sábado, 31 de octubre de 2020

serie: House of cards

 Angela Channing; JR; Gus Fring; El Gobernador, son nombres, por citar algunos ejemplos, de algunos de los grandes villanos que ha dado la historia de la televisión. Pues bien, todos ellos, más los que me he dejado en el tintero, quedan como niños de teta, inocentes angelitos, comparados con el protagonista de la entrada de hoy. Un cabronazo que consigue hacer que Cersei Lannister o Meñiique, queden como simples aprendices a la hora de putear a los que le rodean. Bienvenidos al mundo de la política, bienvenidos a House of cards.


Creada por Beau Willimon, la trama nos narra el ascenso al poder del ambicioso políitico Frank Underwood, Kevin Spacey, que, tras haber sido ninguneado como secretario de estado, planeará su ascenso al poder con ayuda de su mujer Claire, Robin Wright.

Si bien en El ala oeste de la Casa Blanca, se nos narraba el día a día del presidente encarnado por Martin Sheen, así como los miembros del gabinete que  le rodeaban, y nos mostraba una cara más amable de la política, lo que aquí se nos cuenta son las alcantarillas del poder, los tejemanejes que hay en éste mundo, y de lo que son capaces de hacer los que aquí se mueven, a la hora de alcanzar sus  objetivos, caiga quien caiga.

Desde aquí se puede afirmar que, el personaje encarnado por Spacey, es de los más cabronazos e hijos de puta que ha dado la historia de la televisión. Para alcanzar sus objetivos, Underwood no dudará en utilizar el chantaje e incluso el asesinato, para lograr convertirse en el hombre más poderoso del mundo. Y es que aquí Spacey, hace gala de un carisma arrollador. La audiencia sabe que es el villano, que no le daría la espalda aún a riesgo de que le clave un puñal, o incluso que no permitiera que le haga ningún favor, puesto que se lo cobrará con creces.

Y aún así, las cosas como son, el tío sabe llevarse al público a su terreno. A ello ayuda la solida labor de Spacey como intérprete, algo que se ha visto reflejado con sus dos Oscar en su carrera, y su Emmy como Underwood. Y por supuesto no me olvido de Wright, quien hace tiempo que dejó de ser la inolvidable Buttercup, para demostrar que puede ser más que una solvente actriz, y directora. Suyos son algunos de los mejores capítulos de la serie.

La serie se mantuvo en antena durante seis temporadas, a lo largo de las cuales los espectadores fueron testigos del ascenso, y posterior caída del personaje encarnado por Spacey, así como del ascenso al poder de su esposa. Quién demostrará ser, tan o más implacable, que su esposo.


La serie estuvo a gran altura durante sus seis temporadas, con algunos capítulos ciertamente sobresalientes. Pero, con la marcha de Spacey debido a sus escándalos, en la sexta temporada sufrió un ligero bajón, a pesar del buen hacer de Wright delante de las cámaras. Por ellos, en su capítulo final, tranquilos que no pienso desvelarlo, deja un amargo sabor de boca. La conclusión que decidieron darle sus creadores, queda por debajo de las expectativas que los espectadores habían depositado en la misma. Pero es algo normal con este tipo de programas. Que uno espera que acabe de forma satisfactoria, para acabar llevándose un chasco.

Basta citar como ejemplos de series que dejaron a los espectadores, con un sabor agridulce en la boca, cuando no directamente decepcionante, casos como Perdidos, Los Soprano, Dexter o 24, por citar algunos casos. Y es que nunca llueve a gusto de todos. Ya sea por unas cosas o por otras, no se puede concluir una serie, y satisfacer a todo el mundo. Siempre habrá alguien que se queje. En este caso, uno no puede sino adscribirse a los que están cabreados por como finaliza. Un par de episodios más no le hubiesen venido mal. Su conclusión es precipitada, y deja algún que otro cabo suelto.

Menos mal que sus virtudes, son mayores que sus defectos. Los diálogos, la dirección de algunos episodios a cargo de Fincher, la ya citada Wright, el ya fallecido Joel Schumacher, o James Foley, por citar algunos casos, hace que la serie rallé a gran altura. Amén del gran plantel de secundarios, entre los que brilla con luz propia Michael Kelly, mano derecha del personaje encarnado por Spacey, y que en no pocas ocasiones, logra robar escenas.

