jueves, 22 de junio de 2017

musica: top temas de cine vol. 1

Cine y música forman un binomio perfecto. Desde la aparición del cine sonoro no han sido pocos los temas que han pasado a la historia del cine. En la entrada de hoy voy a hablar de algunos de estos temas, que consiguen animarte o traer a tu mente la escena o momento al que van ligados. En esta primera entrega alternarán los más movidos con otros más tranquilos. Pero todos ellos tienen en común el ser muy conocidos.

Il Triello. Autor: Ennio Morricone. Película: El bueno, el feo y el malo. Tema que supone el corte final de la banda sonora y que acompaña a uno de los momentos más reconocidos del famoso spaghetti western dirigido por Sergio Leone. Música y montaje forman uno de los mejores, y más reconocidos momentos de la filmografía del famoso director italiano. Los silencios y los duelos de miradas entre los protagonistas supuso un gran broche de oro, en lo que fue su última película junto a Clint Eastwood. Uno puede cerrar los ojos y revivir la tensión del momento entre los personajes para hacerse con el tesoro escondido en el cementerio.


Lara's Theme. Autor: Maurice Jarre. Película: Doctor Zhivago. En la que fue su segunda colaboración con David Lean tras Lawrence de Arabia, el compositor Maurice Jarre creó uno de los temas más románticos de la historia del cine y que por siempre irá asociado a la actriz Julie Christie. La melodía compuesta por Jarre fue utilizada décadas después en el anuncio de la lotería de Navidad, pero los cinéfilos saben que estas notas pertenecen a una de las películas más románticas del cine y a uno de los títulos más famosos dentro de la filmografía de su director.


Tema de La gran evasión. Autor: Elmer Bernstein. Película: La gran evasión. Uno de los temas más reconocidos del cine, y que supuso la segunda colaboración entre compositor y director tras Los siete magníficos. De nuevo Bernstein supo dotar de emoción a la película ambientada en un campo de prisioneros de guerra. Las primeras notas irán siempre asociadas a las peripecias de Steve Mcqueen y compañía, en una de las cintas más entretenidas de la historia del cine y con uno de sus finales más amargos. Pese a ello es una de las cintas más reconocidas y famosas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial-


Tema de La lista de Schindler. Autor: John Williams. Película: La lista de Schindler. El compositor John Williams dejaba de lado la épica y la emoción de algunos de sus composiciones más famosas, para emocionar a los espectadores en colaboración con el violinista Ithak Perlman. La melodía consigue llegar al corazón de los espectadores y se forme un nudo en la garganta, en lo que supuso el primer Oscar para Steven Spielberg y supuso la enésima colaboración entre Williams y el considerado Rey Midas de Hollywood.


Tara's Theme. Autor: Max Steiner. Película: Lo que el viento se llevó. Una de las epopeyas más grandes de la historia del cine y que supuso la adaptación a la gran pantalla de la novela homónima escrita por Margaret Mitchell. A través de los años los espectadores serán los testigos de la tormentosa historia de amor entre sus protagonistas Rhett Butler y Scarlett O'Hara  a través de los años. Una de las melodías más famosas de la historia del cine y supone un gran acompañamiento a esta trágica historia de amor protagonizada por Vivien Leigh y Clark Gable.


domingo, 18 de junio de 2017

documental: Jiro dreams of sushi

La cocina está más de moda que nunca. Gracias a concursos como Masterchef en cualquiera de sus ediciones o programas como Pesadilla en la cocina la gastronomía está llamando la atención a un montón de personas. El mundo del cine no podía permanecer ajeno a este fenómeno, no solo con películas como Chef o Sin reservas sino también con diversos documentales que muestran a los espectadores parte de los secretos que rodean este mundo. Precisamente la entrada de hoy nos muestra uno de los platos por excelencia de la cocina japonesa, el sushi, y a uno de sus maestros poseedor de un restaurante galardonado con tres estrellas Michelin.

