El pasado viernes, se estrenó la séptima parte de una saga de terror que revolucionó el género a finales de los 90. Con un asesino que ya ha entrado en el panteón de los psycho killers, y que puede mirar de tú a tú a otros iconos como Michael Myers, Freddy Krueger o Caracuero por citar algunos. Así pues, veamos que nuevas maldades nos tiene preparadas Ghostface en su regreso a la gran pantalla. ¿Listos? Allá vamos.
Dirigida por Kevin Williamson, que también se encarga del guion junto a Guy Busick, la trama nos cuenta como Sidney, Neve Campbell, cree haber dejado atrás su pasado viviendo ahora en Pine Groves junto a su marido Mark, JoelMcHale, y su hija adolescente Tatum, Isabel May. Pero cuando recibe una llamada de Ghostface y quien aparece es Stu, Matthew Lillard, a quien creía muerto, sabe que el pasado nunca dejará de perseguirla. Los crímenes y los cadáveres no tardarán en aparecer.
Además de los intérpretes arriba citados, en el reparto también nos encontraremos a los habituales de la saga como Courtney Cox, retomando su papel de Gale Weathers, y Mason Gooding y Jasmin Savoy Brown, haciendo lo propio como los hermanos Chad y Mindy, que ahora trabajan junto a Gale.
Tengo que admitir que soy fan de esta saga desde el momento que se estrenó, y que, siempre que se ha lanzado una nueva parte y he podido, no he dudado en verla por lo que cuando se estrenó, esperé un poco y la pude ver ayer. Si bien me gustó, tengo que admitir que baja el nivel con respecto a los mostrado en las dos anteriores entregas.
Se nota el cambio, debido al despido de las dos protagonistas que llevaron el peso de la saga en las partes 5 y 6 debido a sus opiniones políticas, por lo que Campbell se subió al carro después de no estar presente en la parte previa. Y se nota, ya que si bien su personaje sigue siendo tan carismático como en ocasiones anteriores, si que se echan en falta a las hermanas Carpenter.
Bajo mi punto de vista, el principal inconveniente de esta séptima parte es la revelación de la identidad de Ghostface. Si bien la saga se caracteriza por sorprender a los espectadores con quién se esconde tras la máscara, aquí no hay nada de eso, por lo que el resultado te deja bastante indiferente. Lo que resulta una verdadera pena, ya que si se hubiera hecho de otra forma, el resultado final no hubiera dejado un gusto tan amargo en la boca.
Aquí la identidad te deja como meh, ya que los motivos que se esconden tras el asesino de la máscara distan mucho de ser los habituales. Tal vez aquí los guionistas quisieron sorprender, lo que no veo mal, pero el tiro, como se suele decir, les salió por la culata. Si ya sabes que la formula que has establecido en anteriores entregas, te funciona, no la cambies. Y, si lo haces, intentan modificarla lo menos posible para que así no haya decepción.
La cinta no aburre, ya desde el primer momento nos engancha y uno no mira el reloj en ningún momento en sus casi dos horas de duración. Por lo menos veremos asesinatos bastante chulos, dos de ellos bastante sangrientos, y a unos protagonistas que, como siempre, estarán en el punto de mira tanto del asesino como del espectador, que intentará saber quien, o quienes, se esconden bajo la máscara del psicópata.
En no pocos instantes, el director y su compañero en guion lanzan, en no pocas ocasiones, alguna que otra pulla al uso de la IA. Algo que resulta esencial en el devenir de los acontecimientos, tal y como podrán comprobar sus protagonistas, ya que en no pocas ocasiones te hacen dudar de si Stu está vivo o no, algo que se resuelve en los instantes finales y que resulta un punto interesante y un giro atractivo en esta nueva entrega.
En los momentos finales, los seguidores de la saga se van a encontrar con alguna que otra sorpresa, tranquilos que no la voy a desvelar. Aquí uno puede decir de si se trata de fan service o no. A mí me parece que está bien utilizado, ya que está bien integrado en la trama y apenas dura unos segundos. Por lo que tampoco llega a molestar demasiado.
Las actuaciones son correctas, pero a May la vi algo sosita. A ver, no es que lo haga mal, pero dista mucho de tener el carisma que si tiene Campbell, y que aquí demuestra, una vez más, que es una de las scream queen por excelencia del género y que nada tiene que envidiarle a la reina Jamie Lee Curtis, en lo que a patearle el culo al asesino se refiere, sin dejar de mostrar su lado más vulnerable en no pocos momentos.
A mitad de créditos hay una escena, la cual no voy a desvelar, divertida y que viene a aligerar el tono que ha tenido la película, si bien, a lo largo de la misma, veremos no pocos instantes de humor negro que también es otra de las señas de identidad de la saga iniciada por Williamson y Craven hace ya 30 años y que, según se puede ver, aún le queda cuerda.
Si os gustaron las anteriores entregas, o si sois fans del cine de terror, dadle una oportunidad. Pero ya advierto que es floja y que os acabe decepcionando. Pese a ello, la diversión está asegurada y esperemos que la ya anunciada octava entrega, el resultado sea mejor que aquí.
A continuación, el tráiler de la entrada de hoy:
Espero que os haya gustado la entrada de hoy.