Con el avance de la serie, poco a poco se irían incorporando a lo largo de sus temporadas, intérpretes tan conocidos por el publico como Kate Mara; Neve Campbell; Mahershala Ali; Diane Lane o Patricia Clarkson, por nombrar algunos ejemplos. Cada uno de estos roles, tendrá un papel importante en el devenir de los acontecimientos.

Desde aquí, no vamos a entrar en la polémica que acabo con la desaparición del personaje encarnado por Spacey en su sexta y ultima temporada. Pero es cierto, que el show tiene un buen bajón con la desaparición de Frank, pese a que su mujer demuestre ser tan, o más mezquina, que su predecesor en el cargo.

Si os gustan las series donde importen los personajes, con buenos diálogos, y una buena dirección, ésta es vuestra serie. No esperéis escenas de acción, o enormes efectos especiales. Aquí lo que prima e importa son lo que dicen los intérpretes. Por ello es una serie que hay  que tomarse con calma, y paladear como si fuera un buen whisky añejo.

A continuación, os dejo con la introducción del show:



viernes, 23 de octubre de 2020

libro: La pena y la nada. Bajo un cielo color caramelo

 Si en la anterior entrada, su autor nos mostraba su faceta más divertida y desenfadada, en esta ocasión cambia por completo de género y estilo. Y es que, en la entrada de hoy, el creador de Marquitos Laguna, nos muestra su faceta más seria y filosófica, en donde temas como el amor, la vida y la muerte, así como la conciencia de los seres humanos, son parte importante de los dos pequeños relatos que integran el volumen que será reseñado hoy. Desde aquí dar las gracias a Darío por el libro con el que poder hacer la entrada de hoy.


Escrito por Darío Vilas, el libro se compone de dos mini historias, o pequeños relatos, independientes entre si, pero que se pueden considerar unidos por su temática, o al menos eso me lo pareció a mi. Algo que pienso explicar una vez haga un breve resumen, como viene siendo habitual, de las dos narraciones que conforman el siguiente libro, y que precisamente dan título al mismo:

- La pena y la nada: en un futuro incierto, David Valverde, protagonista del relato, decide suicidarse ya que ha llegado a la edad límite para que pueda seguir vivo en ese mundo distópico. Pero antes, intentará dejar arreglados sus asuntos pendientes.

- Bajo un cielo color caramelo: tras una fallida colonización de Marte, los integrantes de la expedición intentarán sobrevivir en un entorno totalmente hostil, y abandonados a su suerte.

Si la memoria no me falla, esta es sin duda la colección de relatos más breve de las que he reseñado en el blog. Pero como se suele decir, lo bueno si breve, dos veces bueno. A Darío le bastan casi 60 páginas, para lanzarnos una serie de golpes, dando todos en el blanco, y mandarnos a la lona. Y no es la primera vez que el autor gallego lo consigue. Si habéis seguido su obra, ya sabéis a que me estoy refiriendo.

Las dos historias son bastante duras, y con finales bastante negros, y para nada esperanzadores. Pero a cambio, Darío nos regala dos grandes protagonistas, y que se plantean cuestiones que todos, en mayor o menor medida, nos hemos planteado alguna vez en la vida. Sobre todo cuando tenemos el estado de ánimo bajo. Por eso, desde aquí, una pequeña  recomendación: si alguna vez no tenéis un buen día, no leáis este libro, puesto que su temática no es la mejor para leer cuando estáis de bajona.

Antes he mencionado lo de la temática, y de la independencia de sus historias. Pero una vez leído el libro, y dejado reposar un tiempo prudencial, ya que se da a ello, llegué a la siguiente conclusión: si bien ambas narraciones no tienen nada que ver, pensé que el final de la primera historia enlaza con la segunda, pese a que el protagonista de la primera, no tiene nada que ver con la segunda.

Pero es que el final de la primera, me llevó a pensar que su protagonista está viviendo su particular cielo, a través de una reencarnación, pero éste cielo, guarda su particular infierno, puesto que hace salir lo peor de las personas, tal y como nos confesará el protagonista a lo largo de una grabación, en donde nos irá desgranando lo que ocurrió con la fallida conquista del planeta rojo.