Dirigido en 2011 por David Gelb, la cinta nos presenta a Jiro Ono un maestro del sushi con 85 años y propietario del restaurante Sukibayashi Jiro, situado en una estación de tren con una capacidad para únicamente 10 comensales. Pese a ello su establecimiento posee la más alta distinción en cuanto a estrellas Michelin se refiere, y para comer se necesita reservar con un mes de antelación.

Muy interesante documental elaborado mediante entrevistas tanto del propio Jiro, como de sus dos hijos y el crítico gastronómico Masuhiro Yamamoto. A través de sus testimonios conocemos un poco la figura del chef, y su obsesión por elaborar la pieza de sushi perfecta. Algo que le ha obsesionado desde sus comienzos en este mundo e intenta transmitir a su hijo mayor, llamado a heredar el negocio familiar una vez Jiro fallezca.

Una de las partes más curiosas del documental tiene lugar en el mercado de pescado de Tsukiji, donde Jiro y su hijo compran el pescado para elaborar el sushi. A la hora de adquirir la materia prima acuden solo a quien vende lo que necesitan, ya sea atún, camarones o anguilas por citar algunos ejemplos. Cada uno de estos vendedores es especialista en vender únicamente ese determinado producto, por lo que cuidan la calidad de los mismos y ofrecen lo mejor de lo mejor a sus clientes. Esto se traduce en una cocina de temporada, dependiendo del tipo de pescado de la época elaboran unas piezas u otras.

Otro de los elementos a destacar es el momento donde se muestra a los espectadores el duro aprendizaje al que se ven sometidos los aprendices de sushi. Algunos de ellos no llegan a superar el día de formación, debido a las duras condiciones de trabajo a la que se ven sometidos. Esta formación puede durar hasta diez años, pero es algo gratuito por parte de Jiro y los aprendices no han de pagar por ello. Pero ya saben a lo que se arriesgan, puesto que tanto Jiro como su hijo mayor son muy estrictos en lo que a trabajar en su establecimiento se refiere.

Pero el documental también nos muestra partes amargas de la vida de Jiro. Como cuando rememora su dura infancia o las largas jornadas laborales cuando sus hijos eran pequeños. Esto hacía que apenas tuviera tiempo para verlos y cuando llegaba antes, el hijo menor decía que había un extraño en casa. Pese a que Jiro lo recuerda con una sonrisa, es un momento cuanto menos trágico puesto que muestra a los espectadores la otra cara de la vida de los chef y su duro ascenso hacia la fama.

Otra prueba del duro carácter de Jiro es cuando explica a la cámara como dejó que sus hijos acabaran el bachiller, pero no les permitió ir a la universidad para seguir con su formación como cocineros. Para el chef cobra más importancia el trabajo que la formación académica, algo que no parece importarle a sus hijos y nos muestra la importancia de la figura paterna en Japón.

Hacia el final del documental el director enseña a los espectadores una cena en la que participan el crítico gastrónomico y sus invitados, y el método de Jiro a la hora de servirlos. De esta forma se nos muestra como a las mujeres les sirve bocados más pequeños o si alguien es zurdo, como el propio Jiro, las siguientes piezas del menú de degustación les serán servidas por la izquierda. Y esto es algo en lo que en documental hace especial hincapie, en los pequeños detalles y el mimo que Jiro pone a la hora de elaborar las piezas de sushi.
Tal y como afirma en un momento del documental el crítico gastronómico, el restaurante de Jiro está hecho para que la gente coma y se vaya sin poder hacer tertulia alguna. Es para gente que le guste comer rápido y no de forma lenta. Así Jiro elabora las piezas en unos segundos, para que sean comidas en un instante y pasar a la siguiente pieza de sushi.

Uno de los momentos más emocionantes del documental tiene lugar en el tercio final, y ocurre cuando Jiro viaja a su pueblo a visitar a sus antiguos amigos. En estos momentos es cuando el chef nos muestra su faceta más relajada, sonriendo sin parar y gastando bromas. Nada que ver con la cara mostrada hasta entonces.

