domingo, 24 de septiembre de 2017

libro: Hijos del hielo

Con la entrada de hoy se pone punto y final, por ahora, a la colección pequeño formato de la editorial Cazador de ratas. También hoy se reseña por primera vez a un autor al que hace tiempo tenía ganas de leer. Y ya estoy deseando leer más trabajos suyos, puesto que esta primera lectura me ha dejado muy buen sabor de boca. Una novela en el que la carga dramática tiene un peso bastante importante, y donde el elemento sobrenatural hace acto de aparición en las páginas finales y en el que el frío es un personaje bastante destacado y tiene un papel de vital importancia.


Escrito por David Jasso la novela nos cuenta como a principios del Siglo XX en Fuendetodos, población que vio nacer a Goya, viven Rosa y Eliseo, dueño de una fábrica de hielo en crisis. Manuel, uno de sus empleados, acaba de perder a su esposa dejándole con dos niños a su cargo. El matrimonio al ofrecer su ayuda al reciente viudo comenzarán, sin ellos saberlo, una espiral donde el amor, los celos y la tragedia harán acto de presencia.

Sin duda este libro supone la guinda a esta colección pequeño formato. Una historia dura y trágica con dos partes bien diferenciadas. En la primera, que ocupa la mayor parte del libro, el autor nos presenta a los personajes y poco a poco nos va poniendo en situación. Una vez los conocemos, como si se tratara de un estofado, Jasso pone a cocinar todo y dejar que la trama vaya cogiendo sabor, hasta que llega un momento en que todo rompe a hervir hasta llegar a su conclusión.
Final que supone un punto y seguido, puesto que la trama da un salto en el tiempo en el que conoceremos a una familia que pasa unos días en el lugar donde años ha vivieron Rosa, Eliseo y Manuel.
Es en esta segunda mitad donde el elemento sobrenatural hace acto de presencia. Pero lo hace de forma anecdótica y rindiendo homenaje a la literatura gótica, donde los fantasmas hacían acto de presencia y ligaban su destino al de los nuevos moradores del que fuera su hogar.

Una novela que no resulta de lectura fácil, puesto que en un par de ocasiones nos vamos a encontrar con un par de escenas que nos pondrán los pelos de punta y hará que nos mordamos las uñas por la tensión del momento. Aquí vuelve a quedar demostrado que el peor monstruo es el ser humano, capaz de cometer las mayores atrocidades sin apenas pestañear. Jasso no necesita de sangre o escenas muy violentas para conseguir incomodar al espectador, tan solo le basta con describir de forma muy visual escenas de carácter bastante angustioso.

La primera parte de la obra me recordó a Los santos inocentes, por la descripción que hace el autor de los hombres del campo y de las duras condiciones por las que tenían que pasar para poder ganarse la vida. El retrato que hace Jasso de la vida de Eliseo, Rosa y Manuel me recordó a las situaciones por las que pasaban los protagonistas de la inmortal obra de Delibes. Unos tiempos en los que la pobreza era evidente y el ganarse la vida era muy complicado.
El autor nos describe el duro día a día de los protagonistas y es, en esta normalidad, donde surgen los instantes más terroríficos. Y basta un pequeño incidente para que todo salte por los aires, y todo aquello que los personajes se estaban guardando explote.

El frío, tal y como he dicho unas líneas atrás, es otro de los grandes protagonistas dentro del libro. No solo en su forma física en forma de hielo, sino también en forma de nieve, viento y sobre todo en los sentimientos. El frío que sienten los protagonistas no es el típico que se pueda curar con líquidos calientes o fuego. La apatía que está instalada en su interior ha de salir en algún momento, y es el amor el que hace saltar todo. Pese a tratarse de un sentimiento cálido, en esta ocasión derrite todo y hace que los acontecimientos se acaben precipitando.

Una gran novela a pesar de su pequeño formato,  y la prueba de que los pequeños libros tienen mucho que decir. Si las futuras publicaciones, ya sea en esta editorial o alguna otra, mantienen el nivel mostrado por esta editorial, nos esperan nos pocas alegrías en un futuro cercano.

sábado, 16 de septiembre de 2017

libro: Enciende primero, respira después

La codicia es uno de los grandes defectos del ser humano. Si a ello le sumamos una total falta de empatía por los que te rodean, grandes dosis de egoísmo y ganas de putear al personal el resultado que nos daría sería el protagonista de la entrada de hoy. Un personaje que no cae simpático desde el momento en que es presentado a los lectores, quienes le desean que el karma le devuelva todo el mal que ha ido haciendo a lo largo de su vida.



