jueves, 3 de septiembre de 2020

libro: La otra Disney. Volumen 1 (1946-1967)

 Cuando uno piensa en Disney, lo primero que se le viene a la cabeza son sus cintas de animación, que marcaron y alegraron la infancia de no pocos niños a lo largo de décadas, y las cuales lo siguen haciendo, si bien ahora la productora del ratón se inclina más hacia la realización de películas animadas por ordenador, y tiende menos a hacerlas de forma clásica. Pero, hubo una época en la que la factoría de los sueños, se dedicó a hacer filmes con personas reales, algunos de los cuales cosecharon más éxito que otros. Precisamente, de eso es la entrada de hoy, un completo ensayo en el que su autor se dedica a descubrirnos aquellas producciones de imagen real, algunas más conocidas que otras, que ayudaron a forjar lo que es el gigante que conocemos hoy día.

Escrito por Alberto Corona, y con prólogo a cargo de John Tones, el ensayo realiza un recorrido nostálgico, y en ocasiones cargado de mala baba y también de cierta crítica hacia el estudio del ratón, sobre una serie de producciones que marcaron el devenir del mismo. Como no podía ser de otra forma, no están todas las que se hicieron, a pesar de que se nombran al principio del libro. Lo que hace el autor, es mencionar las más clásicas, o aquellas que permanecen más desconocidas para el gran público.

Tal y como se puede apreciar en su portada, el autor ha destacado tres de las producciones que marcaron lo que es Disney hoy día,lo cual queda más que confirmado al encontrarnos en la contraportada con fotografías de otros títulos de imagen real, con los que el estudio del ratón quería diversificarse, y atraer a un público más amplio, a la vez que quería labrarse una reputación de que podía hacer algo más que cintas de animación.

Y la primera ocasión que tuvo de demostrarlo, con Canción del sur, no anduvo exenta de polémica. Y es que, a no pocos puede extrañar que un estudio, en apariencia tan familiar como el creado por Walt, fuese capaz de realizar una producción con una fuerte carga racista. Si ya fue polémica en el momento de su estreno, imaginad que se vea hoy día, o incluso que se llegue a realizar de nuevo. Algo totalmente impensable, es por ello que incluso en su plataforma, no la hayan incluido. Al contrario que ha pasado con otros títulos que si se mencionan en el presente ensayo.

Y es que en el, por otra parte muy bien documentado capítulo, y uno de los mejores, al menos en opinión de quien esto suscribe, el autor no da puntada sin hilo sobre el título arriba mencionado. A uno le puede extrañar que Disney quisiera debutar de esta forma, en las producciones de imagen real, si bien con partes en las que personajes animados interactuan con seres humanos, pero desde luego la polémica está servida. Si bien fue un éxito de taquilla, las iras que levantó no fueron pocas.

El ensayo supone un viaje a la infancia, a alquilar las cintas blancas de Disney, llamadas así por el color de la caratula en las que fueron editadas en nuestro país por Filmayer, y dejarse llevar por los recuerdos. Recuerdo que, mientras leía el libro, en más de una ocasión una sonrisa se dibujaba en mi rostro, al recordar parte de las cintas que aquí se mencionan, y que seguramente alguno de vosotros habréis visto en alguna que otra ocasión. Así, películas como Pollyana; Un sabio en las nubes; Tú a Boston y yo a California y, por supuesto Mary Poppins, entre otras, son mencionadas a lo largo de las páginas del ensayo.

También, como no podía ser de otra forma, los lectores se encontrarán con datos desconocidos sobre alguna de estas producciones, y de la gente que formó parte de las mismas. Para un aficionado al cine como yo, sin duda me alegró y me sorprendió encontrarme con nombres que uno, en un principio, nunca asociaría a la factoría del ratón. Por citar tan solo un par de ejemplos, los lectores se encontrarán con los nombres de Connery, poco antes de ser Bond, o de Vera Miles. 

Sin duda, la labor de investigación que ha debido llevar el autor ha debido ser bastante ardua, ya que algunos títulos me eran completamente desconocidos. Pero a la vez, y esto es tan solo una mera opinión, ,también creo que ha debido disfrutar al revisionar alguna que otra cinta, tal y como se destila en sus comentarios. Pero no creo que haya sucedido lo mismo con otras, las cuales no sufren el mismo destino que aquellas que sufren una mejor opinión.

