El cine de terror italiano tiene a tres directores básicos, Mario Bava, Dario Argento y Lucio Fulci. Este último, además del horror, también dirigió otros géneros tan distintos al que le hizo famoso en el mundo entero como la comedia, el spaghetti western, el thriller, o la acción. El presente documental es un recorrido por toda su vida, la cuál estuvo plagada de anécdotas y golpes duros.
Escrito y dirigido por Simone Scafidi, la trama nos cuenta como Nicola Nocella, se prepara para rodar un biopic sobre el famoso realizador. Para ello se entrevistará con personas muy cercanas al director de El más allá, entre los que se encuentran sus hijas Carmella y Antonella; Fabio Frizzi; Sergio Salvati o Michele Soavi.
A través de sus declaraciones, los espectadores podrán descubrir más sobre la figura de este realizador, cuyo estilo tosco y violento le granjeó tanto seguidores como detractores. Es cierto que fueron sus cintas de terror los que le hicieron ganar fama, a pesar que cuando llegó al género ya llevaba un buen puñado de cintas a sus espaldas. Pero el dar miedo fue lo que le hizo ser reconocido en todo el mundo.
Hace ya tiempo publiqué en el blog una entrada en forma de ensayo, que podéis leer aquí. Pues bien, la entrada de hoy supone un complemento ideal a lo que el autor nos narró en su obra. Mientras que el volumen de papel se centra algo más en sus filmes, el documental lo hace más en su vida privada, la cual, tal y como he dicho antes estuvo plagada de no pocas tragedias.
Una de ellas tuvo como protagonista a su hija Carmella, quien a raíz de un accidente de equitación quedó en silla de ruedas a muy corta edad. Esto es algo que no sabía, y que ella cuenta a quien va a hacer de su padre con lágrimas en los ojos, recordando como sucedió y la reacción de su padre. Eso no quitó para que, años después, trabajase como ayudante de su progenitor en alguna que otra producción.
Es precisamente Carmella la que protagoniza buena parte del documental. Son sus declaraciones las que arrojan bastante luz sobre la personalidad del cineasta. Tanto ella como su hermana, admiten que a su padre le hubiera gustado tener hijos, y que cuando Antonella tuvo un hijo se comportaba con su nieto como no lo había hecho con sus hijas, lo que consigue que uno no pueda evitar mirar al director con otros ojos debido a este detalle.
Los colaboradores de Fulci, Frizzi, Salvati y Soavi recuerdan anécdotas que se sucedieron en los rodajes en los que coincidieron, y en la fuerte personalidad de Fulci en los mismos. Si bien en su vida privada podía ser caótico o desordenado, todo cambiaba en el momento en que pisaba el set. Aquí cambiaba y mostraba una faceta más enérgica y controladora.
A lo largo del documental, encontraremos no pocas imágenes de archivo del propio Fulci. Ya sea de sus rodajes o de su faceta más familiar, lo que nos permite conocer la faceta más íntima del director. Esto es algo habitual en no pocos documentales sobre figuras públicas, el ver que su figura pública no tiene nada que ver con como se comporta cuando no hay cámaras alrededor.
Si que eché en falta que se contasen más anécdotas de sus rodajes, ya que, salvo la que cuenta Soavi sobre Miedo en la ciudad de los muertos vivientes no vamos a encontrar apenas ejemplos. Lo que es una pena, ya que hubiera estado genial conocer más sobre como fue la realización de los mismos. Pero, al fin y al cabo, es un documental acerca del director, no sobre sus películas.
La nota amarga viene en los últimos instantes del documental. Cuando a mediados de los 80 Fulci ya no era tan requerido a la hora de hacer películas, lo que, tal y como se nos cuenta a poco de concluir el documental, es poco menos que doloroso. Así, el narrador nos cuenta como el teléfono de Fulci dejó de sonar, cuando unos años antes no paraba de recibir llamadas de productores para que dirigiese sus propuestas. Lo que nos hace pensar, una vez más, en lo efímera que es la fama.
Fue precisamente Argento quien contactó con Fulci para realizar La máscara de cera que uniría a ambos talentos del terror. Algo que no llegó a suceder, y cuya dirección acabaría asumiendo Sergio Stivaletti con un guion escrito por los propios Argento y Fulci junto a Daniele Stroppa. Los aficionados al terror, solo podemos imaginar lo que hubiera sido de haberse realizado.
Su duración, de poco más de hora y media, consigue que se pase en un suspiro. Tiene la duración justa para no aburrir, y para que uno quede satisfecho con la propuesta de Scafidi. Lástima que, como he mencionado anteriormente, no se hablase de más anécdotas o de otros proyectos menos conocidos del realizador y que se nombran de pasada como Los cuatro del apocalipsis o Roma año 2072: Los gladiadores. Si hubieran incidido algo más en algunas cintas, el documental habría estado mejor.
Si sois seguidores de Fulci o si queréis saber más sobre el director, este es sin duda vuestro documental.
A continuación, el tráiler:
Espero que os haya gustado la entrada de hoy.
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