Escrito por Javier Trescuadras, el libro nos cuenta como Román Viniegra es el propietario de un viejo edificio en Murcia y que ha hecho su fortuna a base de explotar a los que fueron sus inquilinos. Ahora en su vejez planea abandonar el inmueble, tan solo tendrá que cumplir una norma: encender la luz para ahuyentar a los fantasmas que hay en la oscuridad de la vivienda.

Novela corta que tiene en el miedo a la oscuridad y en su ambiente claustrofóbico sus grandes bazas, además de un protagonista muy bien construido. El ser humano desde el principio de los tiempos ha temido la oscuridad, no sabe lo que se oculta en ella y lo que puede salir. Por ello con la invención del fuego, y posteriormente con la luz, los hombres y mujeres pudieron vivir algo más tranquilos e iluminar aquellas zonas que permanecían en penumbra. Y aún así se la sigue temiendo, no se sabe que acecha agazapado dispuesto a saltar sobre nosotros. Trescuadras juega esta baza de forma bastante inteligente, nos atrapa y ya no nos suelta hasta que finalizamos su lectura. El autor nos hace pasar un buen rato, pese a que resulte paradójico el entretener haciendo pasar miedo a los lectores. Pero en ello consiste el terror, el de entretener pasándolo mal.

El edificio es otro de los grandes protagonistas. Su estructura ha sido mudo testigo de las atrocidades que ha cometido Viniegra con sus inquilinos y su decadencia es solo comparable a la bajeza moral por parte su dueño y propietario. Tal vez por ello tenga taras, quizá sea su forma de mostrar rebeldía ante las situaciones que ocurren en su interior y ante las que no puede hacer nada.

Por último el protagonista principal es lo que tiene más chicha. Alguien que no duda en utilizar su poder sobre los inquilinos que no pueden pagar para satisfacer sus deseos más oscuros. Para Viniegra el dinero es importante, pero lo es más el hacer daño a aquellos inquilinos que no cuentan con los suficientes medios para pagar el alquiler. Román es un personaje que no parece tener ningún objetivo en su vida, salvo el de putear a todo aquel que se cruce en su camino y el de ganar dinero. Es el reverso tenebroso de Mr. Scrooge, el que fuera protagonista de la obra de Charles Dickens Cuento de navidad.

La novela cuenta con una extensión de unas 120 páginas por lo que se lee en un suspiro. A medida que Viniegra va descendiendo pisos para escapar del edificio, los lectores van conociendo más a los fantasmas que persiguen al avaricioso propietario del edificio. Una vez los lectores han acabado la lectura, y conocen los motivos que han llevados a los espectros a vengarse de Viniegra, uno no puede evitar ponerse de su lado. Algo que resulta raro dentro de la literatura de terror, en donde los lectores tienden a ponerse del lado del bien. Pero de vez en cuando surgen obras en donde ocurre todo lo contrario, y es el mal el que cuenta con el favor de los lectores. Este es uno de esos raros ejemplos.

El libro cuenta con una atmósfera bastante agobiante, el autor consigue que acompañemos a Viniegra en su descenso y que sintamos la misma sensación de miedo que siente él. Para ello Trescuadras no abusa demasiado de los sustos fáciles, cuando lo podía haber hecho, y se vale del miedo y la claustrofobia para conseguir que los lectores, de vez en cuando, levanten la vista del libro y tengan que mirar en los rincones más oscuros donde estén leyendo el libro, para asegurarse que allí están ellos solos.

Un buen libro de terror y con muy bien narrado. Con este libro el autor nos da una nueva visión a un tema tan trillado como es el de los fantasmas. La historia no es novedosa, pero es como la cuentas lo que hace que pueda gustar más o menos.