Un documental imprescindible tanto para los amantes del sushi como para los de la cocina en general.

A continuación el trailer:











miércoles, 14 de junio de 2017

libro: Disparate nacional. El cine de Mariano Ozores

A la hora de nombrar a los grandes directores del cine español, los primeros nombres que a uno se le vienen a la cabeza son Luis García Berlanga, Luis Buñuel, Juán Antonio Bardem o Pedro Almodóvar por decir algunos ejemplos. Pero luego también tenemos a un realizador que, si bien no tiene el mismo reconocimiento que sus compañeros de profesión, fue uno de los más taquilleros en nuestro país. A pesar de ser famoso por sus comedias, también trabajó en otros géneros tal y como nos descubre el autor a lo largo de las páginas de este volumen.

Escrito por Javier Ikaz el libro supone un exhaustivo repaso exhaustivo a la filmografía al completo de Mariano Ozores. Desde sus inicios en los 60 hasta los años 90 el realizador de Los bingueros o No hija no, el realizador trabajó con no pocas estrellas de estas décadas y era capaz de saltar de un género a otro. Algo que sus detractores le han echado en cara en no pocas ocasiones.
Ozores era capaz de pasar de una comedia junto a sus hermanos Antonio y José Luis, a realizar un musical a mayor gloria de Peret o Manolo Escobar o dirigir una de sus escasas incursiones en el drama y uno de los títulos más desconocidos dentro de su filmografía, como fue La hora incógnita. Era un realizador que no solía negarse a casi ningún proyecto que caía en sus manos, lo que hace que tenga títulos más afortunados que otros a lo largo de una carrera cercana a los 100 títulos entre cine, televisión y películas directas a vídeo.

A lo largo de sus poco más de 300 páginas el autor nos ofrece un breve resumen y expresa su opinión sobre cada una de las cintas. Para ello utiliza un lenguaje cercano y sin tecnicismos, es como si Ikaz nos invitara a unas cañas y durante diversas sesiones nos desgranara una por una cada una de las películas. Algunas salen mejor paradas que otras, pero la nota en general a la filmografía de Ozores es apto.

El libro descubre a los seguidores del realizador algunos títulos menos conocidos que otros más famosos. Además del citado La hora incógnita, Mariano también hizo los documentales Morir en España e Historia de la fiesta y la cinta infantil Su alteza la niña. Cintas que no pasaban de ser meros encargos, y sirvieron para que el realizador fuera cogiendo experiencia de cara a futuros trabajos en los que poco a poco iría sintiéndose más cómodo y ambientadas en su mayoría dentro de la comedia, con más o menos gotas de drama.

Dos son las principales señas de identidad del cine de Ozores. La primera es que tanto en su primera época, como en las posteriores solía trabajar con el mismo plantel de intérpretes. Así no es extraño ver en buena parte de su filmografía a las parejas formadas por Gracita Morales y José Luis López Vázquez; Lina Morgan y Alfredo Landa y la más reconocible Andrés Pajares y Fernando Esteso en su etapa más famosa y con la que muchos aficionados al cine le identifican.
La segunda eran sus guiones ligeros y cuya única pretensión eran las de entretener a los espectadores. Éstos fueron incluyendo más dosis de mala baba, sobre todo desde la muerte de Franco e incluían no pocas bromas sobre la situación política y con referencias culturales a la época. Por ello buena parte del cine de Pajares y Esteso hoy ha quedado desfasado, parte de las mismas se pueden entender si se ha vivido en el tiempo en que fueron hechas o tienes a alguien que te las explique. En caso contrario uno no termina de comprenderlas del todo

Vistas hoy día buena parte de la filmografía de Ozores no podrían hacerse sin que las asociaciones de mujeres o los colectivos en defensa de los derechos de los homosexuales se lanzaran al cuello del director. Los tiempos han evolucionado y se han vuelto más políticamente correctos, algo que no ocurría tiempo atrás y en donde se podían hacer bromas sobre los gays y sacar mujeres ligeras de ropa a la mínima de cambio sin pensar en las consecuencias. Tal vez por esto se le ha acusado al realizador en no pocas ocasiones de machista, algo que ha negado en no pocas entrevistas.

