miércoles, 10 de junio de 2015

libro: hay alguien ahí?

Muy buenas a todos. Hoy de nuevo toca reseñar un libro de reciente aparicíón, ya que apenas tiene un mes de publicación y desde luego merece la pena. En poco más de 100 páginas, el autor consigue ponernos los pelos como escarpias, y para ello se vale de uno de los elementos típicos en los relatos de espiritismo. Por supuesto me estoy refiriendo a la famosa ouija, que seguro que después de acabar la lectura de la reseña de hoy, no querréis verla ni en pintura. Pero no adelantemos acontecimientos todavía, acompañadme a una sesión de espiritismo y que acabará de forma trágica para los protagonistas de la misma. Listos? Allá vamos.






Escrita por Antonio Sánchez Vazquez, autor que apareció por aquí hace algunas entradas, vuelve a este blog para contarnos la inquietante historia de una sesión de espiritismo en la que tres jóvenes se ven envueltos para hablar con la hermana pequeña de uno de ellos, pero pronto todo se tuerce y el lugar no tarda en convertirse en una trampa mortal. Esto es lo que cuenta el  superviviente a la policía en su interrogatorio, es inocente o culpable? Es fruto de su imaginación o es él asesino?

En poco más de 100 páginas, el autor consigue meternos en situación de forma rápida. En las primeras páginas cuando ocurre el interrogatorio, queremos saber que demonios ha ido mal en lo que se suponía que sería una sesión más de espiritismo. Según avanza su relato el superviviente, somos testigos de los hechos que tuvieron lugar, y que en más de una ocasión consiguen asustarnos, y hacer que levantemos la vista de sus páginas, no vaya a ser que haya algo en la habitación o lugar donde estemos leyendo el libro.

La novela, una vez que empieza la chicha y el terror no para. Cómo si lo anterior fuera preparándonos para lo que nos íbamos a encontrar más adelante. Según avanzaba en su lectura, me daba cuenta que el autor debió pasárselo pipa mientras lo escribía, pues esa es la sensación que a uno le queda una vez ha finalizado. La de querer divertir a los lectores, y desde luego es un objetivo que queda más que cumplido.

La hemoglobina tarda en aparecer, pero cuando lo hace, al igual que la violencia, parece querer recuperar el tiempo perdido. Y Antonio no se corta un pelo a la hora de describirnos las escenas, uno a veces desea tener un pañuelo a mano para querer limpiarse la sangre que parece salir de sus páginas, y salpicarnos la cara y las manos.

Pero no todo el merito es de Antonio, también hay que destacar la labor llevada a cabo por el ilustrador José Raúl Orte Crespo, que con sus ilustraciones logran poner en imágenes lo que el escritor nos ha descrito con palabras. Algunos de estos dibujos son bastante chulos, sobre todos aquellos que resultan más violentos o impactantes.

Capítulo aparte merece la aparición de un secundario, el inspector Santiago, y que espero que aparezca en futuras novelas de Antonio. Pese a que en un principio no termina de creer al jóven, hacía el final de la novela un suceso hará que la visión que tenía del muchacho cambie por completo, y que vea que todo lo que le ha contado es real al cien por cien.

El final, que por supuesto no voy a desvelar, es de aquellos que te dejan con ganas de más, de saber como va a continuar la historia, pero a tenor de la última ilustración no demasiado bien.

Hubo un momento hacía la conclusión del libro, que me recordó a dos cintas de la ciencia ficción de los años 80 y 90. Estos dos títulos son Hidden y Fallen, los que ya hayáis visto estos films ya debéis saber por donde van los tiros, los que no siempre es un buen momento para descubrirlos y saber de lo que estoy hablando. Recomiendo leerla si os gustan las novelas rápidas de leer y donde todo lo que nos cuenta queda atado y bien atado.

Espero que os haya gustado la entrada de hoy.

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