Por regla general, en el género literario y cinematográfico de mafia y robos, tanto los espectadores como los lectores suelen apoyar a los malos. Basten citar los ejemplos de Casino, Ocean's eleven o El Padrino por nombrar algunos casos. Queremos que se salgan con la suya, pese a que en la vida real sería todo lo contrario. Pues bien, esto se puede aplicar a la entrada de hoy, un excelente thriller que nos atrapa desde sus primeras páginas y no nos suelta hasta su última página.
Escrito por Alberto Caliani, la trama nos cuenta como Andrés Santos, apodado El Cónsul, ha mantenido la paz entre las diferentes familias mafiosas que operan en nuestro país. Pero, cuando empieza a sufrir de Alzheimer se convierte en un peligro, ya que puede revelar secretos no deseados. Dos de sus hombres más fieles harán todo lo posible por protegerlo, por lo que no dudarán en empezar un viaje para ponerle a salvo, tanto de los que fueron sus compañeros en el crimen como de la policía.
Mala gente es Alberto Caliani. Un escritor que no para de sorprendernos con cada nuevo libro. Sabe crear argumentos atractivos y que enganchen a los lectores. Prueba de ello es que, ya sea dentro del thriller histórico, como en el normal, nos atrapa con sus historias, giros y personajes. Éstos últimos son, sin duda, lo mejor de sus obras. Nos presenta unos protagonistas que, salvo excepciones, nos caen bien en su mayoría, ya pertenezcan al bando de los héroes como de los antagonistas.
Mala gente son los protagonistas, salvo en dos casos. Son personajes criminales, pero que cuentan con su propio código de honor, tanto entre ellos como en el hombre para el que trabajan. Se mueven en un mundo donde tanto las lealtades, como las traiciones, están a la orden del día. Algo de lo que nuestros protagonistas se darán cuenta a medida que su viaje vaya avanzando.
Mala gente es la enfermedad del Alzheimer. A la que Alberto se refiere, en no pocas ocasiones y con toda la razón del mundo, como el cabrón alemán. Ojalá que algún día, y por lo que parece ser puede que llegue antes de lo que pensamos, se invente una cura a esta maldición que afecta a miles de personas a lo largo del mundo, y que se ceba tanto como con los que la sufren de manera directa, como los que lo hacen de manera indirecta al ver como sus seres queridos se van apagando poco a poco.
Una de las señas de identidad de Alberto es que, en la mayoría de sus obras, suelen aparecer personajes que luego, en mayor o menor medida, vuelven a hacerlo en otras novelas. Que es lo que ocurre en la entrada de hoy, donde uno de los protagonistas principales apareció de manera esporádica en El cazador de libros, cuya reseña podéis leer aquí. Lo que allí fue una breve aparición que nos mostraba el potencial del personaje, aquí se confirma.
Pese a que la historia gire en torno a los tres protagonistas principales, también nos vamos a encontrar con un buen puñado de secundarios que nos llaman la atención. Dos de ellos son los que se llevan la palma, y ambos son femeninos. El primero es Belén, la hija de El Cónsul, una cabrona de padre y muy señor mío, un villano al que da gusto odiar. Y esto es algo que, tal y como decía Manolito Gafotas "lo saben hasta los chinos de Rusia" Alberto sabe hacer como nadie. Nos presenta a unos antagonistas a los que uno desea lo peor, cuando el destino les llega, uno no puede sino alegrarse más que un cochino en el barro.
El segundo es Marieta, una guardaespaldas bastante eficaz y que, con cada aparición, se convierte una secundaria de lujo. Es un personaje tan letal como bello, y que tiene para si algunos de los mejores momentos en donde pone a prueba sus habilidades sin apenas despeinarse. Esperemos que, en un futuro, Alberto se decida y le de su propio libro.
A lo largo de su viaje, y salvo raras excepciones, los protagonistas apenas conocerán la paz, puesto que no pueden dejar de viajar y seguir adelante si no quieren que, aquellos que le sigan la pista, den con ellos y den al traste con su misión principal. Pero, son precisamente estos momentos tranquilos, los que nos llegan a emocionar, sobre todo a uno de los viajeros que acompañan al Cónsul y cuya identidad prefiero no revelar, para que os llevéis la sorpresa. Este personaje llega a sacar lo mejor de un criminal, que ha sido capaz de lo peor, pero que ahora, al verse afectado por el Alzheimer se encuentra indefenso ante el avance de la enfermedad.
No hay duda que Alberto sabe como entretener a sus lectores. Sus libros son bastante adictivos, a ello ayudan no solo un lenguaje bastante cinematográfico, sino también por saber alternar comedia, drama y acción sin que ninguno de los elementos llegue a predominar sobre los otros.
Aquí el autor ceutí vuelve a dar muestras, una vez más, de su talento a la hora de desarrollar situaciones y personajes que, pese a ser el ABC del thriller de acción, sabe engancharnos. Ya que en menor o mayor medida hemos leído o visto tramas parecidas. Pero, como suelo decir, es la forma en la que lo cuentas lo que hace que nos entretengamos o no. Algo de lo que Alberto sabe un rato.
Si queréis una lectura que os divierta durante un par de horas, y sobre todo ahora que viene más calor, no lo dudéis y haceros con Mala gente. Seguro que no os vais arrepentir en absoluto.
Espero que os haya gustado la entrada de hoy.

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