Si os gustan las historias de fantasmas ambientadas en nuestro país dadle una oportunidad. Seguro que no os arrepentiréis en absoluto.

viernes, 15 de septiembre de 2017

libro: Simetrías

Simetría es una isla creada por Darío Vilas y Rafa Rubio, y que alberga lo peor de lo peor en ella. Todos los que van ahí acaban contagiándose de su atmósfera malsana, capaz de sacar lo peor que anida en nuestro interior. En Simetría apenas hay lugar para las buenas personas y sus calles sucias, oscuros callejones y tugurios son mudos testigos de las atrocidades que allí se cometen. Uno de sus habitantes más peligrosos es Marquitos, el que fuera protagonista de El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas. La entrada de hoy nos sirve para reencontrarnos con él, a la vez que permite a los lectores conocer más datos sobre su pasado.


Escrito por Darío Vilas, el libro con una extensión de poco más de cincuenta páginas está compuesta por los siguientes relatos que giran en torno a Marquitos:

- La rosa púrpura de Simetría: un fotógrafo llega a la isla, y no tarda en empezar a ejercer su trabajo. Claro que lo hace de una forma bastante peculiar. Buena forma de empezar esta antología de relatos, y en donde, una vez más, el autor gallego vuelve a hacer gala de una narrativa ágil y eficaz. Pocas páginas le bastan al autor para volver a llevar a los lectores a esta ínsula.

- Calle de sentido único: Marquitos se dirige a la ciudad para encontrar una nueva víctima y en su pub habitual se encuentra con Catalina, hermana de la que fuera su pareja Maite. Vilas hace que un viaje en coche se transforme en algo malsano. Una actividad tan usual como un trayecto en coche, se torna en algo enrarecido por la personalidad de Marquitos. Incluso cuando entra al local y sale de él, los lectores perciben el peligro y locura que transmite Marquitos.

- Nací, crecí y ahora estoy aquí: relato que nos sirve para conocer a Catalina y su encuentro, nada intencionado, con Marquitos. De nuevo otro pequeño relato en donde el realismo más sucio, y las partes más oscuras de los seres humanos, salen a flote. Catalina tiene una personalidad oscura, pero muy alejada de la de Marquitos. Algo tan simple como puede ser ver una mujer arreglarse e irse a pub a esperar al hombre que fuera pareja de su hermana para obtener su venganza, Vilas lo transforma en un buen ejercicio de tensión.

Antes de proseguir con el resto de relatos un pequeño inciso. Estas tres historias se encuentran unidas entre sí, cada una de ellas son un punto distinto de vista y que confluyen en un mismo punto. Y el autor decide parar en ese momento justo, nos deja con la miel en los labios y hace preguntarnos lo que va a ocurrir a continuación. Que destino le aguarda a los tres implicados y como se va a resolver todo. Tres pequeñas historias que forman parte de una sola.

El resto de los 7 relatos que conforman Simetrías, se encuentran recopilados bajo el título de Piezas desequilibradas. Los nombres de estas pequeñas piezas son: borracho; no me olvides, nena; ninguna elección fácil; morir por dentro; Dios está en la radio; ¿Dónde has dormido esta noche? y despierta. Cada una de estas historias breves permiten a los lectores adentrarse algo más en la personalidad de Marquitos, para conocer su pasado y su relación con Maite. Cuando conocimos a Marquitos, los lectores ya sabían que su relación con ella ya había acabado. Ahora parte del tiempo que pasaron juntos queda desvelado, no todo por supuesto. Y hay que decir que la mujer no era tan inocente o tan víctima como podía parecer en un principio, algo que queda reflejado en los dos últimos relatos.

Estas pequeñas historias cuentan con poca extensión, apenas un par de páginas en algunos casos, pero dan para mucho. Estos relatos son como chupitos de un buen whisky, uno lo saborea rápido pero luego el líquido baja fuerte por nuestra garganta,  salvo que en este caso lo saboreamos por los ojos. Son pequeñas historias que resultan fuertes, que golpean duro y no dejan indiferentes. Tal y cómo ocurre con su protagonista, una de las mejores creaciones de su autor y que le ha deparado, y seguramente le deparará, no pocas alegrías.

Una vez más Darío consigue atrapar a los lectores con su narrativa, no exenta de violencia y sensualidad. El autor maneja bien los momentos de suspense y da a los lectores un par de piezas más, del complicado puzle que es la personalidad de Marquitos. Y pese a esta nueva aportación, aún quedan muchas por aportar para conocer más a este personaje.