Si algo ha caracterizado las obras de Darío hasta la fecha, aparte de la buena construcción de personajes, de historias que te atrapan desde las primeras de cambio, es que los estallidos de violencia se caracterizan por ser bastante sangrientos y bien descritos. Algo que aquí no podía dejar de lado, sobre todo en los instantes finales de la segunda historia. En su conclusión, el protagonista tendrá que hacer frente a una amenaza, y la forma en que acaba con la misma, hace la ilusión que la sangre salga de las páginas, y parezca salpicar a los lectores.

Si os gustan las historias distópicas, que se leen en un suspiro, pero que te dejan huella, a la vez que te hacen reflexionar una vez has acabado su lectura, éste es vuestro libro.

lunes, 5 de octubre de 2020

libro: Buenos días quarantiners

Qué hay de nuevo viejo?; Hola gilipollas; Hola, holita vecinito, son solo algunos de los saludos más reconocidos del cine o la televisión. A estas salutaciones, ahora se le une Buenos días quarantiners, una forma de saludar que, durante los meses de pandemia y confinamiento que sufrimos, y que al paso que vamos estamos a punto de volver a sufrir, fue empleado por un grupo de vigueses para animarse en esa época. Ahora, y a modo de diario, ha sido recopilado en un libro cargado de buen humor, leves toques de terror, e incluso recetas bastante ricas. Bienvenidos a una nueva forma de saludar.

 

Escrito por Darío Vilas, el libro supone su primera incursión en el humor, tras haberse labrado una carrera en el género negro, con su bilogía sobre Marquitos Laguna; el terror y el suspense. Pero ahora decide cambiar de tercio, y arrancarnos más de una sonrisa, y alguna que otra carcajada, con las peripecias de un vecino durante el confinamiento, en forma de diario en los que conoceremos sus desventuras a lo largo del confinamiento.

Si bien Darío ya ha dado muestras de su humor, en ocasiones bastante negro (incluso más que la conciencia de Voldemort), aquí tira de ironía y de un sentido del humor bastante irónico, que en nada se parece del que hace gala en redes sociales. Aquí hace gala de un humor bastante blanco, pese a que en ocasiones bordee el gris, sobre todo cuando hace aparición una de las mejores creaciones del autor. Por supuesto, a los que hayáis leído el libro, me refiero a Mari Trini, la vecina cotilla y con grandes dosis de mala leche, que le hará pasar no pocas situaciones comprometidas a nuestro protagonista.

Si Darío hace gala de su sentido del humor, también es cierto que nos muestra su faceta de cocinillas, incluyendo un par de recetas que hizo durante el confinamiento forzado en nuestros hogares. Y hay que decir que sus recetas tienen una pinta estupenda, sobre todo para aquellos que sean más golosos. Y es que a uno le entran ganas de pedirle que mande muestras gratuitas, no solo de los bizcochos, sino también del pan. Lástima que nos tengamos que conformar solamente con las fotos, pero a tenor de las imágenes, sin duda el resultado debió ser impresionante. Aquí, más que nunca, se hace cierta la frase de que una imagen vale más que mil palabras.

Al libro no hay que ponerle pega alguna. El sentido del humor es bastante divertido, y además el autor nos regala unas breves dosis de terror y suspense, eso sí, sin violencia o gota de sangre alguna. Parece como si Darío se resistiera a dejar del todo el género que más alegrías le ha, y nos ha dado. 

 Según avanzaba en su lectura, la cual se hace muy amena y entretenida, me daba cuenta de que al autor el cambio de género le ha sentado bien. Tiene bien cogido el ritmo cómico, y el libro nos mantiene enganchados desde sus primeras páginas. Y que sin duda nos ha ayudado, y probablemente lo hará en breve, a afrontar con una sonrisa esta época tan dura en todos los aspectos.

