Todos los que crecimos en las décadas de los 80/90 deseábamos que llegase el viernes para obtener nuestras dosis semanales de cine, o también para estar enfermos y que nos alquilasen pelis para hacer más llevadera la enfermedad. La entrada de hoy supone un viaje nostálgico a esta época, que no hizo sino aumentar o iniciarnos en el mundo del séptimo arte con diversas producciones. Desde aquí, dar las gracias a la editorial por el ejemplar de cortesía para hacer la reseña de hoy.
Escrito por Juan José Zanoletty y dividido en 11 capítulos, cada uno de ellos dedicado a un aspecto diferente de este mundo, el presente ensayo supone un viaje nostálgico a estos templos cinematográficos que tan buenos ratos nos hicieron pasar y que, por desgracia, ya no volverán.
Escrito en un lenguaje bastante ameno, sin por ello descuidar algún que otro aspecto técnico como cuando habla de los formatos cinematográficos o la guerra que se estableció entre el VHS y el Beta, y que hizo que no pocos, entre los que me incluyo, tuvieran que adquirir el primero a pesar de tener ya una apreciable colección del segundo debido a que la implantación del VHS, pese a tener una peor calidad de imagen, se llevó por delante al Beta.
Como no podía ser de otra forma, al tratarse del videoclub, el autor no puede evitar comentar algunas de las producciones que, por aquella época, eran las más solicitadas e iban acorde a los tiempos que corrían: baste citar como ejemplo las numerosas cintas de forzudos, tal y como los denomina José, que alcanzaron el estatus de estrella que surgieron en la administración Reagan enfrentándose a los comunistas. O los numerosos clones de Bruce Lee, que surgieron a raíz de la muerte del pequeño dragón y querían aprovecharse el éxito del fallecido artista marcial.
También hay espacio para la cintas exploitation, ya fueran italianas o de otros países que, viendo el éxito de taquilla de aquel año, llámese Acorralado, Top Gun o Indiana Jones, intentaron sacar sus propios filmes intentando copiar el estilo. Algunas de ellas con mejor acierto que otras, como por ejemplo Blastfighter, de Lamberto Bava y que copiaba al film de Stallone o Águila de acero, con Louis Gossett Jr. que hizo lo propio con la cinta de Cruise.
Pese a que en la mayoría de los casos no lo lograban, hay que aplaudir su esfuerzo y, porque no decirlo, el currarse unas portadas que invitaban a alquilarlas prometiendo una cosa y que, cuando la poníamos en el video, era algo completamente distinto.
Si bien tuve una sonrisa nostálgica a lo largo del ensayo, la misma se acentuó en el capítulo dedicado al cine para adultos. Todavía me acuerdo de esa sección, que solía estar con cortinas, o apartada de las otras películas, para evitar que los peques entrasen y se dedicasen a cotillear las portadas con chicas ligeras de ropa o leer los títulos que allí se exhibían.
En un momento del ensayo, José nos cuenta como las productoras, deseosas de seguir ganando dinero a costa del bolsillo de los aficionados al cine, sacaban las famosas "ediciones coleccionista" que supuestamente iban a estar a la venta en un corto período de tiempo, cuando no era así en absoluto. Pero nosotros, siendo todavía incautos en este aspecto, picábamos. O la trampa de Disney que tan pronto te sacaba una cinta infantil con el número 1, que luego pasaba a una de imagen real sin tener nada que ver con el número 2. Pero no importaba, queríamos tener nuestra colección completa pese a que saltase de una a otra sin sentido alguno.
Uno de los aspectos que más llaman la atención, es la cantidad de numerosas portadas de videoclub que, sin duda, nos traerán más de un recuerdo. El que suscribe no pudo evitar exclamar un "ostras" o "jo, que recuerdos" mientras las mismas iban apareciendo en cada una de sus secciones correspondientes. Y es que, José, con buen atino, nos hace viajar a nuestra infancia y adolescencia con la aparición de estas carátulas.
Si hubiera que ponerle una pega, por decir algo, es que se queda corto. El ensayo no llega a las doscientas páginas y uno se queda con ganas de más, incluso de conocer muchas anécdotas de videoclub y que, seguro, le ocurrieron a José ya que era propietario de uno. Sin duda, las tiene que tener de todos los colores, algunas de ellas más divertidas que otras.
Tanto si queréis recordar aquellos tiempos, como si queréis saber como nos apañábamos para obtener nuestras dosis semanales de cine, no lo dudéis y haceros con el ensayo. Seguro que no os arrepentiréis en absoluto.
La editorial Yeray está sacando ensayos bastante interesante, no solo los de animación a cargo del propio José, sino también de este tipo por lo que hay que darle una oportunidad y hacerle más publicidad puesto que se lo merece.