Con este nuevo trabajo el autor vuelve al universo que creó y demuestra que el realismo bizarro, término creado por Vilas, es el ambiente en el que mejor se mueve. Darío presenta a los lectores los peores aspectos de un ser humano, nos presenta personas y ambientes que hay en nuestras ciudades y que permanecen ocultos ante nuestros ojos. Pese a que están ahí nunca los hemos visto, o no los hemos querido ver, táchese lo que se prefiera.

Si disfrutasteis con El hombre.... y otras obras que transcurren en Simetría, sin duda también lo haréis con ésta.


jueves, 14 de septiembre de 2017

libro: Otros cuentos crueles

Según reza el famoso dicho, las mejores esencias vienen en frascos pequeños. Este refrán es la mejor definición para la entrada de hoy. Tres relatos breves en donde el amor, la nostalgia y los celos entre otros elementos son el motor que mueve a los protagonistas de los mismos. Esta es la primera entrega de la colección pequeño formato, y que ha sido publicado por la editorial Cazador de ratas. También es la primera vez que la autora aparece por este blog, pero no será la última. Así pues, veamos que historias nos aguardan en la reseña de hoy.



Escritos por Elia Barceló y con una extensión que apenas supera las 50 páginas, la autora nos ofrece las siguientes historias:

- La luz de las noches: una bella y misteriosa joven sale a cazar a su presa de cada noche. Buena forma de iniciar este formato, con un relato breve y con una extensión de unas 8 páginas. Esto le basta a la autora para contarnos una historia sencilla, que no simple, que nos atrapa desde sus primeras líneas y supone el mejor ejemplo de Eros y Tánatos. Una narración breve y contada de forma ágil, lo que hace que nos quedemos con ganas de más que es de lo que se trata a la hora de crear un relato.

- La belle dame sans merci: de nuevo nos volvemos a encontrar con una vampira, salvo que en esta ocasión se ve perseguida por la pareja su última víctima. A diferencia del relato anterior, el amor y la muerte eran los únicos elementos, aquí entran en juego además la soledad y la venganza. Tristeza por parte de la aparecida al no tener a nadie con quién compartir sus días y resarcimiento por parte de la que fuera compañera sentimental de su último muerto. En dos historias la autora nos presenta las dos caras de una misma manera, al mostrar a los lectores a los vampiros como seres que también sienten como si fueran humanos y que hacen lo que hacen por que está en su naturaleza.

- Una comida en el campo: un nonagenario, y exitoso profesor y ensayista, vuelve a donde pasó su infancia, con motivo de una comida homenaje a cargo de un maestro gran seguidor de su obra. El mejor relato de los tres que componen estos cuentos crueles y el que más disfruté. El amor y nostalgia se dan la mano para ofrecer los lectores un viaje a través de los recuerdos lejanos del viejo educador. La autora no solo hace viajar a su protagonista por sus recuerdos, sino también a los lectores al hacerles rememorar aquellas evocaciones que creíamos olvidadas y vuelven a nosotros de golpe mediante un olor, sabor o visión determinada.

Esta era la primera ocasión en la que tenía la oportunidad de leer algo por parte de la autora, y he de decir que me ha gustado mucho su estilo. Rico en detalles, con una muy buena narrativa y en donde los personajes y sus motivaciones tienen una gran importancia.
Elia Barceló ha desarrollado gran parte de su carrera literaria dentro del género de la ciencia ficción,  lo que le ha hecho acreedora de diversos galardones. Pero también ha probado suerte en diversos géneros alejados de la ciencia ficción, como el terror o la literatura juvenil en donde también ha cosechado diversos éxitos.

Una vez más vuelve a demostrarse el dicho que lo bueno, si breve, dos veces buenos. Tres historias le han bastado a la autora para conseguir que quiera leer otras obras suyas. Un trío de narraciones en los que a uno le basta, pero que se queda con ganas de conocer más peripecias de sus protagonistas. Pero en ello reside el encanto de los relatos, el querer saber más de los personajes. Por ello escribirlos no resulta fácil, los autores han de crear una historia con un planteamiento, nudo y desenlace en un determinado número de páginas. Y los autores que han ido apareciendo por aquí han demostrado tener talento de sobra a la hora de crear estas narraciones cortas.