El único pero que se le puede encontrar al libro es que el autor no termina de ser del todo imparcial con el cine de Ozores. La gran mayoría de cintas reseñadas salen bien paradas, y las que no lo hacen no termina de explicar del todo las razones por las que ese título no ha acabado de convencerle del todo. En este aspecto el autor no se "moja" tanto en las que le gustan como las que no. Sin duda hubiera sido interesante conocer porque unas le gustan más que otras, los recuerdos que tiene de las mismas, etcétera.

El libro se encuentra profusamente ilustrado, tanto con los carteles de las cintas y series nombradas como de diferentes fotogramas de las mismas y de las fotografías y pequeñas biografías de algunos de los colaboradores más habituales dentro de la amplía filmografía del realizador.

Un libro que sirve para reivindicar la figura de uno de los realizadores españoles más criticados pero que a su vez cuenta con no pocos seguidores. Una vez más la editorial Applehead Team vuelve a dar en el clavo al traernos este tipo de libros, necesarios para los que nos críamos con los videoclubs y que nos mantiene, al menos en mi caso, con una sonrisa nostálgica en la boca al recordar algunos de los títulos reseñados por el autor.

A continuación el trailer que se hizo para el lanzamiento del libro:





jueves, 8 de junio de 2017

pelicula: C.I.A nombre en clave Alexa

Falcon Crest fue uno de los culebrones estadounidenses más famosos en la década de los 80. A lo largo de 9 temporadas los espectadores fueron testigos de las peripecias de sus protagonistas. Al acabar la misma, sus intérpretes tuvieron que ganarse los garbanzos de otra forma. Uno de ellos fue Lorenzo Lamas, protagonista de la entrada de hoy y que vivió una carrera discreta dentro del cine de acción destinado a los videoclubs, pero también reverdeció viejos laureles gracias a la serie Renegado. Hoy analizamos aquí una de esas cintas, en donde coincidió con la que era su esposa en aquella época.

Dirigida en 1992 por Joseph Merhi y con guión de Ken Lamplugh y John Weidner el argumento de la película es el siguiente: tras el fallido robo de un microchip oculto en el cuerpo de un muerto, la ladrona Alexa (Kathleen Kinmont) es arrestada por el detective Murphy (O.J. Simpson) y liberada a continuación por el agente de la CIA Marc Grauer (Lorenzo Lamas). La agencia le ofrece a Alexa recuperar a su hija a cambio de ayudarles a recuperar el microchip que se encuentra en manos de Victor Mahler (Alex Cord) antigua pareja de Alexa.

Como se puede ver por la sinopsis, la misma es bastante simple y sigue más o menos los tópicos del cine de acción de serie B: protagonista guapo y cachas que se pasa por el forro las ordenes de sus superiores; un villano más malo que una lechuga de Chernobyl aderezada con aceite de colza; un compañero gracioso y la tía buena de turno. Como se puede ver, nada nuevo bajo el sol.

La cinta es entretenida sin más y se sostiene sobre todo gracias al carisma de Lamas. Si bien nunca dio el salto al cine de acción con más presupuesto, al menos dentro de la serie B de videoclub supo labrarse una buena carrera y cuenta con no pocos seguidores. Esta es sin duda una de sus cintas más reconocidas, junto con la trilogía Snake eater o Impacto final donde volvió a coincidir con Joseph Merhi.

Una de las pegas de la cinta se encuentra en su parte final, en la misma hay un par de cortes bastante evidentes. Como si al montar la película el director se hubiera olvidado de incluir las mismas, y dudo mucho que exista un corte del director. De ser así sería el primer caso en donde una cinta de serie B tiene un montaje extendido.
Otro problema es que el director no sabe imprimir el suficiente ritmo a las escenas de acción. Las mismas son correctas sin más, lo mismo ocurre con el resto del film. La dirección de Merhi resulta plana, se limita a colocar la cámara y poco más. Menos mal que tanto Lamas como sus compañeros de reparto salvan la situación y consiguen mantener la atención del espectador.

