Hace unas cuantas entradas, hice la entrada de un libro publicado por la editorial Yeray y ambientado en el Oeste, cuya reseña podéis leer aquí. En la entrada de hoy, volvemos a cabalgar llanuras desérticas y hacer frente a no pocos peligros, pero, a diferencia del otro libro, aquí su autor decide ir por la vertiente más clásica y ofrecer a los lectores un libro cargado de acción y emoción. Desde aquí, dar las gracias a la editorial por el ejemplar de cortesía con el que ha sido posible la entrada de hoy.
Escrito por Jorge Del Río, la trama nos cuenta como a la Nueva Zelanda del siglo XIX llega Emily Thompkins, joven inglesa con la intención de trabajar en una misión. Al llegar conocerá a Roman O'Sulluivan, aventurero irlandés, y a su hermano de sangre maorí Kauri. En el camino a la misión vivirán no pocas peripecias, pero tan solo será el inicio de una aventura para todos ellos ya que harán frente tanto a la amenaza de peligrosos bandidos y al futuro de la nación con el enfrentamiento contra los maoríes.
Dividido en tres partes, el libro supone un gran divertimento. Al poco de empezar, Jorge ya nos atrapa con unos personajes que siguen el ABC de este tipo de historias: la llegada de una joven a un territorio que desconoce, el inicio de un romance con el soldado/pistolero de turno y los enfrentamientos contra las amenazas que van surgiendo. Y no importa, ya que pese a que es un argumento que suele repetirse en no pocas novelas o películas del oeste, es la forma en la que lo cuentas lo que consigue que enganches o no a los lectores.
Tal y como he mencionado en el párrafo anterior, cada una de las partes está dedicada a un aspecto distinto, pese a que cada una de las mismas comparten protagonistas, pero están diferenciadas por el paso del tiempo y nos narran diferentes peripecias. Si se tratase de una película, se podría decir que son el planteamiento, nudo y desenlace respectivamente.
Pese a que la acción de la trama tiene lugar en Nueva Zelanda, esos paisajes se pueden intercambiar por los de Arizona o Utah; los maoríes se pueden intercambiar por cualquier tribu india y los bandidos son iguales tanto en un sitio como en otro. Ambos lugares son igual de inhóspitos y llenos de peligros, así que ha sido un acierto ubicar la acción en esta isla.
Uno de los aciertos del libro es la inclusión de vocabulario maorí, así como algunas de las costumbres de este pueblo. El autor sin duda ha tenido que investigar como se decían algunos de estos vocablos, así como el significado de los mismos y el uso de algunas de sus armas. Como no podía ser de otra forma al hablar de Nueva Zelanda, la inclusión de la haka es algo que veremos en alguna que otra ocasión a lo largo del libro.
Otro de los aspectos a destacar son sus escenas de acción, bastante sangrientas y cargadas de violencia. Baste citar como ejemplo el enfrentamiento final, o la confrontación en un poblado en el que Roman interviene a pesar de que es contrario a la lucha y que quería evitar a toda costa debido a la amistad que le unía con las personas que allí vivían.
Salvando las distancias, el libro me recordó a una cinta que podría haber sido dirigida por Ford, Hathaway o Hawks, por citar a realizadores clásicos del western. Puesto que su planteamiento, y la forma en la que está contado, comparte no pocos puntos en común con las pelis del oeste que tiran más por las relaciones entre sus protagonistas que por la acción, pese a que la misma haga acto de presencia en no pocas ocasiones, y además en su faceta más violenta. En un par de instantes veremos tiros y peleas que tiran más por Peckinpah o Tarantino, que por los realizadores mencionados.
Los protagonistas principales molan bastante, no solo los principales, sino también un secundario que sabe aprovechar cada una de sus apariciones para llevarse el gato al agua. Éste no es otro que Doyle, un viejo cazarrecompensas con un pasado en común con Roman y que logra ganarse nuestras simpatías desde su primera aparición.
Por supuesto no me olvido de los villanos, que en esta ocasión son una banda de forajidos que ganan gran importancia en el tercio final del libro, pese a que se les nombra con anterioridad no ganan protagonismo salvo en la conclusión, ya que, antes, otros enemigos son los que llevan el peso de ser los antagonistas y de enfrentarse a Roman, Kaori y sus aliados.
En esto el autor acierta, puesto que hay más de un villano en el libro. Lo fácil hubiera sido presentarnos a uno solo, pero Jorge decide, con gran acierto, presentar a los lectores a más de una amenaza para que los protagonistas tengan que hacer frente a los mismos.
La forma en la que está contada la historia es bastante cinematográfica, por lo que en ningún momento nos vamos a aburrir. Pese a su extensión, de casi 400 páginas, en ningún momento nos vamos a aburrir.
Tanto si os gustan las aventuras clásicas del oeste, como si os gustan las historias con protagonistas interesantes y escenas de acción chulas, no lo dudéis y dadle una oportunidad. Seguro que no os arrepentiréis.
Espero que os haya gustado la entrada de hoy.

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