La editorial cazador de ratas no había podido comenzar con mejor pie esta nueva aventura con el pequeño formato. Seguro que nos irá deparando no pocas alegrías en un futuro próximo.

Si sois seguidores de los relatos que se salen de lo habitual, este es vuestro libro.

martes, 12 de septiembre de 2017

libro: Sangre fría

La entrada de hoy supone el debut de este autor en el blog, y espero que no sea la última debido al buen sabor de boca que me ha dejado el libro que he leído. Tras una trayectoria en la novela negra, este escritor decidió aventurarse dentro de la literatura zombi. Y el resultado no podía haber sido mejor, puesto que tiene todos los elementos necesarios de este género: grandes dosis de acción y violencia, sangre y vísceras. Pero además decide incluir grandes dosis del cine kinki, que tan famoso se hiciera a finales de los 70 y principios de los 80 en nuestro país. Así pues vamos a conocer a nuestros protagonistas, que se ven envueltos en un apocalipsis con los muertos vivientes y con la semana santa de por medio.

Escrito por Claudio Cerdán, la trama nos cuenta como tras salir de la cárcel Juande, delincuente de raza gitana y apodado el Perrolobo,  se ve obligado a hacer un trabajo para la persona responsable de su estancia entre rejas. Para ello reclutará a su antigua banda formada por el Señorito, la Chunga, el Mosca, el Cani y el Matraca  Pero nuestro protagonista se guarda un as en la manga e intentará dar su propio golpe, a la vez que procurará dar esquinazo a dos personas relacionadas con su pasado y que desean su muerte.

Hay libros que uno no puede leerse en el momento de su publicación, ya sea por tener mucho acumulado o por dejar que se pase la fiebre por un título en concreto por citar dos ejemplos. Esto es lo que ocurre con la entrada de hoy. Si bien ya había leído otras reseñas y opiniones de la gente, decidí esperar un poco hasta poder hincarle el diente. Y, como se suele decir, la espera ha merecido la pena. Este título ha cumplido las expectativas que tenía puesto en él.

Una de las características de la novela, y que puede chocar en un principio es su narración no lineal. Del capítulo 1 se pasa al preludio, para luego volver al 2 etcétera. Esto, lejos de resultar lioso, hace que la trama se siga con atención ya que hay giros que se desvelan una vez se ha leído el episodio correspondiente.

El ambiente que nos presenta Cerdán es el típico de las cintas del cine kinki. Apenas hay lugar para las buenas personas y la delincuencia, la corrupción policial, las drogas y la violencia forman parte del día a día de cada uno de los personajes. El ambiente en el que se mueven los protagonistas es marginal, donde la única manera de sobrevivir es siendo más duro que los demás y teniendo más cojones que tu enemigo. Todos aquellos que quieran huir de este mundo son mal vistos por los delincuentes habituales.

Los protagonistas, salvo dos personajes, son criminales y con un pasado delictivo detrás. No tienen nada a lo que aferrarse, salvo a un presente bastante oscuro que no hace sino tornarse más negro con la invasión de los muertos vivientes, hasta que el regreso de el Perrolobo les hará seguir adelante y afrontar con otro ánimo su futuro inmediato. Y pese a ello, el autor consigue hacer que desarrollemos simpatía e incluso lástima por ellos, tal y como hicera Rob Zombie al final de Los renegados del diablo. A pesar de que sus acciones distan mucho de ser nobles y están teñidas de violencia.
El Perrolobo es un personaje sin apenas escrúpulos, marcado por un pasado violento y con una única posibilidad de redención en la figura de su hijo. Y no piensa desaprovecharla.

El sentido del humor negro, en ocasiones negrísimo, es uno de los elementos esenciales en la trama. Los golpes de humor están bien medidos, y van desde la parodia del género a frases cortantes que parecen salidas de cualquier film de Tarantino o del cine de acción protagonizado por los duros del género.
Pese a que es una obra ligera, el autor nos regala algún instante que otro bastante crudo, y nos recuerda que, en no pocas ocasiones, los verdaderos monstruos no provienen del infierno o poseen un carácter sobrenatural. Y es que muchas veces los seres humanos son capaces de cometer las mayores atrocidades.

A lo largo de la novela el autor va soltando diversos homenajes, teñidos de una buena dosis de parodia, a obras de compañeros de letras, grandes marcas comerciales o a cintas del género zombi estrenadas en nuestro país. Estos guiños sirven para que la trama avance, y no están por estar ni se realizan de forma gratuita. A lo largo de sus páginas nos encontramos, entre otros guiños,  con cierto padre con afinidad con los muertos vivientes, a dos antiguos amigos ahora enemigos o cierto edificio donde ha tenido lugar una plaga de muertos vivientes.

También hay que destacar la labor de documentación llevada a cabo por el autor, a la hora de recopilar información sobre el funcionamiento de una maquina de una cantera y en el uso del idioma caló que habla el Mosca, uno de los miembros de la banda de Perrolobo.

En definitiva, una obra que hará las delicias de los amantes de la literatura Z.

lunes, 11 de septiembre de 2017

serie: Los Defensores

El pasado 18 de agosto Netlix estrenó la serie Los Defensores, que supuso la unión de los héroes protagonistas de sus cuatro series y su enfrentamiento con un enemigo común y que amenaza a la ciudad de Nueva York.

Escrita por Douglas Petrie y Marco Ramirez, la serie nos cuenta como Daredevil (Charlie Cox), Jessica Jones (Krysten Ritter), Luke Cage (Mike Colter) e Iron Fist (Finn Jones) unen sus fuerzas contra La Mano y su despiadada líder Alexandra Reid (Sigorney Weaver).
Además de los intérpretes citados, nos encontramos con la asidua en las series de héroes de Netflix Rosario Dawson, que retoma su papel de Claire Temple y los secundarios habituales en las aventuras de Daredevil como Scott Glenn como Stick y Elodie Yung como Elektra; Jessica Henwick como Colleen Wing en Iron Fist, Rachael Taylor como Trish Walker en Jessica Jones o Simone Missick como Misty Knight en Luke Cage.

Serie entretenida y con altibajos, lo que parece ser marca de la casa de las series de superhéroes de Netflix. Lo que significa que alterna momentos de gran interés, con otros que pueden hacerse algo tediosos al no ocurrir nada. Uno de los problemas del show lo volvemos a encontrar en Finn Jones, que resulta soso y falto de carisma como Iron Fist. Por lo menos las escenas de acción que protagoniza se le ve más suelto y cómodo que en su serie individual.
Otro problema es que, a pesar de tener tan solo 8 episodios, hasta el tercero no empieza la chicha de verdad. Los dos primeros capítulos son de transición y sirven para ir enlazando los caminos de los protagonistas hasta su reunión. Eso sí una vez los héroes unen sus fuerzas, a pesar de la desconfianza inicial, la serie recupera el tiempo perdido en lo que a escenas de acción y peleas se refiere.

Sin duda, al menos en mi opinión, lo mejor de la serie son Charlie Cox y Elodie Yung que retoman sus papeles de Daredevil y Elektra. La química entre ellos es más que evidente y sus escenas de acción están muy bien coreografiadas. El resto de actores poco pueden hacer ante el carisma de Cox y Yung.
Otro de los elementos a destacar es la interpretación de Weaver, que se lo pasa en grande interpretando al villano de la función. La intérprete de Alien es lo suficientemente amenazadora, como para poner en jaque a nuestros héroes en varias ocasiones. Su presencia resulta intimidante no solo por el peligro que representa, sino también por la relación que le une con cada uno de los protagonistas, especialmente con Iron Fist y Daredevil.


La serie toma elementos que habían ido apareciendo en cada uno de los shows individuales de los protagonistas, para unirlos en este proyecto. De esta forma nos vamos encontrando con los héroes justo donde finalizaron cada una de sus series. En este aspecto la continuidad está bien conseguida, ya que nos encontramos a los protagonistas asumiendo las consecuencias de sus aventuras en solitario.

El final de la serie traerá consecuencias para cada uno de los protagonistas en sus aventuras individuales, sobre todo en lo que respecta a Daredevil. Su tercera temporada promete ser espectacular, si se deciden a adaptar, según rumores, el arco argumental Born again. Según concluye Los Defensores, todo parece indicar que puede ser así.

Serie recomendable y que pone un punto y seguido a las aventuras de estos héroes. Si os gustaron los shows individuales, sin duda también os gustara su unión.