Si acaso el único pero que hay que poner, es que en no pocas ocasiones el autor usa un lenguaje demasiado coloquial. En lo personal a mi no me importa, pero puede haber personas que se acerquen al ensayo y que ciertas expresiones le puedan echar para atrás, o que también, tal y como he mencionado en el párrafo anterior, el autor muestre más sus preferencias por según que cinta.

Pero tal y como digo, es un detalle sin importancia. Y es que las cosas a favor, tal y como la maquetación, las numerosas fotografías que acompañan a cada una de las cintas, el entusiasmo y esfuerzo volcados por el autor, hace que este ensayo nos permita descubrir la cara algo más oscura, adulta y deprimente del estudio creado por Disney.

Una vez más, la editorial nos ofrece un volumen que hace las delicias de los aficionados al séptimo arte, y que nos permite ver, conocer y descubrir, producciones más adultas y lacrimógenas, que ayudaron a sentar las bases de lo que es, a día de hoy, un gigante del entretenimiento.

Dadle una oportunidad, sin duda no os arrepentiréis en absoluto.

miércoles, 29 de julio de 2020

libro: Born to be bad (Nacidos para ser malos)

Bad to the bone, Born to be wild, ambos himnos del rock se pueden aplicar a la entrada de hoy. Y es que estas dos canciones, reflejan a la perfección el carácter de los protagonistas del libro, quienes en una serie de entrevistas, desvelan a los lectores como fue su participación en algunos de los títulos clave del cine de acción de buena parte de los años 80 y 90, e incluso en algunas joyas de los años 70. Un volumen plagado de anécdotas, que, sin duda, hará las delicias de los aficionados a los cotilleos.

Con introducción a cargo de Steven E. de Souza, guionista de clásicos como Commando o Jungla de Cristal, y escrito por Timon Singh, el libro se encuentra dividido en 5 partes:  los pesos pesados, en donde entrevista entre otros a Benny Urquidez, el villano de Los Supercamorristas; Sven-Olen Thorsen, la mano derecha de Thulsa Doom en Conan; Vernon Wells, el inolvidable maloso de la ya citada Commando o Martin Kove, el sádico instructor de Karate Kid.

También entrevista a los dos villanos de Superman 2, y que acompañaban al personaje de Terence Stamp, uno de ellos, Jack O'Halloran, desvela a los lectores que era hijo de un importante jefe de la Cosa Nostra, dato que desconocía en absoluto, y que me dejo con la boca totalmente abierta.

En la tercera parte, el autor entrevista a los terroristas que acompañaban a Hans Gruber en su ataque al edificio Nakatomi, uno de ellos Andreas Wisniewski, también fue villano en Bond, y como curiosidad, de pie de mujer nada. Aquí el buen señor calza un 46, por lo que el chiste de Willis, ahora que sabes la verdad, tiene, si cabe, mucha más gracia ahora que sabes la verdad. Y por supuesto, el escritor no deja la oportunidad de entrevistar a Clarence Gilyard Jr, quien luego se pasaría a las fuerzas del bien siendo el compañero de Chuck Norris en la serie de Walker y por supuesto a Al Leong, más conocido por todos como: "el chino que muere en todas las películas".

En la cuarta parte, denominada los descastados, Singh se dedica a entrevistar a aquellos actores más de carácter, que sin duda se las hicieron pasar canutas a sus adversarios. Como no podía ser de otra forma, uno de los que tenía que estar en esta categoría era David Patrick Kelly, el inolvidable villano de The Warriors, o el grimoso Billy Drago, quien con su sola presencia ya daba bastante mal rollo.

El último capítulo, está dedicado al final boss. Aquellos actores reservados al final, ante los que el héroe de turno tenía que hacer frente, ante que los títulos de crédito comenzasen a desfilar. Entre estos jefazos finales, los lectores se encontraran a Ronny Cox, más conocidos como Cohagen o Dick Jones, por sus roles en Desafío Total y Robocop respectivamente; Paul Freeman como Belloq en En busca del arca perdida o Steven Berkoff en Rambo 2.
Por supuesto que estos intérpretes hicieron más roles a lo largo de sus carreras, pero estos papeles son por los que mucha gente los recuerda.

