sábado, 2 de marzo de 2024

Dune: parte 2

Una de las reglas no escritas dentro del cine, es que segundas partes nunca fueron buenas. Algo que, por fortuna, no siempre suele ocurrir. Baste citar como ejemplo, Aliens; Terminator 2; El imperio contraataca o El padrino 2, tan solo por citar los casos más claros. A estos casos, se les une ahora la entrada de hoy. Una producción, que se ha hecho esperar, pero que, como se suele decir, la espera ha merecido la pena. Un film que dejará una buena impresión, tanto a los aficionados a la ciencia ficción, como a aquellos que son seguidores de su director.


Dirigida por Denis Villeneuve, que se encarga del guion junto a John Spaits y Craig Mazin, la cinta arranca donde lo hizo la anterior, con Paul Atreides, Timothée Chalament, y su madre Lady Jessica, Rebecca Ferguson, uniéndose al pueblo Fremen liderado por Stilgar, Javier Bardem, y donde está Chani, Zendaya, que se convertirá en el interés amoroso de Paul, mientras planean una revolución contra los Harkonnen, liderados por el barón, Stellan Skargarsd, a quien ahora se une su sobrino Feyd, Austin Butler, un gran peligro. La batalla por Arrakis ha comenzado.

A los intérpretes arriba citados, cabe señalar los nombres de Florence Pugh, como la sobrina del emperador; Christopher Walken como el emperador, y, retomando sus roles de la primera parte, Dave Bautista como el sobrino del emperador; Josh Brolin como el mentor de Paul y Charlotte Rampling como la reverenda madre Helen Mohiam.

Impresionante, no se me ocurre otra forma de definir a este film. No solo por su duración, sino también por la espectacularidad de algunas de sus imágenes. Un montaje que, a pesar de su duración, cercana a las tres horas, no se hace pesada en ningún momento. A pesar que, en algunos momentos, se tome sus momentos de pausa, para, de forma posterior, introducir escenas de acción las cuales, estaban casi ausentes en su predecesora.

Algo que me sorprendió, y que ignoraba, es la carga religiosa que posee la secuela. Si estaba presente en la de David Lynch, es algo que ignoro, puesto que hace mucho tiempo que la vi. En esta ocasión, la religión tiene un peso fundamental en la trama, y en el devenir de los acontecimientos. No solo por el rol que va a desempeñar Paul, y en su relación con los Fremen, sino también por la importancia que tendrá Lady Jessica. 

También hay que destacar, las ya citadas secuencias de acción, Ignoro si las partes con los ejércitos, contaron con extras, o fue todo creado por ordenador. Pero las mismas, que tienen lugar en el tercio final de la cinta, hace que uno se quede con la boca abierta, debido al desarrollo de las mismas. No solo por como están planificadas, sino también por la ejecución de las mismas.

Uno de mis momentos favoritos, por citar alguno, y que se pudo ver en el tráiler, es cuando Paul consigue superar la prueba de domar a un gusano de arena, lo que le convierte en uno más de los Fremen, además de acercarle, un poco más, a su rol como el mesías que salvará a Arrakis. La forma en la que está contado, no es novedosa en absoluto. Baste citar como ejemplo, la primera parte de Avatar, cuando el personaje encarnado por Sam Worthington, consigue domar a la bestia alada Ikran. Pero si que está contada, de una forma que te mantiene en tensión.


Desafortunadamente, no todo puede ser bueno. Si bien los actores realizan unos buenos roles, destacando a Chalament, Ferguson y Bardem, que roban la cinta, no puede decirse lo mismo de Zendaya, cuya química con Chalament es inexistente. La actriz, famosa por su rol como Mary Jane en Spiderman, aquí no puede demostrar sus dotes como intérprete, algo que si puede hacer en Euphoria, donde demuestra sus dotes como actriz dramática, algo que aquí, por desgracia, no hace.

Otra cosa que no me acabó de convencer, es que te deja con la miel en los labios. Sin desvelar nada de la conclusión, te lo deja de forma abierta a una nueva entrega. Algo que, si nada se tuerce, se puede dar en un futuro, puesto que Villeneuve, ha dicho que se puede producir si las cifras acompañan. Algo que, sin lugar a dudas, se puede producir.

Otra cosa que no me acabó de convencer, es su pareja protagonista. Tanto Zendaya como Chalament carecen de química, algo que, en opinión de quien esto suscribe, es un grave error. Si uno quiere implicarse en la relación de ambos, te tiene que importar lo que les pase a cada uno. Cada vez que comparten plano, y no son pocas las ocasiones en que lo hacen, no hay chispa alguna entre ellos. Parece que se estén diciendo la lista de la compra.

Lo que no hay que negar, es que el realizador canadiense le tiene tomada la medida a la ciencia ficción. Algo que demostró, no solo en la primera parte de Dune, sino también en esa maravilla llamada La llegada y en la más que digna Blade Runner 2049.  El director hace cine blockbuster, si, pero sin por ello ignorar el sello de autor. Una cosa no quita la otra.

Tal y como he dicho unas líneas atrás, el estreno se hizo esperar. Pero, sin duda, va a cumplir las expectativas en ella depositadas. No es una cinta perfecta. Aquellos que hayan leído la obra originar de Herbert, sin duda echarán en falta algún detalle que otro. Algo de lo que no puedo opinar, puesto que aún no he tenido la oportunidad de leerla. Aquí estoy dando mi opinión, de la adaptación de la misma. La cual, me ha parecido bastante notable.

Tal vez, en la siguiente entrega de los Oscar, podamos ver a Dune parte 2, en la categoría de premios técnicos y, quien sabe, si en los apartados de guion adaptado y dirección. De lo que no hay duda, es que no nominarla en las categorías de fotografía o efectos especiales, sería un gran error.

Tanto si os gustó la primera parte, como si sois amantes de la ciencia ficción, esta es una cita cinematográfica que no debéis dejar pasar.

A continuación, el tráiler:



Espero que os haya gustado la entrada de hoy.







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