Pude descubrir esta cinta gracias a Telecinco en una de sus emisiones en la noche de los domingos años ha. Por aquella época la cadena privada junto con Antena 3 trajeron no pocas películas de serie B emitidas a lo largo de la semana. Además de las de Lamas otras cintas que se podían ver fueron las de Don "The Dragon" Wilson, Jeff Speakman, las clónicas de Kickboxer o aquellas protagonizadas por los sosias de Bruce Lee entre otras. Todo un festín para los seguidores de la serie B de acción pura y dura.

A la entrada de hoy le tengo cierto cariño, tal vez por ser de las primeras que vi de su protagonista, por que Kinmont fue uno de mis amores platónicos de adolescencia o por su comienzo. La razón no sé explicarla pero ahí está. Soy consciente que no es una película buena, dista mucho de serlo, pero es apañada y saca partido de su escaso presupuesto. Además nos permite ver un par de secuencias de acción donde Kinmont nos ofrece su faceta más badass. Ya solo por eso merece la pena el visionado.

Una cinta para los seguidores de Lamas y de la serie B de acción sin pretensiones. Cuando uno ve este tipo de películas es consciente de lo que va a ver, de las deficiencias que uno va a encontrar tanto a un lado como a otro de la cámara. Pero es un tipo de cine que los amantes de este tipo de películas disfrutamos a pesar de sus carencias.

En resumidas cuentas:
Lo mejor: Lorenzo Lamas y su química con Kinmont.
Lo peor: la dirección de Merhi.
La frase: yo en tu lugar escogería  el ojo (Mahler a su hermano antes de arrancarle el ojo).
La imagen: Alexa viendo a su hija a través de un cristal.
El momento: la presentación del personaje de Lamas.
La(s) secuencia(s): el robo del chip y la entrada de Alexa a la casa de Mahler.






lunes, 5 de junio de 2017

documental: Cuando se acaba el porno 2

El mes pasado reseñé en el blog la primera parte de este documental del año 2010, donde se narraba a los espectadores como era la vida de diversas estrellas una vez han abandonado este negocio. Ahora siete años después el director vuelve a la carga con nuevos testimonios de estrellas, tanto clásicas y pioneras del género como de otras más modernas. Esto supone un plus de interés respecto al de hace 7 años, donde las entrevistas eran más corales. En el de 2017 las entrevistas son individuales, lo que permite conocer más a fondo a cada una de las personas que son entrevistadas.

Dirigido de nuevo por Bryce Wagoner, el documental nos trae no solo nuevas declaraciones de estas estrellas del porno, sino también de aquellas actrices y actores que están empezando en este mundo y su visión del mismo. A estos testimonios se les une el de una sexóloga realizando unas declaraciones bastante interesantes en lo que al uso del preservativo en la industria se refiere. Pero sobre esto hablaré en unos párrafos.

El documental se encuentra dividido en 9 entrevistas, algunas más interesantes que otras, a través de las cuales diversas estrellas ofrecen su punto de vista y opinión acerca de su participación en el mundo de la pornografía. Algunos no se avergüenzan de ello, como ocurre en los casos de Lisa Ann o Ginger Lynn, mientras que para otros fue el inicio de su descenso a los infiernos, tal y como explican Janine Lindermulder o Darren James.
Este último saltó a la fama hace años por haber contagiado a tres actrices con el virus del SIDA, tras haber rodado una película en Brasil y sin haber usado preservativo. Lo que me lleva a retomar lo dicho anteriormente. Tras el testimonio de James la Dra Nicole Prause expone sus argumentos en contra del uso del mismo dentro de la industria, al alegar que el uso de los mismos crean infecciones bacterianas y la aparición de bacterias en la vulva de las actrices. Al final de sus declaraciones deja el uso de los mismos a elección de sus actores. Resulta cuanto menos curioso como en una industria tan expuesta a las enfermedades de transmisión sexual, el uso de los condones se vea cuestionado con las consecuencias que ello puede traer.

A diferencia de la primera parte el director nos ofrece los testimonios de tres pioneros dentro de la industria. Una de las actrices entrevistadas es Georgina Spelvin, protagonista de una de las cintas clásicas dentro del género como es El diablo y la señorita Jones. Spelvin narra a los espectadores las consecuencias a las que tuvo que enfrentarse al ser actriz porno. Como el ser reconocida por su familia o el esfuerzo que le supuso dejar el negocio, al no parar de recibir ofertas para seguir rodando.
Ginger Lynn es otro de los grandes nombres dentro del mundo de la pornografía. Todo un icono en los años 80 y uno de los ejemplos más claros que representa que hay vida después del porno. Lynn es artista y posee su propia web. Lynn ofrece a los espectadores unas declaraciones bastante interesantes al afirmar a las actrices que deseen entrar en la industria que no lo hagan, ya que la misma ha cambiado desde que ella empezó.
Johnnie Keyes fue uno de los pioneros en lo que a sexo interracial se refiere. Su participación junto a Marilyn Chambers en Tras la puerta verde, supuso la entrada en años posteriores de otros actores porno negros. Keyes tenía tras de si un pasado traumático por el alcoholismo de su padre, lo que le llevó a huir de casa a los 16 años y buscarse la vida antes de recalar en la industria.

Uno de los testimonios más duros es el de Janine Lindemulder. Tras empezar de modelo en la revista Penthouse dio el salto al porno donde cosechó grandes éxitos. Pero los mismos supusieron su entrada en prisión al ser acusada de evasión de impuestos. Esto le hizo perder la custodia de su hija, a manos de Sandra Bullock que salía con el que era el marido de Lindelmulder, debido a su profesión lo que derivó en una fuerte depresión y volverse adicta a las pastillas.

Además de los intérpretes mencionados, otras estrellas que aparecen a lo largo del documental son Brittany Andrews, una actriz dominatrix cuyo testimonio fue el que menos me gustó, no ponía el mismo énfasis o interés en sus declaraciones que el resto de los entrevistados. Chasey Lain es otra de las actrices entrevistadas, y cuya foto podéis ver más arriba. Lain empezó como escort y de ahí paso al mundo de la pornografía. Esto le hizo dejar de desempeñar su profesión original, ya que una era incompatible con la otra.
Otra de las estrellas entrevistadas es Tabitha Stevens, quién siguió el consejo que le dieron al poco de empezar en la industria y era el de ir poco a poco con las escenas interraciales, anales y doble penetración a la hora de construirse una carrera. Stevens da su opinión sobre la industria, afirma que ahora hay mucha competencia entre las actrices por ser la mayor estrella y se atreven a hacer las escenas que a ella le costó tiempo hacer al poco de llegar.

Si os gustó la primera parte echadle un vistazo a la segunda. Son poco más de 90 minutos que pasan en un suspiro y nos permite conocer la cara más oculta y personal de estos intérpretes del cine para adultos.

A continuación el trailer:



sábado, 3 de junio de 2017

documental: The resurrection of Jake the snake

Cuando Telecinco llegó a los hogares españoles en la década de los 90, supuso el descubrimiento para muchos adolescentes de la época de series como Campeones o Caballeros del Zodiaco. Pero también supuso conocer el Pressing Catch y algunas de sus grandes figuras como Hulk Hogan, El enterrador o El último guerrero por citar algunos de los luchadores más destacados de este período. Uno de ellos era famoso por ir siempre con un saco con una serpiente dentro, de ahí su apodo. Este documental nos narra su caída y posterior ascenso.

Dirigido en 2015 por Steve Yu, el documental nos cuenta como tras una bochornosa actuación en el circuito independiente de lucha libre, Jake decide ponerse en manos de su antiguo compañero de lucha Diamond Dallas Page para iniciar su ascenso de nuevo siguiendo el programa de su amigo y dejar atrás su adicción al alcohol y las drogas.

Además de las declaraciones de los luchadores mencionados en el párrafo anterior, el documental cuenta con los testimonios de los hijos del protagonista del documental, el director y de otras leyendas de la lucha libre como Chris Jericho, Ted DiBiase más conocido por su personaje de El hombre del millón de dolares o Adam Copeland más conocido como Edge.

Cinta muy interesante y que permite conocer la faceta más personal de uno de los luchadores de Pressing Catch de los años 90, a pesar de que no haber ganado ningún título dentro de la compañía. En no pocos momentos de la cinta los espectadores ven a Aurelian, verdadero nombre de Jake, derrumbarse ante sus ojos. El protagonista admite sus errores, pero necesita el empujón necesario para dejarlos atrás, volver a ser quién era y recuperar de paso el amor de sus seres queridos a quienes ha dejado de lado en su particular descenso a los infiernos.

El film es bastante duro y dramático, sin llegar a ser lacrimógeno del todo a pesar de emocionar en varias ocasiones. El retrato que el director nos ofrece de la antigua leyenda del wrestling es el de alguien roto, sin ninguna meta para seguir adelante hasta que la ayuda de su amigo le hace ver la vida de otra manera. Y aún así le decepciona en un par de ocasiones, pero Page le consigue perdonar. Las principales lecciones que se extraen una vez acabado el visionado, son el del valor de la amistad y el afán de superación.

Mientras veía el documental, no podía evitar acordarme de El luchador de Darren Aranofski. Tanto en una cinta como en otra, sus realizadores nos muestran la cara más amarga de estos atletas que han caído en desgracia tras estar en la cima de su profesión. Pero mientras en la cinta de Aranofski todo  era ficción, en la de Yu todo es real. A lo largo del metraje los espectadores asisten a los enfados y decepciones de todos los implicados en la recuperación de Aurelian. Unos se muestran impotentes ante la situación por la que está atravesando el luchador, mientras que el protagonista es como un niño pequeño y por cada paso que avanza retrocede dos. Hasta que por fin coge el impulso necesario para lograr su recuperación.

El único pero que se le puede encontrar al documental es que apenas muestra escenas de combates disputados por Jake. Sin duda hubiera supuesto un buen contraste entre el Jake en la cúspide y sus luchas en las ligas independientes de lucha libre. De alguien que luchó frente a decenas de miles de espectadores a hacerlo frente a poco más de 700.

Pese a que el gran protagonista de la cinta es Jake, en un par de momentos él mismo cede el testigo a Scott Hall conocido por su alias de Razor Ramón. Al igual que Jake, Scott también ha caído en desgracia por su adicción al alcohol. Pero mientras que Scott hará todo lo posible por salir de la misma, Jake no tiene la misma fuerza de voluntad que su amigo. Es como si formara parte de su personalidad el cometer una y otra vez los mismos errores, hasta que por fin reacciona.

Uno de los momentos más emocionantes tiene lugar hacía la conclusión del documental. En 2014 Jake fue introducido dentro del salón de la fama de la WWE. Este galardón es el máximo honor que cualquier luchador puede recibir, aunque el mismo premio no se encuentra libre de polémica ya que gente ajena a este deporte como Mike Tyson e incluso Donald Trump también lo han recibido.

Si sois fans de la lucha libre, este es un documental de visión obligada para conocer la otra cara de un negocio con millones de seguidores por todo el planeta.

A continuación el trailer:






jueves, 1 de junio de 2017

libro: De Madrid al Zielo 3. Resistencia

El género zombi está viviendo una época dorada. Ya sea en la literatura, la gran pantalla, los comics o sobre todo en la televisión con la emisión de The walking dead o Fear the walking dead, estos muertos vivientes están más de moda que nunca. En nuestro país diversos autores han encontrado aquí la forma de darse a conocer al gran público, bien sea mediante un libro autoconclusivo o con la publicación de sagas. Precisamente una de las más famosas vuelve ahora, para contar a los lectores los sucesos que transcurrieron paralelos a los que tuvieron lugar en la primera parte.