Si os gustan los libros cómicos, con una historia divertida, y que tal y como cantaban los Monty Python nos hagan ver el lado brillante de la vida, éste es vuestro libro sin duda.

jueves, 3 de septiembre de 2020

libro: La otra Disney. Volumen 1 (1946-1967)

 Cuando uno piensa en Disney, lo primero que se le viene a la cabeza son sus cintas de animación, que marcaron y alegraron la infancia de no pocos niños a lo largo de décadas, y las cuales lo siguen haciendo, si bien ahora la productora del ratón se inclina más hacia la realización de películas animadas por ordenador, y tiende menos a hacerlas de forma clásica. Pero, hubo una época en la que la factoría de los sueños, se dedicó a hacer filmes con personas reales, algunos de los cuales cosecharon más éxito que otros. Precisamente, de eso es la entrada de hoy, un completo ensayo en el que su autor se dedica a descubrirnos aquellas producciones de imagen real, algunas más conocidas que otras, que ayudaron a forjar lo que es el gigante que conocemos hoy día.

Escrito por Alberto Corona, y con prólogo a cargo de John Tones, el ensayo realiza un recorrido nostálgico, y en ocasiones cargado de mala baba y también de cierta crítica hacia el estudio del ratón, sobre una serie de producciones que marcaron el devenir del mismo. Como no podía ser de otra forma, no están todas las que se hicieron, a pesar de que se nombran al principio del libro. Lo que hace el autor, es mencionar las más clásicas, o aquellas que permanecen más desconocidas para el gran público.

Tal y como se puede apreciar en su portada, el autor ha destacado tres de las producciones que marcaron lo que es Disney hoy día,lo cual queda más que confirmado al encontrarnos en la contraportada con fotografías de otros títulos de imagen real, con los que el estudio del ratón quería diversificarse, y atraer a un público más amplio, a la vez que quería labrarse una reputación de que podía hacer algo más que cintas de animación.

Y la primera ocasión que tuvo de demostrarlo, con Canción del sur, no anduvo exenta de polémica. Y es que, a no pocos puede extrañar que un estudio, en apariencia tan familiar como el creado por Walt, fuese capaz de realizar una producción con una fuerte carga racista. Si ya fue polémica en el momento de su estreno, imaginad que se vea hoy día, o incluso que se llegue a realizar de nuevo. Algo totalmente impensable, es por ello que incluso en su plataforma, no la hayan incluido. Al contrario que ha pasado con otros títulos que si se mencionan en el presente ensayo.

Y es que en el, por otra parte muy bien documentado capítulo, y uno de los mejores, al menos en opinión de quien esto suscribe, el autor no da puntada sin hilo sobre el título arriba mencionado. A uno le puede extrañar que Disney quisiera debutar de esta forma, en las producciones de imagen real, si bien con partes en las que personajes animados interactuan con seres humanos, pero desde luego la polémica está servida. Si bien fue un éxito de taquilla, las iras que levantó no fueron pocas.

El ensayo supone un viaje a la infancia, a alquilar las cintas blancas de Disney, llamadas así por el color de la caratula en las que fueron editadas en nuestro país por Filmayer, y dejarse llevar por los recuerdos. Recuerdo que, mientras leía el libro, en más de una ocasión una sonrisa se dibujaba en mi rostro, al recordar parte de las cintas que aquí se mencionan, y que seguramente alguno de vosotros habréis visto en alguna que otra ocasión. Así, películas como Pollyana; Un sabio en las nubes; Tú a Boston y yo a California y, por supuesto Mary Poppins, entre otras, son mencionadas a lo largo de las páginas del ensayo.

También, como no podía ser de otra forma, los lectores se encontrarán con datos desconocidos sobre alguna de estas producciones, y de la gente que formó parte de las mismas. Para un aficionado al cine como yo, sin duda me alegró y me sorprendió encontrarme con nombres que uno, en un principio, nunca asociaría a la factoría del ratón. Por citar tan solo un par de ejemplos, los lectores se encontrarán con los nombres de Connery, poco antes de ser Bond, o de Vera Miles. 

Sin duda, la labor de investigación que ha debido llevar el autor ha debido ser bastante ardua, ya que algunos títulos me eran completamente desconocidos. Pero a la vez, y esto es tan solo una mera opinión, ,también creo que ha debido disfrutar al revisionar alguna que otra cinta, tal y como se destila en sus comentarios. Pero no creo que haya sucedido lo mismo con otras, las cuales no sufren el mismo destino que aquellas que sufren una mejor opinión.

Si acaso el único pero que hay que poner, es que en no pocas ocasiones el autor usa un lenguaje demasiado coloquial. En lo personal a mi no me importa, pero puede haber personas que se acerquen al ensayo y que ciertas expresiones le puedan echar para atrás, o que también, tal y como he mencionado en el párrafo anterior, el autor muestre más sus preferencias por según que cinta.

Pero tal y como digo, es un detalle sin importancia. Y es que las cosas a favor, tal y como la maquetación, las numerosas fotografías que acompañan a cada una de las cintas, el entusiasmo y esfuerzo volcados por el autor, hace que este ensayo nos permita descubrir la cara algo más oscura, adulta y deprimente del estudio creado por Disney.

Una vez más, la editorial nos ofrece un volumen que hace las delicias de los aficionados al séptimo arte, y que nos permite ver, conocer y descubrir, producciones más adultas y lacrimógenas, que ayudaron a sentar las bases de lo que es, a día de hoy, un gigante del entretenimiento.

Dadle una oportunidad, sin duda no os arrepentiréis en absoluto.

miércoles, 29 de julio de 2020

libro: Born to be bad (Nacidos para ser malos)

Bad to the bone, Born to be wild, ambos himnos del rock se pueden aplicar a la entrada de hoy. Y es que estas dos canciones, reflejan a la perfección el carácter de los protagonistas del libro, quienes en una serie de entrevistas, desvelan a los lectores como fue su participación en algunos de los títulos clave del cine de acción de buena parte de los años 80 y 90, e incluso en algunas joyas de los años 70. Un volumen plagado de anécdotas, que, sin duda, hará las delicias de los aficionados a los cotilleos.

Con introducción a cargo de Steven E. de Souza, guionista de clásicos como Commando o Jungla de Cristal, y escrito por Timon Singh, el libro se encuentra dividido en 5 partes:  los pesos pesados, en donde entrevista entre otros a Benny Urquidez, el villano de Los Supercamorristas; Sven-Olen Thorsen, la mano derecha de Thulsa Doom en Conan; Vernon Wells, el inolvidable maloso de la ya citada Commando o Martin Kove, el sádico instructor de Karate Kid.

También entrevista a los dos villanos de Superman 2, y que acompañaban al personaje de Terence Stamp, uno de ellos, Jack O'Halloran, desvela a los lectores que era hijo de un importante jefe de la Cosa Nostra, dato que desconocía en absoluto, y que me dejo con la boca totalmente abierta.

En la tercera parte, el autor entrevista a los terroristas que acompañaban a Hans Gruber en su ataque al edificio Nakatomi, uno de ellos Andreas Wisniewski, también fue villano en Bond, y como curiosidad, de pie de mujer nada. Aquí el buen señor calza un 46, por lo que el chiste de Willis, ahora que sabes la verdad, tiene, si cabe, mucha más gracia ahora que sabes la verdad. Y por supuesto, el escritor no deja la oportunidad de entrevistar a Clarence Gilyard Jr, quien luego se pasaría a las fuerzas del bien siendo el compañero de Chuck Norris en la serie de Walker y por supuesto a Al Leong, más conocido por todos como: "el chino que muere en todas las películas".

En la cuarta parte, denominada los descastados, Singh se dedica a entrevistar a aquellos actores más de carácter, que sin duda se las hicieron pasar canutas a sus adversarios. Como no podía ser de otra forma, uno de los que tenía que estar en esta categoría era David Patrick Kelly, el inolvidable villano de The Warriors, o el grimoso Billy Drago, quien con su sola presencia ya daba bastante mal rollo.

El último capítulo, está dedicado al final boss. Aquellos actores reservados al final, ante los que el héroe de turno tenía que hacer frente, ante que los títulos de crédito comenzasen a desfilar. Entre estos jefazos finales, los lectores se encontraran a Ronny Cox, más conocidos como Cohagen o Dick Jones, por sus roles en Desafío Total y Robocop respectivamente; Paul Freeman como Belloq en En busca del arca perdida o Steven Berkoff en Rambo 2.
Por supuesto que estos intérpretes hicieron más roles a lo largo de sus carreras, pero estos papeles son por los que mucha gente los recuerda.

El libro supone un autentico divertimento, ya que está plagado de multitud de anécdotas, algunas bastante divertidas, otras no tanto, pero que en general dejan con muy buen sabor de boca. A uno le hubiera gustado estar presente durante las entrevistas, ya que de lo que no hay duda es que tanto unos como otros se lo debieron de pasar genial durante las mismas. Al menos esa es la sensación que me queda después de haber disfrutado de su lectura.

Ya al comienzo del libro, el autor avisa que no están todos los villanos que le hubiera gustado entrevistar, ya sea porque algunos fallecieron, o porque pidieron una morterada de pasta por ser entrevistados, o porque no fue posible localizarlos. Personalmente, entre los que me hubiera gustado ver por éstas páginas: Patrick Kilpatrick; Bolo Yeung o Rutger Hauer. Sin duda, sus anécdotas hubieran sido bastante interesantes.

El libro está bien maquetado, y se encuentra bastante bien ilustrado con fotografías de los actores a los que se les entrevista. Ya sea de una cinta en particular, o con una instantánea suya en la actualidad. Para algunos el tiempo no parece haber pasado, mientras que para otros, no parece haber sido tan amable. Pero lo que realmente importa del libro son lo que nos cuentan sus protagonistas, y es ahí donde está la chicha y la importancia del libro.

Un libro ideal para leer en este verano y que, una vez más, confirma a su editorial como una de las grandes a la hora de cuidar a sus fans al ofrecer un producto de calidad. Cuidando el producto, y haciendo retroceder a los seguidores a la época de las cintas del videoclub. No me queda más que darles la enhorabuena una vez más, y animarles a que sigan por este camino que han iniciado, y del que espero que no se desvíen nunca.

miércoles, 15 de julio de 2020

libro: Un tipo casi normal, en una situación casi anormal

Dentro de nuestra cinematografía, y literatura negra española, existen varios nombres propios escritos con sangre y plomo: Toni Romano, Pepe Carvalho o Germán Areta son algunos de los más importantes. Ahora se les une Miguel Herrero, un tipo un tanto peculiar, puesto que si bien tiene habilidades de investigador, también las posee a la hora de meterse en situaciones bastante peligrosas. Desde aquí dar las gracias al autor por el detalle de regalarme su novela, que de paso debuta en este blog, y espero que no sea la última vez.

Escrito y autopublicado por Pablo Carnicero de la Cámara, el libro nos cuenta las peripecias de Miguel Herrero, antiguo policía ahora en paro, al que un antiguo compañero le ofrece un caso en apariencia sencillo: encontrar a una prostituta rusa para un acaudalado empresario. Pero como siempre, a medida que va investigando, nada es lo que parece.

Tal y como se puede ver, el autor sigue más o menos el ABC de las obras del noir más clásico, pero a su estilo. Y es que su protagonista dista mucho de ser un tipo duro. Es alguien normal y corriente, que te lo podrías cruzar la calle. Una persona con gustos frikis, amante de la cocina y del rock, pero con una gran habilidad para la observación, y  con una gran inteligencia, la cual le será de gran ayuda a la hora de resolver el caso.
Pero en su investigación no estará solo, ya que contará con la ayuda de Oli, un informático un tanto peculiar, pero que, sin duda, demostrará ser gran ayuda en no pocas ocasiones.

Algo que me sorprendió del libro es que la acción está situada, en su mayoría, en mi ciudad, Guadalajara, si bien también parte de la misma transcurre en Madrid. Un lugar poco dado a estar nombrado a la hora de enclavar situaciones llenas de adrenalina. Por ello, es de agradecer que se nos saque un poco del mapa, y que se vea que nuestra ciudad también puede ser enclave de novela negra.

El libro está escrito en un estilo ágil, con diálogos rápidos, y con varios instantes violentos, los cuales sorprenden por su contundencia, ya que si bien están espaciados, cuando aparecen uno se queda boquiabierto de ver como Miguel reparte estopa, ya que nadie diría que con ese aspecto es capaz de repartir leña.

A lo largo de sus páginas, el autor plasma sus gustos, tanto musicales, como literarios o cinematográficos, en la figura de Miguel. De esta forma, uno puede creer que el protagonista de la obra es una especie de alter ego del escritor. Puesto que comparte con su creación no pocas coincidencias, e incluso un sentido del humor un tanto ácido.

