Los bolsilibros, aquellos pequeños tomos que nuestros padres o abuelos solían leer de tanto en cuando, han sido parte fundamental dentro de la literatura de evasión en nuestro país. Ya fueran aventuras de vaqueros; novelas románticas; de terror; artes marciales o literatura negra, estas pequeñas obras hacían pasar un buen rato a todos aquellos lectores que se acercaban a ellas. Pese a que no estaban bien vistas, y creo que siguen sin estarlo, por aquellos críticos más sesudos que creen que toda literatura que no sea clásica no merece ser leída, no hay que negar que entretienen. Ahora, la editorial Yeray se está dedicando a recuperar el espíritu de esas novelas. Desde aquí, dar las gracias a la editorial por el ejemplar de cortesía con el que he podido hacer la entrada de hoy.
Escritas por J.R. del Río y por Carlos Díaz Maroto, estas breves historias tienen todo lo necesario para enganchar a todos aquellos lectores que quieran revivir el espíritu de los bolsilibros. .Son dos pequeñas novelas que, desde uno comienza su lectura, sabe que se lo va a pasar bien. Ambos escritores han sabido captar el espíritu de aquellas historias, y llevarlas a su propio terreno.
Como si se tratase de una recopilación de relatos, voy a hacer un breve resumen de ambas y dar mi opinión sobre las mismas:
- Luna llena sobre Blackfalls: escrita por J. R. Del Río, la trama nos cuenta como el pueblo de Blackfalls se encuentra atemorizado por los ataques de una bestia. Al lugar llena el antiguo soldado Huxley en busca de alguien relacionado con su pasado.
Menuda forma de comenzar la colección. Ya en sus primeras páginas, el autor nos mete en la trama con una muerte bastante gráfica y ya, a partir de ese momento, comienza una investigación que nos permitirá conocer más sobre el pasado del viejo soldado, a la vez que se intentará descubrir quién se esconde tras la bestia que tiene en vilo a la población.
Del río sabe mezclar los géneros de terror y western, a la vez que mete unas gotas de suspense, éste último necesario puesto que hay un misterio que resolver. Cuando el mismo queda resuelto, uno no puede sino felicitar al autor por como ha llevado la historia, sobre todo en su tercio final cuando todas las piezas del puzle encajan. El autor las había estado diseminando, y no es hasta los instantes finales cuando todo cuadra.
El autor visita lugares ya conocidos, dentro de lo que se denomina el weird western, esto es, enfrentar a vaqueros contra seres sobrenaturales, ya sean vampiros u hombres lobo, como ocurre en esta historia. Nuestros protagonistas han de hacer frente a esta amenaza con los escasos conocimientos que tienen de estas criaturas, que, no olvidemos, tratándose del género weird apenas saben nada sobre las mismas, por lo que tendrán que buscar ayuda ajena de personas más familiarizadas con este mundo.
Incluso nos descubre la figura de un asesino en serie alemán, del cual conocía su existencia, y que guarda una fuerte relación con el devenir de los acontecimientos. Por lo menos, cuando se revela la relación no lo ves venir en absoluto y supone el giro inesperado que hace que la historia gane enteros.
El final de la novela, que por supuesto no voy a desvelar, nos promete más aventuras de nuestro protagonista ya que la conclusión acaba con un fin entre interrogantes. Aquí el autor nos deja con la miel en los labios, ya que uno quiere saber más peripecias de este peculiar soldado buscando destruir un objeto maldito que, hasta ahora, ha sido imposible de eliminar.
Muy buena historia, que nos mantiene enganchados y que está narrada en un estilo bastante cinematográfico, por lo que el aburrimiento queda descartado del todo.
- Las bestias del valle prohibido: escrita por Carlos Díaz Maroto, la trama nos cuenta como Amos, Robert y Graciela, son tres investigadores de lo sobrenatural en el Oeste. Cuando son requeridos por un rico ranchero para que den caza a una criatura que ha matado a uno de sus hijos, lejos están de saber lo que les espera y de los peligros y aventuras a los que tendrán que hacer frente.
En esta ocasión, no solo nos encontramos con el ya citado weird western, sino también con bastantes elementos pulp y de terror, sobre todo desde el instante en la que nuestros protagonistas en este misterioso valle, plagado de estas extrañas criaturas.
Es en estos instantes, cuando el autor ya mete el turbo, si es que antes no lo había hecho, y nos mete de lleno en una aventura plagada de peligros. Una de mis partes favoritas, con diferencia, tiene lugar cuando nuestros protagonistas descubren a la amenaza principal. La forma en la que está descrito consigue que estemos en tensión, tanto por las criaturas por como lo que se encuentran.
Mientras me iba acercando al final, no pude evitar acordarme del film The Descent y también, en menor medida a Bone Tomahawk, tanto por que ambos filmes transcurren en parte en los interiores de una montaña, como por las criaturas que viven allí. Pero también me recordó a las aventuras del profesor Challenger, personaje creado por Conan Doyle a quien el autor homenajea cuando nuestros protagonistas se adentran en este mundo, que parece haberse detenido en el tiempo.
A diferencia de su compañero de tomo, Carlos tira más por la aventura más clásica, en el que los personajes tienen que poner a prueba sus habilidades y sortear no pocos peligros. Tanto antes de adentrarse en este misterioso valle, como cuando han accedido al mismo.
El autor no es ajeno al weird western, puesto que ya había publicado la historia Los hijos de la noche publicada por la extinta editorial Dlorean, y que ya fue analizada aquí en los primeros años del blog. A diferencia de Las bestias del valle encantado, en Los hijos Carlos apunta más por la acción, pero en ambas consigue mantener a los lectores entretenidos desde que comienza la aventura.
Las dos historias que conforman el presente tomo nos entretienen. La forma en la que están contadas, sus protagonistas y, sobre todo, sus historias, retoman lo mejor de los ya citados bolsilibros. El leerlos nos hace recordar aquellas tardes, en la que nuestros padres o abuelos se sentaban a leerlas y nosotros echábamos un vistazo a unas portadas que nos llamaban la atención por sus atrayentes dibujos.
Si buscáis pasar un rato entretenido; si sois amantes del western con toques de terror o sobrenatural o, si tan solo queréis evadiros durante unas horas, no lo dudéis y haceros con este volumen. Seguro que no os arrepentiréis en absoluto.
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