En resumidas cuentas:
Lo mejor: los personajes de Daredevil, Elektra, Alexandra y las secuencias de acción.
Lo peor: los habituales altibajos dentro de las series de Netflix.
La imagen: Luke Cage recibiendo un puñetazo de Iron Fist.
La secuencia: la pelea entre los héroes y los secuaces de La Mano en un pasillo.
El momento: el encuentro entre los héroes.

A continuación la intro:






viernes, 8 de septiembre de 2017

serie: Constantine

El detective paranormal John Constantine ya tuvo una adaptación a la gran pantalla en 2005, en aquella ocasión contó con los rasgos de Keanu Reeves. En 2014 el personaje fue de nuevo adaptado en formato de serie, la cual fue cancelada tras la emisión de tan 13 capítulos por falta de audiencia y dejando la trama abierta. Lo cual fue una verdadera pena, puesto que se estaba poniendo bastante interesante.

Creada por Daniel Cerone, emitida por la NBC y basada en el comic Hellblazer, la serie nos narraba la lucha de John Constantine (Matt Ryan) contra las fuerzas del mal. Pero en su camino no estará solo, puesto que contará con la ayuda de Zed (Angélica Zelaya) y Chas (Charles Halford).
Además de estos intérpretes, dentro del reparto también nos encontramos con Harrold Perrinau como Manny, un ángel; a Michael James Shaw como Papa Medianoche enemigo de Constantine o a Emmet J. Scanlan como Jim Corrigan, el alter ego de El Espectro, uno de los seres sobrenaturales más poderosos de DC.

Tal y cómo he indicado en el primer párrafo, es una pena que cancelaran la serie y nos dejaran sin saber como concluía. El final del capítulo 13 nos dejaba con la miel en los labios ante lo que estaba por venir. Pero las audiencias, por desgracia, mandan y la cadena decidió no emitir el resto de los 9 episodios programados.

Mientras veía la serie no podía evitar acordarme de Sobrenatural. Y es que ambos shows tienen un punto de partida similar: la lucha contra seres sobrenaturales. Pero la personalidad de los protagonistas no puede ser más distinta, mientras que el personaje de Ryan es fumador, mentiroso y manipulador los hermanos Winchester son todo lo contrario. Los tres personajes no podían ser más distintos entre sí, y aún así se puede decir que son complementarios: Constantine es el lado canalla y amoral, mientras que los Winchester son responsables y atados por lazos fraternales.

A pesar de no haber leído ningún comic del personaje, a partir del estreno del film de Reeves leí un par de artículos sobre Constantine. Por lo que más o menos sabía como era su personalidad, y he de decir que la interpretación llevada a cabo por Ryan me resultó más convincente que la hecha por Reeves. El Constantine interpretado por Reeves era la versión descafeinada del personaje, en donde no había rastro alguno del original del comic.

La serie cumple como entretenimiento, sus efectos especiales resultan efectivos y la trama se iba abriendo según avanzaban los capítulos hacia un arco argumental que abarcaría esta primera temporada inacabada, en la que nuestro protagonista se enfrentaría a La Brujería. Los personajes demostraban tener química entre ellos y los momentos violentos estaban presentes en cada uno de los episodios emitidos.
Otro motivo para darle una oportunidad es que uno de los creadores de la serie fue David S. Goyer, responsable junto a Nolan de la trilogía del hombre murciélago y bajo la dirección de algunos episodios estuviron Neil Marshall, realizador que nos ha traído títulos tan interesantes como Doomsday o The descent, o John Badham, Juegos de guerra o Cortocircuito. Ambos directores expertos a la hora de ofrecer a los espectadores cintas bastantes correctas. Pero por desgracia su participación no fue suficiente para la continuación de la serie.

Al menos nos queda el consuelo que la serie pueda recuperarse para CW, ya que Ryan se ha dejado caer por un par de capítulos de la serie Arrow y está prevista una web serie animada en que Ryan pondría su voz al personaje. Lo que no sería la primera vez, puesto que ya hizo lo mismo en la cinta animada de Warner La liga de la justicia oscura.

Una serie correcta y que supone una aproximación más adulta,nada que ver con la versión de Reeves, a este detective de lo paranormal y que hará pasar un buen rato a todos los que se aproximen a ella.

A continuación la intro: