jueves, 23 de julio de 2026

película: La Odisea

El pasado viernes se estrenó una de las producciones más esperadas del año, y que vino rodeada de no pocas polémicas. Ayer tuve la oportunidad de verla, y la verdad es que las controversias no eran para tanto. Una vez vista, solo queda aplaudir a su máximo responsable por ofrecernos una de las cintas que, con toda seguridad, va a acaparar no pocas nominaciones en los futuros Oscar. Así pues, vamos con la reseña.


Dirigida y escrita por Christopher Nolan, que adapta el clásico poema de Homero, la trama nos cuenta como tras la batalla de Troya Odiseo, Matt Damon, hará todo lo posible por volver a Ítaca su hogar donde le esperan su mujer Penélope, Anne Hathaway, y su hijo Telémaco, Tom Holland. Pero los dioses tienen otros planes para él, por lo que su viaje se verá envuelto de peligros y aventuras.

En el reparto también nos encontramos con Zendaya dando vida a la diosa Atenea; Robert Pattinson en el rol de Antinoo uno de los pretendientes de Penélope; John Leguizamo en la piel de Eumeo porquero ciego fiel aliado de Odiseo; Charlize Theron como Calipso, una ninfa que tendrá preso a nuestro protagonista; Jon Bernthal es Menelao, esposo de Helena, interpretada por Lupita Nyong'o que repite papel como Clitemnestra y Elliot Page como Sinón, un soldado griego.

Impresionante, no se me ocurre otra forma de definir al nuevo film de Nolan. Si luce así de bien en pantallas normales de cine, no me quiero imaginar como tiene que ser verla en IMAX. Debe ser espectacular, lástima que no haya pantallas así que me pillasen cerca para poder disfrutar del todo de su nueva propuesta. Pese a ello, se disfruta de igual forma.

No es la primera vez que la historia de Odiseo o Ulises es trasladada a la gran pantalla, incluso ha conocido también sus adaptaciones a la televisión. Pero pocas veces ha sido así de espectacular, algo normal teniendo en cuenta que ha costado la friolera de 250 millones, los cuales ya recaudó en su primer fin de semana, y no creo que se pare aquí sino que poco a poco irá aumentando esa cantidad.

Varios son los aspectos a destacar. Uno de ellos es su reparto, en los que sobresalen Matt Damon y Robert Pattinson. El primero está de dulce, dando vida a un héroe roto, cansado de batallas y que tan solo busca volver a su hogar para poder disfrutar algo de la tan anhelada paz, después de estar 20 años fuera de su patria. Damon demuestra su talento una vez más, en una interpretación que no es de extrañar que sea nominada a los futuros Oscar. 

En cuanto a Pattinson poco más hay que añadir que no se haya dicho ya. Lejos quedan ya los tiempos de Crepúsculo, papel que le dio la fama y que ya hace tiempo que dejó atrás. Sus trabajos posteriores con realizadores como Cronenberg, James Gray, Robert Eggers, Matt Reeves o el propio Nolan han demostrado su versatilidad como intérprete, capaz de pasar a grandes producciones a otras más modestas. Aquí compone a un villano bastante shakesperiano: alguien sibilino, cobarde y que busca una oportunidad para asegurarse la vida, caiga quien caiga.


Las escenas de acción están bastante chulas, baste citar el asalto a Troya, su enfrentamiento con los lestrigones o la lucha final de Odiseo cuando ha demostrado quien es. Nolan no se corta a la hora de mostrar desmembramientos o criaturas devorando a los compañeros de viaje de Ulises. Algo que me sorprendió, puesto que no me esperaba ese nivel de violencia, que normalmente suele verse suavizado.

Y no me olvido de la fotografía, premio que ya está casi asegurado para la película. Los paisajes lucen espectaculares, algo que es una de las señas de identidad del realizador inglés: el buscar el mayor realismo posible, usando efectos prácticos y paisajes naturales. Algo que hay que agradecer ya que Nolan, pese a sus presupuestos, siempre ha buscado hacer un cine clásico.

Dos de mis momentos favoritos de la película son los que transcurren en la isla de Circe, aquellos que conozcáis la historia ya sabéis lo que ocurre y, por supuesto, el que tiene lugar en el reino de los muertos. Un instante bastante terrorífico, filmado de noche y que  está ambientado y fotografiado de forma genial y con un tono que no me esperaba tan oscuro, pero que resulta esencial en el viaje de Odiseo.

Su duración, cercana a las tres horas, pasa volando. Esto se debe a un buen montaje, que, como no podía ser de otra forma tratándose de Nolan va de adelante hacía atrás; a una buena dirección y a una historia que, pese a que la gran mayoría de la audiencia conoce, no se cansa de ver nunca. Es lo que tienen los clásicos, que no suelen defraudar.

Pero no todo es perfecto, ya que pese a ser una buena adaptación, hay detalles que se cambian con respecto a la obra original. Como por ejemplo el enfrentamiento contra Polifemo, que cambia un detalle básico, pero esencial, o el instante en el que los troyanos introducen el famoso caballo en su ciudad ignorando lo que tiene en su interior.

La música tampoco me acabó de convencer del todo. No es que Ludwing Göransson lo haga mal, pero un compositor como Hans Zimmer, por citar el primer ejemplo que me ha venido a la cabeza, le hubiera añadido más tensión y emoción.

Pero es un detalle insignificante, puesto que la suma del resto de elementos hacen que los aspectos positivos superen por paliza a los negativos. 

Con respecto a la polémica suscitada por la decisión de Nolan de escoger a Lupita como Helena, al final es algo que no tiene importancia ninguna. Su rol es testimonial y lo podía haber desempeñado otra actriz; el mismo caso se le puede aplicar a Page. Ambos papeles son correctos, pero los rumores en internet intentaron hacer daño, buscando el fracaso en taquilla, algo que, por fortuna, no parece haber afectado en absoluto.

Tanto si os gusta la mitología, como si sois seguidores de Nolan, os recomiendo ver La Odisea, una de las cintas del año y que nos demuestra que los clásicos, como los rockeros, nunca mueren.

A continuación el tráiler:


Espero que os haya gustado la entrada de hoy.

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