El libro supone un autentico divertimento, ya que está plagado de multitud de anécdotas, algunas bastante divertidas, otras no tanto, pero que en general dejan con muy buen sabor de boca. A uno le hubiera gustado estar presente durante las entrevistas, ya que de lo que no hay duda es que tanto unos como otros se lo debieron de pasar genial durante las mismas. Al menos esa es la sensación que me queda después de haber disfrutado de su lectura.

Ya al comienzo del libro, el autor avisa que no están todos los villanos que le hubiera gustado entrevistar, ya sea porque algunos fallecieron, o porque pidieron una morterada de pasta por ser entrevistados, o porque no fue posible localizarlos. Personalmente, entre los que me hubiera gustado ver por éstas páginas: Patrick Kilpatrick; Bolo Yeung o Rutger Hauer. Sin duda, sus anécdotas hubieran sido bastante interesantes.

El libro está bien maquetado, y se encuentra bastante bien ilustrado con fotografías de los actores a los que se les entrevista. Ya sea de una cinta en particular, o con una instantánea suya en la actualidad. Para algunos el tiempo no parece haber pasado, mientras que para otros, no parece haber sido tan amable. Pero lo que realmente importa del libro son lo que nos cuentan sus protagonistas, y es ahí donde está la chicha y la importancia del libro.

Un libro ideal para leer en este verano y que, una vez más, confirma a su editorial como una de las grandes a la hora de cuidar a sus fans al ofrecer un producto de calidad. Cuidando el producto, y haciendo retroceder a los seguidores a la época de las cintas del videoclub. No me queda más que darles la enhorabuena una vez más, y animarles a que sigan por este camino que han iniciado, y del que espero que no se desvíen nunca.

miércoles, 15 de julio de 2020

libro: Un tipo casi normal, en una situación casi anormal

Dentro de nuestra cinematografía, y literatura negra española, existen varios nombres propios escritos con sangre y plomo: Toni Romano, Pepe Carvalho o Germán Areta son algunos de los más importantes. Ahora se les une Miguel Herrero, un tipo un tanto peculiar, puesto que si bien tiene habilidades de investigador, también las posee a la hora de meterse en situaciones bastante peligrosas. Desde aquí dar las gracias al autor por el detalle de regalarme su novela, que de paso debuta en este blog, y espero que no sea la última vez.

Escrito y autopublicado por Pablo Carnicero de la Cámara, el libro nos cuenta las peripecias de Miguel Herrero, antiguo policía ahora en paro, al que un antiguo compañero le ofrece un caso en apariencia sencillo: encontrar a una prostituta rusa para un acaudalado empresario. Pero como siempre, a medida que va investigando, nada es lo que parece.

Tal y como se puede ver, el autor sigue más o menos el ABC de las obras del noir más clásico, pero a su estilo. Y es que su protagonista dista mucho de ser un tipo duro. Es alguien normal y corriente, que te lo podrías cruzar la calle. Una persona con gustos frikis, amante de la cocina y del rock, pero con una gran habilidad para la observación, y  con una gran inteligencia, la cual le será de gran ayuda a la hora de resolver el caso.
Pero en su investigación no estará solo, ya que contará con la ayuda de Oli, un informático un tanto peculiar, pero que, sin duda, demostrará ser gran ayuda en no pocas ocasiones.

Algo que me sorprendió del libro es que la acción está situada, en su mayoría, en mi ciudad, Guadalajara, si bien también parte de la misma transcurre en Madrid. Un lugar poco dado a estar nombrado a la hora de enclavar situaciones llenas de adrenalina. Por ello, es de agradecer que se nos saque un poco del mapa, y que se vea que nuestra ciudad también puede ser enclave de novela negra.

El libro está escrito en un estilo ágil, con diálogos rápidos, y con varios instantes violentos, los cuales sorprenden por su contundencia, ya que si bien están espaciados, cuando aparecen uno se queda boquiabierto de ver como Miguel reparte estopa, ya que nadie diría que con ese aspecto es capaz de repartir leña.

