De nuevo dirigidos por el maestro Orts, la orquesta a lo largo de 15 temas, además de dos incluidos en los bises, hicieron las delicias de la audiencia que, a lo largo de dos horas y media, volvieron a su infancia, puesto que dentro del público había un espectro de edades que abarcaban desde los más mayores hasta los más jovenes.
Ya desde el inicio, con la sintonía de los Looney Tunes, la banda ya dejaba a las claras que aquello iba a ser un entretenimiento asegurado, desde las primera nota hasta la última.
El tema encargado de abrir fuego fueron los títulos de crédito de Los increíbles, compuesta por Michael Giacchino, una partitura que mezcla de forma bastante acertada el jazz con la parte más heroíca. Buena forma de abrir fuego y de ir preparando a la audiencia ante lo que se avecinaba, tal y como podréis comprobar en el siguiente corte:
Después llegó el momento de viajar a la edad de hielo, con dos cortes de la banda sonora de Ice Age, de David Newman, que iban desde el más tranquilo Walking Through, para a continuación pasar al más animado, y bastante slapstick, tal y como nos reconoció el maestro Orts, Baby's wild ride.
Era el momento de bajar las pulsaciones, y, para ello, nada mejor que viajar a la antigua China, de la mano de Hans Zimmer y John Powell para la banda sonora de Kung Fu Panda, quienes repetirían más adelante ya sea por separado o en compañía de otros compositores, con un tema bastante bello y que me sorprendió bastante, sobre todo cuando Amanda Ochoa, se marcó un solo de violín que tocaba la patata, algo bueno ya que después llegó uno de los mejores momentos de la velada.
Danny Elfman hizo acto de aparición, con la suite de Pesadilla antes de navidad, en el que se pudieron escuchar diferentes cortes de algunos de los momentos más reconocibles de la cinta de animación y, como no podía ser de otra forma, Jack Skellington apareció para cantar alguna que otra parte. No sería la primera vez que Toni Dublet hiciera acto de aparición, dando muestras de su fuerza y talento vocal tal y como vais a ver a continuación:
Después de Rusia hicimos un viaje en el tiempo, a la era de los vikingos y dragones con la partitura compuesta por John Powell y Harry Gregson-Williams con la suite de Cómo entrenar a tu dragón. En donde se dieron cita los momentos más relajados con otros más cañeros en una banda sonora a reivindicar.
De la era vikinga viajamos a Arabia con la suite obra de Alan Menken, que volvería a aparecer en dos ocasiones más, para el film Aladdin. En donde se dieron cita algunos de los instantes musicales más reconocibles para los seguidores de este film, entre los que me incluyo. Y es que, resulta casi imposible no emocionarse cuando Judit y Toni interpretaron Un mundo ideal. Dos voces que se compenetraron a las mil maravillas, como demostrarían más tarde, y que nos consiguieron emocionar. A las pruebas me remito:
Antes de poner el punto y seguido, llegó uno de los instantes más divertidos sin duda del espectáculo. Y es que, la sección de percusión se lo pasó en grande interpretando una de las partituras de Scott Bradley compuso para el gato y el ratón más famosos de la animación. Me estoy refiriendo a Tom y Jerry. Aquí los músicos dejaron salir a su niño interior golpeándose con las mazas, arrojando platos al suelo etc, que sirvieron de complemento a lo que estábamos oyendo. Después de esto, llegó el punto y seguido con el intermedio que sirvió, para que tanto la orquesta como el público cogieran fuerzas ante lo que estaba por venir.
La animación de plastilina hizo acto de aparición, como de nuevo lo hicieron Powell y Gregson-Williams con la divertida partitura Chicken Run: Evasión en la granja con sus títulos principales que consiguieron poner, al menos en mi caso, una sonrisa en el rostro al recordar las peripecias de las gallináceas y sus intentos por evadirse la granja donde están presas.
Si hablamos de cine de animación, así como de partituras famosas, no podían faltar Woody y sus amigos, por lo que Randy Newman hizo acto de presencia con la famosa canción Hay un amigo en mí perteneciente a Toy Story. Como no podía ser de otra forma, Toni volvió a salir caracterizado como el reconocido vaquero de animación y volvió a hacer las delicias de los allí congregados:
Al hablar de animación japonesa, es imposible no acordarse del tándem Hayao Miyazaki y Joe Hisaishi que nos han brindado algunos de los mejores momentos dentro del anime. Era complicado quedarse con una partitura, ya que todas son bastante notables. La elegida fue La princesa Mononoke y el tema escogido La leyenda de Ashitaka. Impresionante, no se me ocurre otra forma de definir este momento que nos brindó la formación dirigida por el maestro Orts:
Después de que nuestro corazón se hubiera relajado, llegó el momento de volver a subir las pulsaciones con la aparición, suite mediante, obra de Harry Gregson-Williams para cierto ogro verde. Por supuesto, me estoy refiriendo a Shrek, en el que se mezclan los instantes más reposados con otros más divertidos y animados.
El concierto iba llegando a su fin, pero lo mejor estaba por llegar con tres cintas de Disney. La primera fue Pocahontas, con una suite obra de Alan Menken donde se dan cita algunos de los momentos más reconocibles dentro del film. Como no podía ser de otra forma, Judit volvió a subirse al escenario y dejar a los espectadores, una vez más, con la boca abierta gracias a su impresionante voz interpretando los colores del viento:
Antes de poner fin al espectáculo, Hans Zimmer volvió a aparecer con la suite de El rey león. Una partitura que uno no se cansa de escuchar, sobre todo el momento de la estampida. Cada vez que la oigo me va gustando más, muestra que el alemán es único a la hora de poner los pelos como escarpias con un momento que ha quedado grabado en la retina de no pocos espectadores.
El punto y final, nos hizo viajar a un castillo con una rosa encantada, una joven enamorada de la lectura y una bestia que vive en ese lugar. Alan Menken fue el encargado de poner fin al concierto, con la suite de La bella y la bestia. Como no podía ser de otra forma, Judit y Toni nos volvieron a emocionar con el tema por antonomasia y que todos, en mayor o menor medida, hemos tarareado o cantado en alguna que otra ocasión:
El momento de los bises había llegado, y nada mejor que hacerlo con dos temas animados pertenecientes a Los Simpson y Monstruos S.A que consiguieron que los asistentes se marcharan con una sonrisa en los labios.
Cuando uno ama su trabajo se nota, y es algo que Constantino consigue transmitir. No solo por la emoción con la que cuenta las anécdotas que rodean a las canciones, sino también por como lo hace poniendo pasión e ilusión.
Una vez más, la FSO cumple con el objetivo de entretener y hacernos olvidar nuestros problemas durante un par de horas. Si tenéis la oportunidad de verlos no lo dudéis y hacedlo, puesto que aún siguen de gira.
Aquí os dejo con algunas fotografías tomadas antes y durante el concierto:
Espero que os haya gustado la entrada de hoy.





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