Miguel está lejos de ser un héroe, la definición que más se ajusta sería la de antihéroe. Si bien las acciones que hace, es para un bien mayor, está lejos de hacerla de forma gratuita. Y además es un celoso patológico, lo que le ha costado no pocas relaciones a lo largo de su vida.

Libro poco conocido, ya que fue autoeditado por el propio autor, y que sin duda merece rescatarse, puesto que posee elementos para pasar un rato bastante ameno, y ahora que se aproximan horas de calor, pues nada como poder evitarlas con lecturas tan refrescantes como ésta.

Si os gustan las novelas negras clásicas, pero que se apartan de lo normal, no lo dudéis y dadle una oportunidad, seguro que no os arrepentiréis en absoluto.


lunes, 13 de julio de 2020

libro: Cannonwood. Cómo (casi) conquistar Hollywood

Ah los dorados ochenta. La época de esplendor de los videoclubs, un tiempo donde uno se podía encontrar desde los grandes clásicos de Hollywood, hasta las producciones más de serie B, e incluso zetosas. Y es en éste tipo de productos, donde una productora brilla con luz propia, la de los primos Menahen Golan y Yoram Globus, que, con sus filmes, alegraron no pocas tardes a la muchachada con sus películas protagonizadas entre otros por Chuck Norris, Charles Bronson o Michael Dudikoff. Bienvenidos a la Cannon.

Escrito por Pablo García Naranjo, el presente libro supone una novelización de multitud de anécdotas de ambos primos, de como sacaron adelante su productora, de como alcanzaron el éxito, y como se fueron hundiendo poco a poco tras multitud de fracasos.

La novela es una verdadera gozada, y supone conocer anécdotas de la desaparecida productora. Si bien algunas de ellas, ya las conocía gracias a los dos anteriores libros dedicados a la productora, otras muchas me eran del todo desconocidas, y he de decir que algunas de ellas me arrancaron alguna carcajada que otra.
Y es que hay que reconocer que, de los dos primos, Golan era el más echao pa'lante, el más soñador y el que más ganas le ponía. Para ello, basta con leer su anécdota con Franco Nero, y como le convenció para interpretar el papel en la primera cinta de ninjas de la productora.
Por contra, Globus era el más sensato, el que solía pararle los pies a su primo y quien solía conseguir el dinero para poner en pie las producciones, algunas de ellas se llegaron a hacer, mientras que otras se quedaron en eso, pósteres de películas que no se hicieron, a pesar de que se anunciasen como el próximo gran estreno de la productora. Como ejemplo, baste citar el caso de Spider-man.

El libro supone un gran divertimento, y está hecho sobre todo para todos aquellos que crecimos en la época de los videoclubs. Y es que, si bien ambos primos pocas veces acertaban a la hora de acertar con la crítica, salvo en el caso de El tren del infierno y poco más, el resto de las películas de su catálogo pocas veces rozaban el aprobado. Pero eso a ellos no les importaba, ellos querían entretener al público, y, en honor a la verdad, lo conseguían.

A lo largo de sus capítulos, los lectores serán testigos de como algunas de las películas más conocidas salieron adelante. Y de las anécdotas que las rodearon, algunas de ellas divertidas, mientras que otras no tanto, algunas de ellas son especialmente duras, como la que rodea a la que fuera Emmanuelle, Sylvia Kristel, y sus problemas de adicción durante el rodaje de Mata Hari.

Mientras uno lee el libro, se echa de menos no tener a mano una lista de canciones o temas que adornaron los filmes de la productora. Y es que, la Cannon nos regaló un buen puñado de temazos que hoy día resultan auténticos cañonazos, y que suben el ánimo. Como ejemplo, se me vienen a la cabeza el de Delta Force, el de Fight to Survive de Contacto Sangriento, el de El Guerrero Americano o el Winner takes it all de Yo, el halcón, con el que a uno le entran ganas de emular a Stallone, ponerse la gorra hacia atrás y ponerse a echar pulsos.

En definitiva, un libro escrito con cariño y con el que uno recuerda su infancia. Una vez más, la editorial vuelve a dar en el clavo a la hora de ofrecer a los lectores un producto de calidad, con buenas fotografías y con un gran acabado. Si queréis saber más de la Cannon, no lo dudéis y haceros con el libro, seguro que nos arrepentiréis en absoluto.

Como regalo el tema antes citado de Yo, el halcón: