. Esta parte, junto con otra que luego pasaré a nombrar, fue una de las que más miedo me dio. Y no por la truculencia, la sangre o la violencia mostrada, que lo tiene, sino por la forma en la que está narrado por parte del escritor. Aquí más que nunca, se muestra a los lectores que la ignorancia, en ocasiones, puede llevar a cometer las mayores atrocidades a los seres humanos.
La otra parte tiene lugar a mitad de la novela más o menos. Aquí uno de los personajes secundarios desaparece, y cuando despierta conocerá al villano principal de la obra, a quien está detrás de todo y el que maneja los hilos. Pero el lugar donde se descubre la identidad, y la forma en que despierta este personaje, hará que los aficionados al terror más sangriento aplaudan al escritor por la forma en la que está narrado este momento.
El autor construye un buen misterio, con varios saltos en el tiempo que resultan esenciales para completar el puzle. El autor poco a poco va entregando las piezas a los lectores, y en ningún momento los mismos llegan a saber más que los protagonistas de la obra. Cuando llegan los instantes finales, todas las piezas quedarán encajadas y el misterio quedará resuelto.
Y es que la resolución del mismo, al menos para el que esto suscribe, me pilló por sorpresa. La identidad del villano resultó ser sorprendente, y no me la esperaba en absoluto. Pero una vez revelada, uno ve como todo cobra sentido.
Mientras avanzaba en la lectura, y sobre todo en los instantes finales, no podía dejar de recordar Cabal, la novela de Cliver Barker, y sobre todo a su villano principal. Y es que la descripción del saco de arpillera que luce el hombre del saco, me recordó, al menos a mi me lo pareció, al que lucía el antagonista de la obra de Barker. Y es que el saco da la muerte a todo aquel que se lo pone, y hace que vuelva a la vida como un ser sobrenatural en apariencia imparable y con una fuerza descomunal.
El final del libro, que por supuesto no voy a desvelar, lo deja abierto a una futura secuela y que esperemos mantenga el nivel mostrado por su predecesora.
Si os gustan las novelas de misterio con tintes sobrenaturales, no lo dudéis y dadle una oportunidad. Seguro que nos arrepentiréis.
Y de nuevo vuelvo a insistir, con este libro la editorial vuelve a anotarse un nuevo tanto al ofrecer a los lectores una gran novela que satisfará los paladares aficionados a la literatura de género fantástico y negro patria.
Escrito por Javier Trescuadras, la trama nos cuenta como Ela San Martin escapó en 1987 de un peligroso asesino, experiencia que le causó un gran trauma. En 2013, el inspector Germán Corso investiga la misteriosa desaparición de un importante abogado. Lejos están de imaginar, tanto Ela como Germán que ambos sucesos están relacionados, y que pronto ambos tendrán que hacer frente al hombre del saco.
Cuando uno tiene que hacer una reseña ambientada dentro del género negro, como ocurre con la entrada de hoy, resulta complicado no dejarse llevar por el fan que llevo dentro del mismo. Y si a eso, le añadimos que a la trama se le suman elementos de terror y sobrenaturales, pues miel sobre hojuelas.
Aquí el autor conforma un coctel, en el que todos los ingredientes están perfectamente mezclados, y en donde por momentos hay algunos que quedan por encima de otros, según sea el instante. De esta forma, queda un combinado que hará las delicias de cualquiera de los géneros aficionados en el párrafo anterior.
El autor ha sabido crear una novela, en el que todos los personajes que aparecen tienen su importancia en la trama. Pero evidentemente, los dos que más destacan son Germán y Ela. En primer lugar el inspector es un personaje que al poco de conocerlo ya te cae bien. Es un policía duro, y cuya intuición a la hora de resolver casos hace que no sea bien visto entre sus compañeros. Lo que éstos ignoran, es que su intuición le viene por un don familiar que ya creía enterrado. Pero que resultará esencial si quiere resolver el caso más extraño de su carrera policial.
Por así decirlo, se puede afirmar que Corso sería la versión patria del agente Cooper de Twin Peaks, mezclado con Germán Areta, detective protagonista de ambas partes de El crack de José Luis Garci, y con unas gotas del agente Mulder de Expediente X, apodo con el que se dirigen a Corso algunos de sus compañeros.
En cuanto a Ela, al poco de conocerla uno siente ganas de abrazarla, consolarla y dejarla que se desahogue. La joven ha sufrido un gran trauma que sigue arrastrando, y es poco dada a las relaciones humanas. Tiene miedo de la oscuridad, lo que permite al autor autoreferenciarse en un divertido guiño a su obra, y hace que vea al hombre del saco en cada recoveco oscuro. Cuando la conocemos es un personaje triste y hundido, apenas una sombra de lo que fue en su juventud. La cuál se nos narra en diversos flashbacks. Éstos también tendrán su importancia, ya que lo que Ela ignora es que su miedo está estrechamente ligado a los acontecimientos que están ocurriendo en la Murcia del año 2013.
Al ubicar su trama en Murcia, el autor permite descubrir esta región a los que apenas la conocemos o la hemos visitado, a la par que nos demuestra que cualquier rincón de nuestra geografía, también es capaz de albergar monstruos y sus propias leyendas. Eso es lo que ocurre con el Tío Saín, el hombre del saco de Murcia, y cuya leyenda arranca muchos años antes de los sucesos que desencadenan toda la trama.
La parte dedicada a narrar su origen, nos traslada a la España profunda, ignorante y temerosa de aquello que no conocía. Este instante resulta esencial, nos cuenta como surge todo y los motivos que se ocultan tras la venganza del hombre del saco. Esta parte, junto con otra que luego pasaré a nombrar, fue una de las que más miedo me dio. Y no por la truculencia, la sangre o la violencia mostrada, que lo tiene, sino por la forma en la que está narrado por parte del escritor. Aquí más que nunca, se muestra a los lectores que la ignorancia, en ocasiones, puede llevar a cometer las mayores atrocidades a los seres humanos.
La otra parte tiene lugar a mitad de la novela más o menos. Aquí uno de los personajes secundarios desaparece, y cuando despierta conocerá al villano principal de la obra, a quien está detrás de todo y el que maneja los hilos. Pero el lugar donde se descubre la identidad, y la forma en que despierta este personaje, hará que los aficionados al terror más sangriento aplaudan al escritor por la forma en la que está narrado este momento.
El autor construye un buen misterio, con varios saltos en el tiempo que resultan esenciales para completar el puzle. El autor poco a poco va entregando las piezas a los lectores, y en ningún momento los mismos llegan a saber más que los protagonistas de la obra. Cuando llegan los instantes finales, todas las piezas quedarán encajadas y el misterio quedará resuelto.
Y es que la resolución del mismo, al menos para el que esto suscribe, me pilló por sorpresa. La identidad del villano resultó ser sorprendente, y no me la esperaba en absoluto. Pero una vez revelada, uno ve como todo cobra sentido.
Mientras avanzaba en la lectura, y sobre todo en los instantes finales, no podía dejar de recordar Cabal, la novela de Cliver Barker, y sobre todo a su villano principal. Y es que la descripción del saco de arpillera que luce el hombre del saco, me recordó, al menos a mi me lo pareció, al que lucía el antagonista de la obra de Barker. Y es que el saco da la muerte a todo aquel que se lo pone, y hace que vuelva a la vida como un ser sobrenatural en apariencia imparable y con una fuerza descomunal.
El final del libro, que por supuesto no voy a desvelar, lo deja abierto a una futura secuela y que esperemos mantenga el nivel mostrado por su predecesora.
Si os gustan las novelas de misterio con tintes sobrenaturales, no lo dudéis y dadle una oportunidad. Seguro que nos arrepentiréis.
Y de nuevo vuelvo a insistir, con este libro la editorial vuelve a anotarse un nuevo tanto al ofrecer a los lectores una gran novela que satisfará los paladares aficionados a la literatura de género fantástico y negro patria.
sábado, 13 de abril de 2019
libro: Donde el perdón no llega
En la terminología pugilística, uno de los términos más conocidos es el rope a dope y que fue creado por Muhammad Ali. La definición hace referencia a conseguir gastar al adversario, para luego iniciar el contraataque que permita alzarse con la victoria. Esto es lo que se puede aplicar a la reseña de hoy, y que significa la opera prima del autor, en una obra en el que las balas, los machetes, el alcohol, el veneno y la venganza conforman un coctel cuya base es el tequila, y que ha sido destilado en México.
Escrito por Ángel Vela, la historia nos cuenta como la venganza, el alcohol y los sentimientos pueden llegar a destrozar la vida de las personas. Dentro de la obra se distinguen dos líneas temporales: en la primera de ellas, ubicada en 2006, conocemos al Gordo y al Tuna, dos temporeros. En la de 2016, al neuropsiquiatra Diego Morales, quien llega a un modesto hospital en Morelos para tratar a un paciente. Ambas líneas temporales no tardarán en cruzarse.
Interesante debut en la novela larga por parte del autor, quien de forma previa ya había publicado varios relatos y reseñas. Cuando alguien debuta en una opera prima, ya sea literaria o cinematográfica, tiene los nervios a flor de piel. Uno ha puesto un montón de esfuerzo e ilusión en dar vida a su creación. Pero a tenor de lo leído, el escritor puede estar tranquilo. Puesto que ha creado una gran obra, con una gran madurez a pesar de tratarse de su primer escrito en formato largo.
Esta es una obra en el que la violencia está presente casi desde que comienza, hasta que finaliza. Apenas hay instantes en que la misma no esté presente, ya sea física o verbal. Y es que es una novela dura, seca, que se nos queda atascada en el gaznate. Y para bajarla hará falta tequila, por supuesto de forma imaginaria claro está, bebida típica de la frontera mexicana. Pero cuanto más leamos, más duro se nos hará leer, más bola se nos hará en la garganta y más tequila nos hará falta para seguir avanzando.
En una novela, por norma general, suele haber héroes y villanos. Aquí apenas nos vamos a encontrar nada de eso. Y el que el "héroe", demostrará ser más oscuro y sanguinario que el villano al que quiere derrotar. Y en lo que respecta al villano, no se siente simpatía por él en ningún momento. Y en los escasos momentos en los que demuestra algo de humanidad, la misma queda sepultada al acto siguiente.
Es una obra en la que los personajes están muy bien definidos, y en que su personalidad resulta clave para el devenir de los acontecimientos. Pero si hubiera que destacar a uno, y que hace que todo arranque, sería sin lugar a dudas Doña Capulina. Es ella la que inicia todo, la que hace que todo arranque. Su presencia planea sobre los personajes. Pese a no pronunciar una sola palabra en ningún momento, sus acciones hablan por ella.
La influencia de diversos directores como Rodríguez, Tarantino o Croneberg está presente. Sobre todo en lo que respecta los momentos más violentos, sangrientos u oníricos. En el resto de la novela, lo que los lectores se van a encontrar es un drama de cajón. En donde nada es lo que parece.
Se podría decir, salvando las distancias, que el libro se puede resumir como si Peckinpah o Tarantino hubieran dirigido diversos capítulos de El secreto de puente viejo o Amar es para siempre.
Un gran libro y que esperemos que sea el principio de una carrera que no pare de deparar alegrías, tanto al autor como a los lectores. Con este nuevo ejemplar, la editorial vuelve a apuntarse un buen tanto ofreciendo a sus lectores una novela adulta, seca y dura y donde la venganza alcanzará a la gran mayoría de los personajes.
Si os gustan las novelas cuya base es la venganza, pero que bajo la superficie esconden algo más, no lo dudéis y dadle una oportunidad. Seguro que no os arrepentiréis.
Escrito por Ángel Vela, la historia nos cuenta como la venganza, el alcohol y los sentimientos pueden llegar a destrozar la vida de las personas. Dentro de la obra se distinguen dos líneas temporales: en la primera de ellas, ubicada en 2006, conocemos al Gordo y al Tuna, dos temporeros. En la de 2016, al neuropsiquiatra Diego Morales, quien llega a un modesto hospital en Morelos para tratar a un paciente. Ambas líneas temporales no tardarán en cruzarse.
Interesante debut en la novela larga por parte del autor, quien de forma previa ya había publicado varios relatos y reseñas. Cuando alguien debuta en una opera prima, ya sea literaria o cinematográfica, tiene los nervios a flor de piel. Uno ha puesto un montón de esfuerzo e ilusión en dar vida a su creación. Pero a tenor de lo leído, el escritor puede estar tranquilo. Puesto que ha creado una gran obra, con una gran madurez a pesar de tratarse de su primer escrito en formato largo.
Esta es una obra en el que la violencia está presente casi desde que comienza, hasta que finaliza. Apenas hay instantes en que la misma no esté presente, ya sea física o verbal. Y es que es una novela dura, seca, que se nos queda atascada en el gaznate. Y para bajarla hará falta tequila, por supuesto de forma imaginaria claro está, bebida típica de la frontera mexicana. Pero cuanto más leamos, más duro se nos hará leer, más bola se nos hará en la garganta y más tequila nos hará falta para seguir avanzando.
En una novela, por norma general, suele haber héroes y villanos. Aquí apenas nos vamos a encontrar nada de eso. Y el que el "héroe", demostrará ser más oscuro y sanguinario que el villano al que quiere derrotar. Y en lo que respecta al villano, no se siente simpatía por él en ningún momento. Y en los escasos momentos en los que demuestra algo de humanidad, la misma queda sepultada al acto siguiente.
Es una obra en la que los personajes están muy bien definidos, y en que su personalidad resulta clave para el devenir de los acontecimientos. Pero si hubiera que destacar a uno, y que hace que todo arranque, sería sin lugar a dudas Doña Capulina. Es ella la que inicia todo, la que hace que todo arranque. Su presencia planea sobre los personajes. Pese a no pronunciar una sola palabra en ningún momento, sus acciones hablan por ella.
La influencia de diversos directores como Rodríguez, Tarantino o Croneberg está presente. Sobre todo en lo que respecta los momentos más violentos, sangrientos u oníricos. En el resto de la novela, lo que los lectores se van a encontrar es un drama de cajón. En donde nada es lo que parece.
Se podría decir, salvando las distancias, que el libro se puede resumir como si Peckinpah o Tarantino hubieran dirigido diversos capítulos de El secreto de puente viejo o Amar es para siempre.
Un gran libro y que esperemos que sea el principio de una carrera que no pare de deparar alegrías, tanto al autor como a los lectores. Con este nuevo ejemplar, la editorial vuelve a apuntarse un buen tanto ofreciendo a sus lectores una novela adulta, seca y dura y donde la venganza alcanzará a la gran mayoría de los personajes.
Si os gustan las novelas cuya base es la venganza, pero que bajo la superficie esconden algo más, no lo dudéis y dadle una oportunidad. Seguro que no os arrepentiréis.
jueves, 11 de abril de 2019
libro: Despiértame para verte morir
Wham! cantaba "Wake me up before you go go" y Green Day "Wake me up when September ends". Y ahora, el autor de La chica que oía canciones de Kurt Cobain nos invita a despertar, pero la intención de abrir los ojos después de la vigilia del sueño, dista mucho de ser algo agradable. Así pues, veamos que nos tiene deparado el autor de Matt el Rojo, en el que es uno de sus trabajos más recientes en papel, y que ya fue publicado de forma previa en formato digital.
Escrita por Miguel Aguerralde, la trama nos cuenta como el fiscal Marcus Crane se retiró del oficio después de condenar a la silla eléctrica al criminal Richie Santoro, quién juró venganza contra el letrado. Ahora, dos años después de su muerte, comienzan a aparecer una serie de cadáveres mutilados, y que siguen el patrón del ya fallecido criminal. ¿Se trata de un simple imitador, o, si tal y como sospecha Crane, se trata de algo de carácter sobrenatural?
Tal y como se puede comprobar por el argumento, nos encontramos ante un thriller de manual, en donde el autor mete unas gotas de tinte sobrenatural, que más tarde se esclarecerán a medida que los acontecimientos se van desarrollando. Y es que Aguerralde, no es la primera vez que se adentra en el terreno del suspense. Ya en sus libros de Matt el Rojo, de lo mejor de su obra, el escritor ya daba muestras de su querencia por el género, en donde las pistas van siendo diseminadas a lo largo del relato, hasta llegar a una conclusión que dará con la clave para dar con el asesino.
La obra está escrita en primera persona, algo característico dentro del género negro. Baste recordar los ejemplos de Chandler, Hammett o Spillane, por citar tres casos, en donde el protagonista va descubriendo las cosas casi al mismo tiempo que los lectores. De esta forma, la información les va llegando a ambos por igual, pero es el detective el que resuelve el caso al dar con una pista o detalle que al lector se le había pasado por alto. Aquí pasa lo mismo, tanto a Crane como a los lectores la información les llega casi a la vez, y no será hasta el final cuando el misterio quede resuelto.
Y es precisamente el desenlace, que por supuesto no voy a desvelar, el único pero que se le puede poner a la obra. Pese a que el mismo se puede ir intuyendo, personalmente me hubiera resultado más interesante si la resolución hubiera ido por otros derroteros. No es que sea malo, dista mucho de serlo, pero tal vez otro final hubiera resultado algo más sorprendente del que finalmente nos ofrece el autor.
En la contraportada del libro, se nos habla de la obsesión. Un tema que marca la vida del protagonista de la obra. Y es que desde que nace, hasta llegar a su etapa adulta, la obcecación por ser el mejor y en no decepcionar a su familia que quiere que siga la tradición en leyes, es algo que queda grabado en Crane. Quiere ser el mejor, por eso se retira cuando encarcela a Santoro. Siente que ha alcanzado su objetivo, y que ya no le queda nada por demostrar a nadie, ni siquiera a si mismo.
Si algo ha caracterizado la obra del escritor, es que sabe como atrapar a los lectores. Crea tramas que resultan adictivas, y que de vez en cuando se ven salpicadas por estallidos de violencia, unas veces más sangrientos que en otros. Aquí, los crímenes están narrados de forma bastante bestia, y harían las delicias de cualquier psicópata de una cinta de terror de los ochenta. Y es que los crímenes están narrados de forma bastante visual y cinematográfica, de forma que parece que los estemos viendo en una pantalla, ya sea de televisión o cinematográfica.
Un nuevo ejemplo del talento del autor, y del acierto de la editorial a la hora de seguir apostando por autores patrios a la hora de sacar novelas, ya sean de terror o thriller. Esperemos que tanto uno, como la otra, nos sigan deparando alegrías. Tal y como lo han hecho hasta ahora.
Si os gustan las novelas de suspense, con unas gotas de terror, y un poquito de carácter sobrenatural, no lo dudéis y dadle una oportunidad. Seguro que nos arrepentiréis.
Escrita por Miguel Aguerralde, la trama nos cuenta como el fiscal Marcus Crane se retiró del oficio después de condenar a la silla eléctrica al criminal Richie Santoro, quién juró venganza contra el letrado. Ahora, dos años después de su muerte, comienzan a aparecer una serie de cadáveres mutilados, y que siguen el patrón del ya fallecido criminal. ¿Se trata de un simple imitador, o, si tal y como sospecha Crane, se trata de algo de carácter sobrenatural?
Tal y como se puede comprobar por el argumento, nos encontramos ante un thriller de manual, en donde el autor mete unas gotas de tinte sobrenatural, que más tarde se esclarecerán a medida que los acontecimientos se van desarrollando. Y es que Aguerralde, no es la primera vez que se adentra en el terreno del suspense. Ya en sus libros de Matt el Rojo, de lo mejor de su obra, el escritor ya daba muestras de su querencia por el género, en donde las pistas van siendo diseminadas a lo largo del relato, hasta llegar a una conclusión que dará con la clave para dar con el asesino.
La obra está escrita en primera persona, algo característico dentro del género negro. Baste recordar los ejemplos de Chandler, Hammett o Spillane, por citar tres casos, en donde el protagonista va descubriendo las cosas casi al mismo tiempo que los lectores. De esta forma, la información les va llegando a ambos por igual, pero es el detective el que resuelve el caso al dar con una pista o detalle que al lector se le había pasado por alto. Aquí pasa lo mismo, tanto a Crane como a los lectores la información les llega casi a la vez, y no será hasta el final cuando el misterio quede resuelto.
Y es precisamente el desenlace, que por supuesto no voy a desvelar, el único pero que se le puede poner a la obra. Pese a que el mismo se puede ir intuyendo, personalmente me hubiera resultado más interesante si la resolución hubiera ido por otros derroteros. No es que sea malo, dista mucho de serlo, pero tal vez otro final hubiera resultado algo más sorprendente del que finalmente nos ofrece el autor.
En la contraportada del libro, se nos habla de la obsesión. Un tema que marca la vida del protagonista de la obra. Y es que desde que nace, hasta llegar a su etapa adulta, la obcecación por ser el mejor y en no decepcionar a su familia que quiere que siga la tradición en leyes, es algo que queda grabado en Crane. Quiere ser el mejor, por eso se retira cuando encarcela a Santoro. Siente que ha alcanzado su objetivo, y que ya no le queda nada por demostrar a nadie, ni siquiera a si mismo.
Si algo ha caracterizado la obra del escritor, es que sabe como atrapar a los lectores. Crea tramas que resultan adictivas, y que de vez en cuando se ven salpicadas por estallidos de violencia, unas veces más sangrientos que en otros. Aquí, los crímenes están narrados de forma bastante bestia, y harían las delicias de cualquier psicópata de una cinta de terror de los ochenta. Y es que los crímenes están narrados de forma bastante visual y cinematográfica, de forma que parece que los estemos viendo en una pantalla, ya sea de televisión o cinematográfica.
Un nuevo ejemplo del talento del autor, y del acierto de la editorial a la hora de seguir apostando por autores patrios a la hora de sacar novelas, ya sean de terror o thriller. Esperemos que tanto uno, como la otra, nos sigan deparando alegrías. Tal y como lo han hecho hasta ahora.
Si os gustan las novelas de suspense, con unas gotas de terror, y un poquito de carácter sobrenatural, no lo dudéis y dadle una oportunidad. Seguro que nos arrepentiréis.
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