A lo largo de sus páginas, el autor plasma sus gustos, tanto musicales, como literarios o cinematográficos, en la figura de Miguel. De esta forma, uno puede creer que el protagonista de la obra es una especie de alter ego del escritor. Puesto que comparte con su creación no pocas coincidencias, e incluso un sentido del humor un tanto ácido.

Miguel está lejos de ser un héroe, la definición que más se ajusta sería la de antihéroe. Si bien las acciones que hace, es para un bien mayor, está lejos de hacerla de forma gratuita. Y además es un celoso patológico, lo que le ha costado no pocas relaciones a lo largo de su vida.

Libro poco conocido, ya que fue autoeditado por el propio autor, y que sin duda merece rescatarse, puesto que posee elementos para pasar un rato bastante ameno, y ahora que se aproximan horas de calor, pues nada como poder evitarlas con lecturas tan refrescantes como ésta.

Si os gustan las novelas negras clásicas, pero que se apartan de lo normal, no lo dudéis y dadle una oportunidad, seguro que no os arrepentiréis en absoluto.


lunes, 13 de julio de 2020

libro: Cannonwood. Cómo (casi) conquistar Hollywood

Ah los dorados ochenta. La época de esplendor de los videoclubs, un tiempo donde uno se podía encontrar desde los grandes clásicos de Hollywood, hasta las producciones más de serie B, e incluso zetosas. Y es en éste tipo de productos, donde una productora brilla con luz propia, la de los primos Menahen Golan y Yoram Globus, que, con sus filmes, alegraron no pocas tardes a la muchachada con sus películas protagonizadas entre otros por Chuck Norris, Charles Bronson o Michael Dudikoff. Bienvenidos a la Cannon.

Escrito por Pablo García Naranjo, el presente libro supone una novelización de multitud de anécdotas de ambos primos, de como sacaron adelante su productora, de como alcanzaron el éxito, y como se fueron hundiendo poco a poco tras multitud de fracasos.

La novela es una verdadera gozada, y supone conocer anécdotas de la desaparecida productora. Si bien algunas de ellas, ya las conocía gracias a los dos anteriores libros dedicados a la productora, otras muchas me eran del todo desconocidas, y he de decir que algunas de ellas me arrancaron alguna carcajada que otra.
Y es que hay que reconocer que, de los dos primos, Golan era el más echao pa'lante, el más soñador y el que más ganas le ponía. Para ello, basta con leer su anécdota con Franco Nero, y como le convenció para interpretar el papel en la primera cinta de ninjas de la productora.
Por contra, Globus era el más sensato, el que solía pararle los pies a su primo y quien solía conseguir el dinero para poner en pie las producciones, algunas de ellas se llegaron a hacer, mientras que otras se quedaron en eso, pósteres de películas que no se hicieron, a pesar de que se anunciasen como el próximo gran estreno de la productora. Como ejemplo, baste citar el caso de Spider-man.

El libro supone un gran divertimento, y está hecho sobre todo para todos aquellos que crecimos en la época de los videoclubs. Y es que, si bien ambos primos pocas veces acertaban a la hora de acertar con la crítica, salvo en el caso de El tren del infierno y poco más, el resto de las películas de su catálogo pocas veces rozaban el aprobado. Pero eso a ellos no les importaba, ellos querían entretener al público, y, en honor a la verdad, lo conseguían.

A lo largo de sus capítulos, los lectores serán testigos de como algunas de las películas más conocidas salieron adelante. Y de las anécdotas que las rodearon, algunas de ellas divertidas, mientras que otras no tanto, algunas de ellas son especialmente duras, como la que rodea a la que fuera Emmanuelle, Sylvia Kristel, y sus problemas de adicción durante el rodaje de Mata Hari.

Mientras uno lee el libro, se echa de menos no tener a mano una lista de canciones o temas que adornaron los filmes de la productora. Y es que, la Cannon nos regaló un buen puñado de temazos que hoy día resultan auténticos cañonazos, y que suben el ánimo. Como ejemplo, se me vienen a la cabeza el de Delta Force, el de Fight to Survive de Contacto Sangriento, el de El Guerrero Americano o el Winner takes it all de Yo, el halcón, con el que a uno le entran ganas de emular a Stallone, ponerse la gorra hacia atrás y ponerse a echar pulsos.

En definitiva, un libro escrito con cariño y con el que uno recuerda su infancia. Una vez más, la editorial vuelve a dar en el clavo a la hora de ofrecer a los lectores un producto de calidad, con buenas fotografías y con un gran acabado. Si queréis saber más de la Cannon, no lo dudéis y haceros con el libro, seguro que nos arrepentiréis en absoluto.

Como regalo el tema antes citado de Yo, el halcón:





sábado, 20 de junio de 2020

libro: Magnifico día para un exorcismo

"Siempre nos quedará París; Alégrame el día; Yo soy tu padre;".... son algunas de las frases más famosas de la historia del cine, por citar a algunas. A estas, se podría añadir la que da titulo a la entrada de hoy, Magnífico día para un exorcismo, y que forma parte de una de las mejores cintas de terror de la historia del cine, El exorcista. En la reseña de hoy, vamos a comentar un ensayo en la que esta saga es analizada en profundidad.

Escrito por Raúl Toral, el presente ensayo, profusamente ilustrado, nos analiza toda la saga. Desde el caso real en el que se basa, hasta la serie recientemente cancelada. Entre medias, un largo camino recorrido en el que el autor nos da a conocer datos poco conocidos, a la vez que desmiente aquellos que creíamos ciertos y que ya conocíamos anteriormente.

Si hay una película que arrastra fama de maldita en la historia del cine, ésta es la cinta dirigida por Friedkin y basada en la novela de Blatty. Pero, una vez leído el ensayo, se ve que no era para tanto. Por supuesto que hubo accidentes, algo normal en cualquier producción que se precie, pero la leyenda que arrastra de cinta gafe, tiene más de mito que de realidad.

El ensayo comienza con el caso real en el que se basó Blatty, y que sin duda es mucho más terrorífico del que se acabó viendo en la gran pantalla. Posteriormente, el autor va desgranando a los lectores los diferentes procesos por los que fue pasando el film hasta llegar a ser la producción que hoy conocemos. Los diferentes directores considerados, así como las actrices y actores tenidos en cuenta para dar vida a los personajes que hoy conocemos, algunos de ellos los desconocía por completo, y, de haber sido ellos los elegidos, el resultado sin duda podría haber sido sin duda diferente a tal y como lo conocemos hoy.

El ensayo combina anécdotas, algunas de ellas divertidas, otras no tanto, y un estudio pormenorizado de todos aquellos que se vieron implicados en su creación: efectos especiales; banda sonora y las especialistas de voz y cuerpo, las cuales se implicaron bastante en la película y tuvieron no pocos problemas después de que se estrenase la película.

Un libro que a pesar de su volumen, casi 500 páginas, no se hace pesado en absoluto. Ya que cuanto más lee uno, más se entretiene. Y es que para los amantes del cine, y de esta cinta en particular, este ensayo supone una verdadera gozada. El autor no se corta a la hora de criticar, y con razón, las partes segunda y cuarta, en sus diferentes montajes, ya que son las peores de la saga.

Y, como no podía ser de otra forma, la gran protagonista de la cinta, cuenta con un capítulo para ella sola. En él mismo, se nos desgrana lo que pasó después de que interviniera en la película. De las diferentes producciones en las que intervino, secuela incluida, así como de las diferentes adicciones a las que tuvo hacer frente, y de los problemas al margen de la ley en los que se vio implicada. Su caso, no deja de ser uno más de aquellos juguetes rotos de Hollywood y que no supo enfrentarse a la fama, o que no supo gestionar la misma.

No me canso de recomendar esta editorial. No solo por como cuida el producto, sino también por como ilustra sus volúmenes, como cuida a sus lectores ofreciendo productos de calidad y, sobre todo, que la mayor parte de su obra son textos que permanecen inéditos en castellano, por lo que es un añadido más para hacerse con ellos.

jueves, 28 de mayo de 2020

libro: Tiempo muerto, hijo de puta

En estos tiempos de confinamiento, que ahora se están acabando, las lecturas nos han ayudado a pasar mejor estos momentos de permanecer encerrados. Una de las mismas, es la última obra publicada por el autor de la saga El cuarto jinete, pero en esta ocasión cambia por completo de género, y se adentra por completo en la novela negra, con unas gotas de ciencia ficción. Pero no adelantemos acontecimientos todavía, y veamos que nos espera en esta nueva novela.

Escrita por Víctor Blázquez, la obra nos cuenta como Rayhan Márquez, un detective se verá envuelto en la búsqueda de un asesino en serie, a la vez que un pasado del que quería huir volverá, y su conciencia le hará dudar entre el honor y el deber para proteger a su compañero y amigo.

Poco más se puede añadir, sin estropear algunos de los giros que nos tiene preparados el autor. Los cuales no son pocos, ya que si habéis seguido la trayectoria del escritor, sabréis que siempre se guarda algún as bajo la manga con el que sorprender a los lectores, un giro con el que pillar con la guardia baja a los lectores, y soltar un golpe con el que sorprendernos y noquearnos. Aquí vuelve a hacerlo en un par de ocasiones, lo que ya viene siendo un sello de marca por parte de Blázquez. Si no fuera así, no sería un libro suyo.

Los personajes están bien definidos, y todos juegan un papel fundamental en la obra. Poco importa si su aparición es de unas pocas líneas o no, todos ellos tienen un papel crucial en el devenir de los acontecimientos. A algunos se les coge mas cariño que a otros, ya sea por su personalidad o por como nos los ha descrito el autor. Mientras que a otros, cuando aparecen, les deseas lo peor, precisamente por como están definidos.

A medida que va avanzando la acción, uno se pregunta quien es el asesino, y los motivos que le llevan a cometer unos asesinatos bastante atroces. Una vez se ha descubierto la identidad del mismo, y sus razones, a uno se le viene a la mente la película Terminator. Y es que la novela se podría definir como el cruce entre la cinta de Cameron y Resurrection, el film dirigido por Russell Mulcahy, y protagonizado por Christopher Lambert, al que se le podrían añadir unas gotitas de Seven.

El libro juega con el presente de Rayhan, un pasado del que quiere huir y ahora vuelve para perseguirlo, y un futuro incierto. Es una línea temporal que no pinta nada clara para el protagonista, y que se vuelve más tormentosa cuando conoce las motivaciones del asesino al que está persiguiendo. Es en ese momento cuando la cordura de Márquez, ya frágil de por si debido a la tensión del caso y de las circunstancias personales, se verá más cerca del derrumbamiento que nunca.

Como buena novela negra, en ningún momento los lectores saben más que el protagonista. Las pistas son reveladas al mismo tiempo. Así, son sorprendidos a la vez que el investigador, y no pueden decir eso de: aha lo sabía, o ya lo sospechaba. He de decir, que el giro que da el autor con respecto a la identidad del asesino no lo esperaba en absoluto, y me sorprendió para bien. Una vez lo supe, uno puede tomar dos caminos: o entrar en el juego que nos plantea el escritor, y seguir leyendo, o abandonar la lectura sintiéndose engañado. Huelga decir que seguí en la lectura, ya que estaba intrigado, en saber como acabaría todo.

En la novela hay pocas escenas sangrientas, eso sí, cuando hacen acto de aparición la hemoglobina y la violencia salpican las páginas, y parecen querer salir del libro y querer salpicar a los lectores, puesto que son bastante explicitas. Lo mismo que ocurre en un determinado momento en una escena de acción, con un tiroteo, muy bien descrito y con las balas traspasando los cuerpos como si de un Medal of honor se tratara.

La vuelta de Blázquez supone un motivo de alegría para sus lectores, y nos demuestra que sigue en plena forma. En esta nueva publicación, nos demuestra que la novela negra no se le da mal, a la vez que nos presenta a un personaje que puede dar de sí en un futuro si las circunstancias acompañan. Una vez aparece, los lectores quieren que vuelva a aparecer, puesto que mola bastante. No solo por como lleva la investigación, sino también por la química que tiene con Rayhan.

Si os gustan las novelas negras que se salen de lo común, y además queréis conocer a un nuevo personaje que puede dar nuevas alegrías a los aficionados en el futuro, no lo dudéis y dadle una oportunidad. Seguro que nos arrepentiréis.




miércoles, 20 de mayo de 2020

entrevista: Daniel Lorenzo

Como complemento a la entrada anterior, os ofrecemos una entrevista al autor del libro que espero sea de vuestro agrado. Aquí la tenéis.


Antes que nada, muchas gracias por concederme esta entrevista, que espero sea de tu agrado.

Seguro que lo será. Estoy a gustísimo aquí contigo.

Al fin los fans de esta peculiar pareja tenemos un libro en castellano sobre su filmografía, ¿cómo se te ocurrió la idea?

El tema del libro, sí, el tema del libro nació con mucha gracia, además, en un momento de arte, de… de gracia porque estábamos escribiendo unos artículos esos amigos que habitualmente nos juntábamos en la web de Cinéfagos, nos contábamos nuestras cosas, tomábamos nuestras copitas.. y en ese momento que estábamos jugando la partida, pues entraron dos editores y vieron un artículo que yo había escrito sobre el cine de estos dos actores.

Y ya dije yo ¡Deja a los editores! Déjalos que caminen como ellos camelen. Si los editores camelan leer los artículos sobre Bud Spencer y Terence Hill, pues déjalos.

Total que cogí la nave, cogí el coche, me fui a una esquina, paré allí el auto, y empecé a escribir allí un capítulo, yyy fíjate como sería que a la media pues... lo tenía escrito. Total que volví a los editores  y les digo "mira, mira lo que he hecho, eeeh a ver qué os parece" y cuando vieron el lío dijeron

"Buah Dani, esto es un melocotonazo de miedo, no veas la que vas a armar con esto, uoh esto tiene un tirón enorme".

¿Cuáles son tus títulos favoritos, o tu particular top?

A ver, es imposible no hablar de Trinidad, porque fue la película que les lanzó al estrellato, su título más exitoso y la que estableció la fórmula que seguirían en un futuro. Pero si me preguntas por mis favoritas, tengo que mencionar …y si no, nos enfadamos, que me parece una comedia maravillosa y dos películas ya tardías, que al gran público no le dicen nada, pero que a mí me tienen ganado: Dos supersuperesbirros y Dos súper dos.

En la época del videoclub, por así decirlo ellos eran los más queridos, ¿Qué recuerdos tienes de aquellos tiempos?

Como yo tenía un Beta y no un VHS siempre me sentí un poco excluido de la cultura del videoclub. Pero lo cierto es que estas películas las emitían constantemente. Primero, en Televisión Española. Y, luego, cuando llegaron las privadas, rara era la semana en la que no echaban al menos una en Telecinco, que venía respaldada por capital italiano.

Bud Spencer, en mi opinión, es mejor peleador que Bruce Lee, Chuck Norris o Donnie Yen, todos ellos grandes artistas marciales o peleadores. Pero mientras que ellos necesitaban de varios golpes para acabar con un enemigo, a Bud solo le bastaba uno. ¿Opinas igual? ¿Y si se hubieran enfrentado, quién hubiera ganado?

Hubiéramos ganado los espectadores. Sería algo mejor incluso que King Kong contra Godzilla.

Lo cierto es que nunca he estado demasiado interesado en el cine de artes marciales. Suele tener un rollo de sacrificio, de estilo de vida, casi pseudofilosófico, que no me atrae en absoluto. Esos luchadores ascéticos, que parecen Santa Teresa.

Algo maravilloso del cine de Spencer y Hill es su mediterraneidad. Ellos luchan, pero también disfrutan de la comida y de un estilo de vida despreocupado, que es algo que no se permiten las estrellas de películas orientales y americanas.

Hace un par de años, salió un videojuego protagonizado por Bud y Terence, con estética de 8 bits llamado slaps and beans, si no recuerdo mal, y que imitaba los beat’em up. ¿Tuviste ocasión de jugarlo? ¿Y si es así, que tal lo pasaste mientras lo hacías?

Pues no lo he jugado, la verdad, porque no soy yo muy jugón. La única forma en la que he intentado ponerme en la piel de Bud Spencer ha sido a base de ingerir carbohidratos.

Tu libro supone un viaje a la nostalgia y al pasado, para todos aquellos que crecimos viendo a esta pareja precursora de las buddymovies. Mientras lo escribías ¿Qué sensación tenías? ¿Alegría, nostalgia?

Pues he sentido especialmente responsabilidad. Al no existir nada serio escrito en castellano sobre esta pareja, y conocer de primera mano la existencia de un fándom muy exigente y conocedor de muchos datos al respecto, había días en que pesaba la intención de intentar estar a la altura.

Por otro lado es inevitable sentirse muy contento por estar intentando dignificar el trabajo de gente que te ha hecho muy feliz en distintos momentos de tu vida.

Si tuvieras que definir que te transmiten las películas de esta pareja, ¿como lo harías?

Ganas de salir a la calle a dar unas hostias así a mano abierta a la gente que se lo merezca.

No sé dónde leí que Fidel Castro era gran seguidor de Bud y Terence, ya que sus películas no tenían violencia, y te hacían reír. ¿Conocías esto?

No lo conocía, la verdad, pero no me extraña. Spencer y Hill fueron figuras muy populares también en Hispanoamérica. Y en el tiempo en que Fidel tardaba en dar un discurso cualquiera podría revisar todas las películas que rodaron juntos.

Si tuvieses el Delorean o la Tardis, ¿Te hubiese gustado compartir mesa y mantel con ambos, y tener la oportunidad de entrevistarles, conocerles y sacarte fotos con ellos?

Desde luego. De lo que no me quedarían ganas, sospecho, es de pagar la cuenta.

Lo cierto es que intenté ponerme en contacto con Hill para la redacción de este libro, pero me resultó imposible.

Hace unos años, Joaquín Reyes hizo una imitación, en mi opinión muy divertida y respetuosa, de Bud Spencer en Muchachada Nui ¿Qué te pareció?

Muy divertida, como casi todo lo que hace Joaquín Reyes.

Las películas del dúo tenían temas bastante pegadizos, ¿Cuáles son tus favoritos?

Que tengamos tan presentes las canciones de las películas de Spencer y Hill es, esencialmente, mérito de Oliver Onions, que era el nombre artístico de los hermanos De Angelis, que fueron los autores de las canciones y la música de gran parte de sus películas.

Como curiosidad, cabe señalar que Oliver Onions son los autores de las canciones de La vuelta al mundo de Willy Fogg, Dartacan y los tres mosqueperros o Doraemon, por mencionar algunas de sus muchas canciones que alegraron la infancia de muchas generaciones.

Te diría que mis favoritas son las canciones de .. y, si no, nos enfadamos: Dune Buggy y  el Coro dei pompieri. Pero, por mencionar otro de los muchos temazos que nos ofrecieron sus películas, otro de mis favoritos es el Grau, grau, grau de Estoy con los hipopótamos.

 Aún años después, cada vez que se emite una película suya por televisión la gente sigue viéndolas, ¿A qué crees que se debe esto?

Pues en primer lugar, a las innegable química que desprendían. No eran actores interpretando a amigos, eran amigos que trabajaban juntos como actores, y eso se notaba. Uno siempre es feliz viendo a gente que es feliz cuando está junta. Y ellos lo eran.

Por lo demás, la comedia de contrastes siempre ha funcionado bien, y ellos eran una pareja de contrastes ideal y, además, con mucha química. Sus películas son muy familiares y eso también potencia el visionado conjunto y repetido. Y también señalaría al factor nostalgia, que es muy importante. Son títulos que nos recuerdan la felicidad que sentimos la primera vez que los vimos, la felicidad de la infancia, y por eso siempre nos apetece volver a verlos.

Y, en un último apunte diría que es que son películas muy buenas. Las malas películas no permanecen vivas y tan presentes en la memoria colectiva durante cincuenta años.

Muchas gracias por tu amabilidad
A ti, me alegra mucho saber que has disfrutado el libro y ojalá todos los lectores también lo hagan.