Escrito de nuevo por Alfonso Zamora Llorente y con un prólogo a cargo de su hermano Javier, la trama nos cuenta como la pandemia zombi coge de improviso a unas personas que se encuentran haciendo sus compras en el centro comercial La Gavia. Desde ese momento tendrán que hacer frente no solo al peligro que suponen los muertos vivientes, sino también a los enfrentamientos entre ellos y que serán más peligrosos que los zombis.

Cuando todo parecía cerrado con la segunda parte, el autor nos ha sorprendido con esta tercera entrega la cual sirve de complemento a lo narrado en la primera parte de esta saga. En esta ocasión gran parte de la acción tiene lugar en una única localización, salvo en un par de instantes en los que el escritor abandona las cuatro paredes del centro comercial para presentarnos nuevos personajes y que en algunos casos tienen más peligro que los muertos vivientes.

Lo más destacado del libro son los personajes. Esta es una novela más coral que las anteriores entregas y donde dos protagonistas destacan por encima del resto. Ambos representan las dos formas de enfrentarse a esta situación límite y son las dos caras de la moneda. El primero es Justo, quien es despedido de Fnac al poco de comenzar la novela y ejercerá de improvisado líder de las personas atrapadas dentro del centro comercial. Representa el equilibrio, la voz de la razón, los deseos de sobrevivir y no dejarse llevar por la violencia.
Todo lo contrario que Nicolás, vigilante de seguridad del centro comercial, principal antagonista y una amenaza mayor para las personas encerradas dentro del centro comercial que los zombis. Nicolás es un personaje egoísta, abusón y un traidor, lo que le convierte en un gran villano al que da gusto odiar. Al poco de conocerle uno no puede sino desearle lo peor, no para de hacer faena tras faena a los que están encerrados con él. Sin duda es un gran acierto por parte del autor, quien nos regala un gran malo a la altura de las circunstancias.

Los instantes de acción también tienen hueco en este libro, algo normal al tratarse de una novela de zombis. Pero estos quedan reducidos al mínimo, puesto que el autor prefiere centrarse más en las relaciones entre los personajes que en la violencia y en una ensalada de tiros. Eso sí, cuando los mismos hacen acto de aparición, el autor no se corta a la hora de mostrar las consecuencias del uso de las armas blancas y de fuego tanto en los muertos vivientes como en los seres humanos.
Lo mismo ocurre con las apariciones de los zombis. Cada una de las mismas conlleva un gran peligro y escenas bastante gore. Las cuales van desde el simple mordisco hasta un festín en toda regla. En estos momentos es cuando el autor saca su vena más sádica, y obsequia a sus seguidores con un festival de sangre y vísceras narrados de forma bastante visual y cinematográfica.

El primer referente que a uno se le viene a la cabeza cuando termina de leer el libro, es Zombi de George A. Romero o su remake Amanecer de los muertos de Zack Snyder. La novela guarda no pocos paralelismos con ambos filmes, pero mientras que en ambas producciones los protagonistas tenían a su lado alguien con formación militar o policial, en la novela de Alfonso no existen ese tipo de personajes. Tan solo son meros supervivientes que tendrán que aplicar sus conocimientos para resistir el máximo tiempo posible sin caer en la locura.

El ritmo de la novela resulta bastante bueno y no se hace tedioso en ningún momento. A ello ayuda los diálogos de los personajes, bastante ágiles, las situaciones por las que atraviesan y que van alternando los momentos más pausados con otros mucho más dinámicos. Esto hace que el libro se devore y resulte complicado abandonar su lectura, puesto que nos engancha desde las primeras páginas.

Un libro que resulta un buen complemento a las dos anteriores entregas de la saga, y nos permite conocer un poco más este universo creado por el autor. A lo largo de sus páginas el autor rinde homenaje a otras obras de compañeros de letras. Como si de un juego se tratara, los lectores han de adivinar estas referencias, algunas más evidentes que otras.